17/8/07

Salvar a la Madre Tierra para salvar a la Humanidad

Evo Morales, el presidente boliviano se proyecta en el ámbito mundial como un nuevo líder político del ecologismo de los pobres, del ecologismo humano que nace del sentimiento y la experiencia indígena y su relación de respeto y amor por la comunidad natural que lo rodea: "Hay que recuperar la vivencia de los pueblos indígenas. Sólo así salvaremos a la Tierra, sólo así salvaremos a la humanidad", volvió a insistir con vehemencia.

No a los proyectos medioambientales desde arriba y desde afuera.
El Presidente de Bolivia sigue sorprendiendo. En febrero, acusó a los países industrializados de ser los culpables de los desastres climáticos que estaban estremeciendo y haciendo sufrir a los pobladores de las tierras bajas de su país que se inundaron producto de un recrudecimiento del fenómeno de El Niño. Luego, en Japón, anunció su propuesta de renunciar a la guerra como un mecanismo para la resolución de los conflictos internacionales y la búsqueda de una paz duradera en base a la justicia y a la equidad.

Hace unos días, en un discurso pronunciado en la amazónica ciudad de Guayaramerín, insistió ¿al menos en tres ocasiones? sobre que ya es tiempo de acabar con las imposiciones en materia de protección al medio ambiente que vienen "desde arriba y desde afuera" y que son los pueblos indígenas y los campesinos los señalados para llevar adelante las políticas de protección de la naturaleza en países como Bolivia , ante todo porque "ellos saben cómo hacerlo" y porque la biodiversidad es una herencia que recibimos de su saber, costumbres y usos tradicionales.

Nada más cierto: Bolivia es uno de los países con mayor diversidad biológica del mundo, gracias al arraigo y supervivencia de más de treinta culturas andino-amazónicas que no solamente han protegido y conservado la naturaleza de sus variadas regiones de vida sino que, con sus conocimientos aplicados al desarrollo biotecnológico, han aportado al conjunto de la humanidad incuestionables y muy valiosos descubrimientos. Sin ir más lejos, unas 4000 variedades de papa, el tubérculo que tras ser transplantado a la fuerza, salvó de la hambruna de manera recurrente y por siglos a los pobladores de la Europa conquistadora.
Nadie, hasta ahora que se sepa, agradeció. ¿Ni hablar de pagar por los derechos que corresponden a los habitantes originarios de los Andes y sus herederos históricos por semejante hallazgo nutritivo y vital? En contrapartida, los pobladores pobres de Bolivia y de todo el continente americano pagan patentes y regalías cada vez que consumen productos Made in USA ¿Obligados por la compulsión que promueve la publicidad consumista del capitalismo con productos tan “nutritivos” como la Coca Cola?

Esas asimetrías de base económica y negación cultural deben cambiar. En eso, parece estar empeñado Morales. Evo, ha destacado que "salvar a la naturaleza es salvar a la humanidad" pero que, de una buena vez en la historia, el mundo industrializado debe reconocer los esfuerzos pasados y presentes de los pueblos originarios en la preservación ambiental y la conservación de la diversidad biológica del planeta.
El presidente boliviano se proyecta en el ámbito mundial como un nuevo líder político del ecologismo de los pobres, del ecologismo humano que nace del sentimiento y la experiencia indígena y su relación de respeto y amor por la comunidad natural que lo rodea: "Hay que recuperar la vivencia de los pueblos indígenas. Sólo así salvaremos a la Tierra, sólo así salvaremos a la humanidad", volvió a insistir con vehemencia.
Lo hizo en el marco de la inauguración de un foro donde por primera vez en la historia democrática del país, el gobierno con sede en La Paz, impulsa un debate franco y abierto sobre las visiones y condiciones para propiciar el desarrollo armónico de la Amazonía, una región que ha sufrido saqueo de sus recursos naturales y el genocidio de sus pueblos indígenas originarios a lo largo de siglos. Fue en la referida ciudad de Guayaramerín, el pasado día 18 de julio del 2007.

El foro prosiguió sus sesiones hasta el día 19, cuando se leyó la llamada "Declaración de Guayaramerín" que incita a cerrar las heridas de la historia, "tanto las que enlutaron a nuestros pueblos indígenas y comunidades campesinas, como las que degradaron y saquearon nuestra naturaleza y nuestra biodiversidad". Toda una declaración de principios encerrada en una frase.

Los porqué de la insistencia del Presidente Morales contra el repertorio de discursos, visiones y proyectos que vienen "desde arriba y desde afuera", empezó a quedar clara cuando tras su intervención, le tocó el turno a su ministro político, el sociólogo Juan Ramón Quintana, quien exhibió ante la concurrencia una copia de la llamada Iniciativa de Conservación de la Cuenca Amazónica (ABCI, por sus siglas en inglés), un rosario de proyectos que impulsa y financia la agencia norteamericana para la cooperación internacional, más conocida mundialmente como USAID.

Quintana afirmó con referencia al ABCI que hubiera sido el "decálogo medioambiental perfecto" hace diez años cuando en Bolivia dominaban los partidos políticos que aceptaban mansamente las recetas neoliberales impuestas por los organismos financieros internacionales y sometían la realidad a las fuerza bruta e insensible del mercado y el capitalismo salvaje. Sin embargo, aclaró, Bolivia está cambiando y una propuesta como el ABCI que busca la internacionalización del territorio amazónico "suprimiendo la responsabilidad del Estado" ya está superada por los hechos y por la nueva dinámica democrática, cultural y socioambiental que se impulsa a partir del gobierno encabezado por Evo Morales, no por casualidad el primer indígena que ocupa la más alta responsabilidad política del país en más de 185 años de vida republicana. "Es una hipoteca de la región amazónica que no vamos a aceptar, puro imperialismo ecológico", remarcó.

El foro fue convocado por el ministerio encabezado por Quintana, a través de su viceministerio de descentralización, para iniciar un proceso de debate, presentación y concertación de propuestas y proyectos que sirvan de base para la elaboración de una estrategia y una política de estado para un desarrollo armónico y no destructivo de la Amazonía, con la participación y beneficio prioritarios para aquellos que fueron marginados de manera permanente. Contó con la participación, entre otros, de la totalidad de los movimientos y organizaciones indígenas y campesinos de la región, incluyendo también a intelectuales y empresarios progresistas.

La Amazonía boliviana ocupa el sector norte del país, desde los contrafuertes orientales y selváticos de la cordillera de los Andes hasta la cuenca de los grandes ríos, el Beni, el Mamoré, el Madre de Dios y el Abuná, que juntos dan cauce al gran río Madera, uno de las afluentes principales del río Amazonas.

Precisamente en el río Madera, aguarda un desafío a la gestión de cambio del presidente Morales ya que el gobierno brasilero que encabeza Luís Ignacio Lula da Silva anunció su intención de construir varias represas a lo largo de su curso, cuyo tramo superior comparte como límite arcifinio con Bolivia.

Movimientos sociales y ecologistas del norte amazónico boliviano ya se han pronunciado en contra de la construcción de las mismas ya que señalan que el daño ambiental que producirían a los territorios, el ecosistema y la población amazónica seria irreversible. El ministro de obras públicas de Bolivia, Jerjes Mercado, presente también en la cita de Guayaramerín, aseguró que mientras no se lleve adelante un estudio de impacto ambiental estratégico y específico sobre los impactos negativos de las represas, el gobierno no avalaría las obras, lo que provocó el aplauso sostenido de la concurrencia.

El encuentro de Guayaramerín parece querer abrir un proceso irreversible en este nuevo capítulo de la historia boliviana, marcado por la presencia decisiva de los movimientos sociales e indígenas en el centro de gravedad del escenario político y cultural del país. La voluntad política expresada por Evo Morales de impulsar el desarrollo conciente de la región más olvidada del país parece también reflejarse en las ansias recobradas de justicia de parte de la población amazónica.

La nueva historia de la Amazonía boliviana recién empieza a escribirse. Será cuestión de estar atentos a lo que viene, tomando en cuenta la importancia global que la región asume de cara al futuro y al bienestar del mundo entero.