5/8/07

COSMOVISION BRUNKA

Entrevista a Joél Mora Maroto

Tratar de explicar la cosmovisión espiritual bruncajc, se torna muy interesante para mí como joven indígena boruca. Trataré de partir de mi realidad, tomando en cuenta lo que he vivido y aprendido de mis antepasados.

Para hablar del cosmos indígena Boruca, tendremos que tomar en cuenta dos aspectos: una sería la situación antes de la invasión española, y la otra sería la realidad de Boruca después de la invasión.

Antes de la invasión, los indígenas que poblaron nuestra zona formaban parte de la familia chibcha que se extendía desde el territorio maya en el Norte hasta el territorio quechua en el Sur. Este hecho todavía se refleja en el vocabulario y en algunas tradiciones indígenas que se encuentran tanto aquí como en otros países. En este sentido, un aspecto importante que los pueblos indígenas tenemos en común, es la visión integral de la vida y del cosmos.

En todos los pueblos indígenas podemos encontrar que su cosmovisión espiritual se expresa como algo muy integral: Dios – Sibú en el idioma brunca – se encuentra en nuestro cosmos total. Por eso, nuestra espiritualidad se vive en nuestro lenguaje, en nuestros símbolos, en las creencias, en nuestra forma de pensar, en nuestras costumbres, en nuestras relaciones humanas al interior de la comunidad, en nuestra visión de lo que significa vivir y morir, en nuestra relación con la Madre Tierra, con los animales y las plantas.

La espiritualidad indígena no es una religión en el sentido teológico occidental, no es algo separado de la vida cotidiana, comprendido como no material. Más bien es material, pues se manifiesta en todo, encierra nuestra forma de vivir, incluyendo nuestros cuerpos, almas, espíritu y la materia que nos rodea, y por supuesto incluye a Dios.

Por lo antes explicado, pensamos que en tiempos precolombinos, la cosmovisión brunka reflejaba una relación de reciprocidad integral entre el ser humano y la Madre Tierra, y que se expresaba en forma similar a la de otros pueblos indígenas.

Sin embargo, no podemos ser tan románticos y creer que esta espiritualidad de los pueblos originarios todavía se mantenga intacta. Debemos reconocer que las influencias externas durante y después de la invasión tuvieron un impacto muy fuerte, y que Boruca no se escapó de esto, lo cual provocó fuertes cambios culturales. Primero hubo una presencia permanente de la Iglesia Católica, luego llegaron también otros grupos evangélicos. Muchas de estas influencias se han incrustado en nuestras tradiciones.

Toda esta influencia la arrastramos hasta nuestros días. La cultura brunka actual es -como la planteamos aquí y como se nota en nuestras narraciones de literatura oral- una cultura muy invadida o influenciada. Se produce un proceso de mezcla o de mestizaje cultural: así como hemos guardado aspectos propios de nuestra cultura, también hemos adoptado aspectos de la cultura foránea, en este caso de la hispánica, y hemos hecho una mezcla de prácticas indígenas con costumbres occidentales. Hemos adoptado una serie de rasgos de la tradición foránea, y con el pasar de mucho tiempo los hemos integrado a lo nuestro de manera que parecen tan propios como las tradiciones puramente nuestras.

Este proceso empieza cuando Boruca fue convertido en centro de hospedaje y servicios para los viajeros que usaban el Camino de las Mulas de Cartago hacia Chiriquí. Constantemente llegaban y se iban europeos, y los brunkas les tenían que prestar sus servicios. Todo esto dejó huellas muy profundas en la vida de nosotros los Borucas en muchos aspectos: incluso nuestra principal fiesta tradicional “El Juego de los Diablitos” se relaciona con acontecimientos de aquellas épocas, al igual que el “Baile de los Negritos”.

A pesar de todo eso, nosotros los Borucas seguimos resistiendo y existiendo como pueblo indígena. Todavía guardamos algunas de nuestras verdaderas prácticas y nuestra propia lengua. Esto es lo que nos da vida y nuestra propia identidad.

La cosmovisión brunka y las prácticas relacionadas con ella se expresan en nuestra vida cotidiana, por ejemplo:
a) Muchas veces se usa el nombre brunka para los lugares, animales y plantas.
b) Al pasar por el Cerro Volcán, se comenta algo de Cuasrán.
c) Al cazar y pescar, mantenemos el respeto a los animales, no cazamos más de lo que necesitamos y dejamos vivos los peces y camarones pequeños; aquí se expresa el pensamiento de que los animales tienen sus dueños.
d) Algunos mantienen la costumbre de saludar a la señora mar si llegan a la playa.
e) Todavía hacemos la tradicional chicha de maíz.
f) Hay comidas como el “Cubrí”, hecho de maíz nuevo, frijoles y carne de animales silvestres.
g) Para escoger la fecha de la siembra, nos orientamos por la luna y por los signos de animales.
h) Lamentablemente ya no tenemos Sukias. Antes habían Sukias brunkas que mantenían contactos con los Sukias bribrís. Cuando ya no teníamos Sukias en Boruca, muchos iban a Cabagra a consultar con los Sukias de allá. Sin embargo, hay parteras y personas con conocimientos en plantas medicinales.

Luego de estas reflexiones, podemos entrar a analizar la cosmovisión brunka, nuestra concepción nativa:

Sibú es el Ser Supremo, el ser creador de todo; se conserva el nombre nativo que es parecido al nombre de Sibö (Dios) en los idiomas cabécar y bribrí.

En la cosmogonía boruca, también tiene un papel importante la creencia en algunos espíritus: En este contexto, podemos mencionar la leyenda del “Espíritu de las aguas”, expresada a través de la historia de las Mamrán. Otra historia muy linda que podemos rescatar con relación a los espíritus es la “Tebec crán ígui téc” (La gran serpiente), otra historia es “El protector de los chanchos de monte”, las historias de “Los duendes de agua” y “El rey de los Chanchos”.

Los personajes conocidos como “Los Encantos” también son importantes en la cosmovisión brunka: Al llegar los españoles, nuestros antepasados huyeron con nuestras riquezas. Según cuentan mis abuelos, estos “Encantos” cuidan nuestros tesoros que fueron escondidos en la Isla del Caño. Acerca de todas estas cosas ya existen historias escritas.

Es de resaltar que en todas estas concepciones existe un personaje muy singular e importante para nosotros: la figura de Cuasrán. Cuentan mis abuelos que este personaje era un Sukia Boruca que huyó de los invasores antes de su llegada a Boruca. Se fue a vivir a un cerro llamado Volcán, donde según nuestra historia, todavía vive. Es un lugar al que nadie puede llegar, pero un lugar lleno de riquezas. Cuasrán vive como antes, rodeado por su familia y un grupo de personas más. Según cuentan, Cuasrán tuvo esposa e hijos, y aún se conserva el nombre de un hijo, el cuál es Sancragua.

Además de su familia, se cree que viven con él otras personas que él se ha llevado. Con relación a esto hay experiencias vividas en el pueblo, personas que han desaparecido. Muchos creen que Cuasrán se los llevó con él, pero no se sabe por qué lo hace. Parecen acontecimientos misteriosos que no se pueden explicar.

Según la historia, el abuelo Cuasrán se presenta como un personaje sobrenatural, puede cambiar de personalidad, se mueve por todo lado, tiene sus caminos, como decimos en Boruca sus “pasaderos”. Es alguien que se expresa en la cotidianidad del pueblo Boruca. El abuelo Espíritu Santo Maroto contó que ellos como niños crecieron en Boruca, siempre escuchaban las advertencias de sus abuelos o abuelas diciendo”

“Respeten el monte y los animales,si no, se los lleva Tatica Cuasrán”

Siempre ha sido así: si alguien se asusta por un camino solitario se dice que fue Cuasrán. Si se pierde alguien y no lo encontramos, muchos dicen que se lo llevó el abuelo Cuasrán. Sin embargo, no se presenta como un personaje malo o que haga daño, sino más bien como alguien que quiere y añora a su pueblo Boruca. Según mi madre, Cuasrán es todo un extraordinario símbolo de la independencia de los Borucas, con cierto enojo, pero cargando el dolor de ver a su pueblo que se dejó invadir, añorando sus épocas. Este personaje bruncajc se resiste a morir para darle vida a Boruca.

Las mágicas historias de nuestros abuelos acerca de Cuasrán aún siguen y seguirán estando entre nosotros. Así como estas, muchas otras historias se han tejido alrededor de Boruca, alimentando nuestra imaginación, nuestros temores, nuestras esperanzas, al tiempo que formamos un estrecho vínculo con nuestro pasado.

Tanto Boruca como Rey Curré (Yimba), pueblos donde se concentra la mayor población indígena bruncajc, hoy nos vemos amenazados por la creación de un megaproyecto hidroeléctrico dentro de nuestro territorio, que atenta contra la vida de nuestros pueblos y nuestra tierra que durante miles de años hemos ocupado y hemos conservado donde están nuestros antepasados y toda nuestra historia, que es mucho más que una materia porque la relación entre nosotros los indígenas con la Madre Tierra, es muy diferente a la de otras sociedades que simplemente por dinero se desvinculan de sus raíces.

¿Cómo pueden pretender que el pueblo bruncajc se separe de la tierra que durante milenios ha sido toda su vida?