26/12/09

El Awá, curandero de la selva

El linaje de los Awá, es el que mejor ha sobrevivido los asaltos de la conquista española, la colonización y la voraz sociedad contemporánea.

Estos insignes chamanes, cuya especialización antigua fue la medicina tropical, hoy deben de asumir los cargos de las castas chamanicas desaparecidas o reducidas a muy pocos individuos.

Quizá la sobre vivencia de los Awá se deba en parte a que su elevada posición, dentro de la mística estructura ancestral de los chamanes de Talamanca, no es rigurosamente hereditaria.
No es requisito para un aspirante a medico, provenir de un clan específico, cualquier individuo de la tribu que tenga la aptitud necesaria y las provisiones suficientes para contratar un maestro, puede con el tiempo convertirse en curandero.

El entrenamiento de los Awá fue y continua siendo uno de los más largos y exhaustivos, pues él deberá manejar el saber y ciencia de los bosques tropicales. En Talamanca ser un buen medico, equivale a combinar el papel de consejero; conciliador; sacerdote; profeta y sanador de gente. Los curanderos únicamente recibirán sus honorarios si han curado a su paciente, estos pagos consisten en productos agrícolas, animales o en especias.
En los ritos de curación ejecutan danzas, música, cantos y recetan hierbas medicinales.

Para el diagnostico el Awá emplea sus piedras mágicas (sia) las cuales coloca en la palma de la mano, luego las sopla y le canta en la lengua secreta de los chamanes. Las “sia” bailaran en su mano y el Awá interpretara los movimientos. El uso de las piedras mágicas según sus tradiciones fue enseñado por Sibö a los antepasados aborígenes para que se gobernaran con sabiduría.

La habilidad profética que posee el Awá, a través de sus piedras oraculares no solo se utilizan en la enfermedad, el pueblo acude a él para consultas de todo tipo, como las relacionadas con la cacería, el nacimiento, la pubertad, el divorcio, los hechizos, o la muerte.