8/9/07

TALAMANCA

Cuando en el año 1.502 llega Cristóbal Colon a esta costa, en su cuarta expedición a las Américas, la tribu taríaca era la que ejercía el dominio sobre los bribris, cabécares, terrabas y guaymies. Los intentos de los recién llegados de colonizar y extraer el supuesto oro que les esperaba en Talamanca, así como su intento de evangelizar fueron infructuosos debido a la fuerte oposición de las tribus indígenas, que en el año 1.709 bajo el liderazgo de Pablo Presbere se alzaron en lucha expulsándolos y liberando a los indígenas recluidos en sus misiones.

Así, durante la época de la colonia los españoles se interesaron poco por la zona del Caribe, dada la dificultad de acceso desde el Valle Central.
El Caribe de Costa Rica cuenta con una barrera natural que lo separa del resto del país, la Cordillera de Talamanca, tierras habitadas desde hace siglos por diferentes tribus indígenas organizadas en clanes, tribus entre las que había constantes guerrillas por mantener el poder y la supremacía.
A lo largo de la historia Talamanca ha sido testigo de numerosas amenazas, luchas y actos heroicos que han detenido los muchos intentos por dominarla y colonizarla. La dureza de la selva tropical, su clima y sus abruptas montañas, unido a un pueblo fuertemente decidido a no dejarse someter, hizo que los Bribrís y Cabécares se mantuvieran fieles a sus creencias, su lengua y sus costumbres. A pocos kilómetros de la costa del Caribe se encuentra la Cordillera de Talamanca, tierras vírgenes de extremada riqueza biológica y cuna ancestral de etnias indígenas, como bribris y cabécares. Sus Reservas Indígenas junto con el Parque Internacional La Amistad, conforman la mayor extensión de las áreas protegidas del país.
Existen dos zonas diferenciadas claramente dentro de las Reservas: los valles y las zonas altas de la cordillera. Las zonas altas están cubiertas de un denso Bosque Tropical muy húmedo, con mas de 6.800 m.m. de precipitación media, convirtiéndolo en una tupida selva tropical siempre verde, la Alta Talamanca, un universo todavía sin explorar.
Los valles, la Baja Talamanca, son una compleja red hidrográfica compuesta por los ríos Telire, Lari, Urén y Coen, que bajan por la vertiente oriental de la cordillera, y se juntan para formar el caudal del río Sixaola. Estos valles fueron el objeto de deseo de buscadores de oro, de petróleo y de madereros, con el propósito de explotar esas riquezas naturales. Bosques y ríos que han sido siempre el hábitat idóneo para los bribris y cabécares, a los que proporciona abundante caza y pesca, terrenos donde sembrar y recolectar, permitiéndoles llevar una economía autárquica, basada en el aprovechamiento racional de los recursos naturales, así como una existencia en paz y armonía con la naturaleza.
En tu camino a comunidades como la Suretka, Shiroles, o Amubri, descubrirás que camufladas entre la densa vegetación se alzan construcciones típicas indígenas, podrás compartir con las comunidades y conocer de cerca sus costumbres y tradiciones que han conservado a lo largo de los siglos, así como adquirir artesanías típicas. Al mismo tiempo te asombrarán los paisajes, sus ríos, cataratas y bosques. En Talamanca, sin duda, vivirás una experiencia que recordarás siempre por la serenidad, paz y armonía que transmite su gente en un aire completamente puro.
Al interior, en la Cordillera de Talamanca, las comunidades indígenas, bribrís y cabécares, nos muestran otra forma de ver la vida, mas humana y en comunión con la naturaleza. Son pueblos que han conseguido mantener vivas sus creencias y tradiciones.
Sibö, su Dios, desde el Cerro Namásul arrojó las semillas de maíz, que germinaron y dieron vida a todos los clanes talamanqueños. La historia, cultura e ideologías de estos clanes son transmitidas de generación en generación por los Awapa.
La arquitectura reproduce el universo creado por Sibö, la casa cósmica y construcciones hechas a base de materiales naturales, madera de chonta, palma-suita para los techos y amarres hechos con fibras. La artesanía sigue siendo la de hace siglos, cuando tuvo un uso práctico, cestería, jícaras (calabazas) arcos y flechas, y tintes naturales.
De las celebraciones destacan las Chichadas, en la que los vecinos se reúnen para ayudar a otro a construir su casa, por ejemplo, y beben chicha de maíz, y bailan El Sorbón, un baile en el que abrazados forman un gran círculo que se mueve al compás marcado por la planta del pie, símbolo de solidaridad y arraigo a la tierra.

KEKOLDI
La Reserva Indígena Kekoldi, muy cerca de Puerto viejo, cuenta con un proyecto de reproducción y conservación de la iguana verde, en peligro de extinción, cuenta con construcciones típicas, un pequeño jardín de plantas medicinales, venta de artesanías y un privilegiado mirador sobre el dosel del bosque para avistar las miles de aves que pasan por aquí en sus migraciones durante los meses de febrero a mayo y de agosto a diciembre.
UATSI Y RANCHO GRANDE
Uatsi, a solo 3.5 Km. de Bribri, es un excelente lugar para tu primera toma de contacto con la comunidad indígena, aquí podrás adquirir artesanías típicas y de la mano de un guía local podrás recorrer algún sendero, conocer sus plantas medicinales, visitar las cataratas y aprender sobre su historia y costumbres.
Aquí puedes visitar Rancho Grande, después de haber cruzado un puente colgante sobre un río, y ver plantaciones de cacao y plátanos. En la casa principal, ejemplo de construcción indígena, te recibirá cordialmente la familia Morales Pita con quien podrás compartir y conocer a su gente, probar el delicioso cacao que ellos mismos elaboran
y comprar artesanía.

RIO YORKIN
El Yorkin desciende de la Cordillera marcando la frontera natural entre Costa Rica y Panamá. Es en la margen costarricense donde se encuentra la comunidad indígena de Yorkin, una comunidad de 300 personas que trata de vivir en armonía con la naturaleza. Hace 15 años nació el Grupo de Mujeres Estibrawpa "personas artesanas" en lengua Bribri, con el objetivo de recuperar las tradiciones artesanales, brinda servicio de hospedaje, alimentación y tours en la zona, para los mas aventureros.
Yorkin ofrece muchos lugares interesantes para ser visitados; el Cerro Buena Vista, con su impresionante vista panorámica de la Cordillera de Talamanca, los bosques primarios, un manantial de aguas termales, y por supuesto, las pozas y playas que ofrecen sus ríos de límpidas aguas. El acceso a esta comunidad se realiza remontando el río Yorkin en “cayuco” que es la embarcación tradicional de esos ríos y el viaje dura aproximadamente unas dos horas, durante las cuales podrás contemplar la belleza de los bosques que pueblan sus márgenes.

LAS COMPAÑIAS EXTRANJERAS EN TALAMANCA
La llegada de Compañías Internacionales convirtiendo en fincas bananeras los territorios de la baja Talamanca, y sus planes de extraer los recursos naturales de la región obliga a los indígenas de nuevo a mostrar su disconformidad y oponerse a la expropiación de sus tierras, provocando otra rebelión bajo el mando de Antonio Saldaña, último rey de Talamanca, quién murió en 1.910 envenenado en extrañas circunstancias. Los intentos de expoliación se siguieron dando hasta que en 1977, bajo la ley indígena n. 6162, se crearon las Reservas Indígenas de Talamanca, que junto con el Parque Internacional La Amistad, conforman la mayor extensión de áreas protegidas del país.