3/10/07

El 12 de octubre es un día de injuria

Padre Luis Barrios
Imagínese que usted tiene la bendición de amanecer con vida en el día de hoy y decide caminar un rato para ver como están las cosas en la comunidad. Ahora imagínese que en este recorrido usted se encuentra que han levantado en uno de los parques de la comunidad una estatua en honor a Adolfo Hitler. ¿Cuál sería su reacción?
Ahora bien, ¿Cuál cree usted que debe ser el sentir y la reacción de nuestros y nuestras hermanas y hermanos de las comunidades originarias cada vez que se enfrentan a la realidad que tenemos un día de fiesta nacional dedicado a un carnicero humano llamado Cristóbal Colón, que hemos construido sus estatuas por todas partes y que le hemos hecho creer al pueblo que él descubrió este Continente?

Si nos remontamos históricamente a los acontecimientos del 12 de octubre de 1492 vamos a descubrir la penosa realidad que este día de injuria es mistificado con la intención de ocultar los crímenes llevados a cabo por quienes vinieron desde otra parte del mundo a robar, colonizar, asesinar, domesticar y cristianizar. Este proceso deshumanizante lo podemos describir en lenguaje de justicia social como crímenes contra la humanidad, crímenes de guerra, holocaustos y/o genocidios.

Este proceso a través del cual millones de nuestros y nuestras hermanas y hermanos fueron asesinados se enmascara cada año con mentiras en donde se nos dice que España es nuestra madre patria y que gracias al descubrimiento somos gente civilizada, hablamos español y practicamos la religión cristiana. A la verdad que la ignorancia es atrevida.

¿Cuál es entonces la diferencia entre Cristóbal Colón y Adolfo Hitler? Que el primero asesinó y destripó a millones de personas en Las Américas y el otro en Europa. Eso si, aunque estoy poniendo mayor énfasis en Cristóbal Colon en este escrito, que no se nos olvide que la historia nos demuestra que lo mismo que hizo Cristóbal Colón en el Caribe -colonizar, violar, asesinar, entre otras cosas- lo hizo también Hernán Cortés en México y Francisco Pizarro en el resto de América Latina.
(Al igual que Jean de Bethencourt, Pedro de Vera y Fernández de Lugo -entre otros- en las Islas Canarias)

A mi me parece que Eduardo Galeano tiene mucha razón cuando nos dice que el día que Cristóbal Colón llegó a esta parte del mundo Las Américas descubrió el capitalismo. ¿Por que? Porque Colón dejó muy claro en su diario que en esta tierra tendrá toda la cristiandad negocio con ellas. Y a la verdad que el fenómeno del cristocentrismo, como un modelo de fanatismo místico y de un dogmatismo pío es una manifestación de una teología idólatra. Por desgracia, a través del darle la consagración y justificar a nuestro capitalismo el cristocentrismo comercializado se ha convertido en un mecanismo de opresión y de exclusión.

En Estados Unidos hemos tratado por diferentes vertientes el que la comunidad judía quienes vivieron en carne propia el holocausto de mas de seis millones de judíos se involucre tanto en el condenar y ser parte de la campaña que condena el holocausto contra las comunidades negras, el cometido contra las comunidades originarias y, por supuesto, el que se está cometiendo contra el pueblo Palestino en este preciso momento pero el intento ha sido en vano.

Por desgracia, el holocausto judío en Estados Unidos y en nuestro ambiente capitalista se ha convertido en otro negocio. La mayoría del liderato judío ha convertido su dolor en una propiedad privada que genera dinero. Este tipo de actitud, la cual es una falta de solidaridad, fue la causa principal del holocausto judío y esto es otra vergüenza para la humanidad.

De aquí entonces la realidad, que como no hay nada que celebrar, para este 12 de octubre hacemos un llamado a la reflexión y al arrepentimiento. Esto porque para quienes creemos en la solidaridad radical y la vivencia colectiva con respeto, la capacidad de sentir el dolor ajeno debe de ser un atributo de nuestras cualidades humanas. De aquí el que seamos parte de la campaña que garantice, entre otras cosas: el reconocimiento constitucional de los pueblos originarios; exigir la condena de los crímenes de estado de quienes cometieron estos crímenes contra la humanidad; y la eliminación del 12 de octubre como un día feriado. En el reconocimiento de nuestros pueblos originarios debe de incluirse el respeto hacia sus lenguajes, culturas y religiones, entre otras cosas.

Por lo tanto, como el 12 de octubre es un día de injuria, vamos a condenarlos y sigamos construyendo la paz con justicia.

Padre Luis Barrios
Iglesia San Romero de Las Américas
New York, New York
9 de octubre de 2004
Lbarrios@jjay.cuny.edu