3/10/07

12 de Octubre, la invasión de América

Ricardo Natalichio, Director
www.EcoPortal.net
Aun hoy, el 12 de Octubre en la mayoría de las escuelas, la educación formal festeja el supuesto Descubrimiento de América, que debería ya conocerse y enseñarse como la Invasión de América, o como la Masacre Americana, tal vez la más significativa de la historia del Hombre moderno.
Los Gobiernos a través de sus programas de educación continúan transmitiendo a nuestros niños y niñas a una historia tergiversada y falsa, sobre los hechos y lo que significaron para los pueblos originarios que habitaban este continente.
Indudablemente la vida de los moradores de estas tierras cambiaría para siempre luego de aquel 12 de octubre del año 1492. Ese fatídico día, se inició un exterminio que hasta hoy no conoce de límites.

Toda la población americana fue sometida a las peores torturas y vejaciones, condenada sin juicio ni jurado a la muerte, a la esclavitud o al éxodo hacia las regiones que en aquel entonces se juzgaron como poco útiles para los intereses de los invasores.
Pero como los tentáculos del capitalismo han seguido creciendo desde entonces y esos territorios que antes no ocuparon, gracias a nuevas técnicas mineras y forestales han adquirido en muchos casos un renovado valor económico, nuevamente los pueblos indígenas se ven amenazados.

La denominación del 12 de Octubre como Día de la Raza es una clara expresión de dominación que ejercen los poderes sobre la educación y los medios de comunicación.
Algunos están optando por llamar al 12 de Octubre como Día de la Resistencia Indígena, aunque posiblemente tampoco ese nombre refleje con exactitud el llamado a reflexionar sobre el pasado, pero principalmente sobre el presente, al que debería estimularnos.

Esta no puede ser una fecha de celebración, sino que debe convertirse en una jornada de reflexión y lucha, de concientización, de unión. Debe ser un día en el que se planteen objetivos concretos para que de una vez por todas se inicie el merecido resarcimiento a los pueblos originarios por el daño causado durante mas de cinco siglos de sometimiento.
El reconocimiento de los Derechos de los Pueblos Indígenas fortalece la democracia y el Derecho Internacional de los Derechos Humanos, pero no es suficiente. Un saqueo y un etnocidio de magnitudes siderales fueron consumados. Y aunque ya no puedan devolverse vidas y culturas arrasadas, debe al menos establecerse un resarcimiento en los ámbitos político, social, territorial, ambiental y cultural, que devuelva sus Derechos, a los descendientes de los pueblos de la América Precolombina.