5/12/09

Chamanismo bríbri

El awá o chamán
Rangos chamánicos
Accesorios chamánicos
Rituales chamánicos
Cantos ceremoniales
Danzas rituales

El awá o chamán
El chamanismo es una profesión casi esencialmente masculina. Su dominio más importante es el de la medicina con prácticas religiosas y de éxtasis. El awá (pl. awapa) o chamán goza de una posición privilegiada y a la vez marginal en el seno de su grupo. Es el intermediario entre el individuo, la divinidad y la comunidad.

El chamán tiene su alter ego (su otro yo), que es su nahua o animal protector, el cual suele ser el jaguar o el ave-pico. El suyo es un arte que requiere muchos conocimientos técnicos, de invocación, cánticos y pases mágicos, por lo que debe tener un período de aprendizaje. A la vez que es admirado, es temido: establece pocas interacciones con los demás. El chamán representa otra persona revestida de autoridad entre la comunidad, y por sus características distintivas. con sólo su presencia ejerce gran influencia en la conducta de la comunidad, quizás por temor a una represalia. Los nombres con los que se denomina a los chamanes corresponden a distintos grados o niveles, y en gran parte a la especialización de sus funciones.

La vida religiosa está concentrada en la persona del chamán, por ser él el intermediario entre el individuo, la comunidad y el mundo sobrenatural. La importancia del chamán depende de su poder mágico, del control que ejerce sobre los espíritus. El chamán cura a los enfermos, adivina los sucesos futuros de los individuos y de la comunidad, controla los fenómenos atmosféricos, maneja lo impuro, o conduce las almas de los difuntos hasta la morada final. Convirtiéndose en animal ejerce la función de hechicero. (Aguilar, 1971, p. 27)

En los niveles mayores (uskares e isogrodos), el cargo es hereditario y se transmite directamente al hijo, el cual le pide al chamán que le enseñe pagándole algo de antemano. Sin embargo, en los otros niveles la búsqueda de los poderes es voluntaria.

En la cultura talamanqueña, los mitos cumplen una función terapéutica y es la razón por la que el awá (médico) es quien mejor los domina. Durante los ritos terapéuticos, el awá canta los mitos o fragmentos de ellos, pues para erradicar la enfermedad de su paciente requiere no sólo administrarle el remedio natural adecuado, sino también ubicar el espíritu de la enfermedad que provoca los males, para así librar de éste a la víctima. El mito cuenta el origen de todas las cosas, y por lo tanto el de las enfermedades y el de plantas involucradas en el tratamiento. Cantando, el awá pretende descubrir sus efectos, el lugar de donde provienen, las circunstancias en que actúan. De esta manera, y por el poder que reconoce en sus invocaciones, logra alejar al espíritu de la enfermedad. (Guevara, 1988, p. 18-19)

Para ser chamán es necesario morir, pues el cuerpo tiene que ser despedazado y renovado. Los chamanes mueren y resucitan continuamente en cada una de sus experiencias místicas. (Fonseca). Valiéndose de sus trances, acompañan a los muertos al Reino de las Sombras, y sirven de mediadores entre ellos y sus dioses. El chamán es el gran especialista del alma humana. Él es el intermediario entre el individuo, la comunidad y el mundo sobrenatural. Ver sus funciones como psicopompo en la sección de rituales funerarios.

Rangos chamánicos
CAPAR
(usékar)
jaguar -asociado con la luna nueva-
isogros

USEKÖL
blupa
(bkli)
zorro pelón

USEKOL
itsököl (cantores funerarios)

OKÖM
bikakla (fem. tsirú' okom)
Usekar: reina (ahora)

Accesorios chamánicos
El poder del chamán descansa en la habilidad que tiene de comunicarse con los espíritus. La comunicación se realiza a través de ciertos objetos especiales, tales como los bastones, las sonajas, los tambores, el fuego sagrado, y especialmente las piedras mágicas.

Bastón
Al bastón se le considera como símbolo de autoridad. Su origen data de antes del origen del mundo, cuando Sibú posea un bastón que era amonestador. En la concepción mítica, el bastón está vinculado con el ombligo, al cual su madre guardó y que más tarde Sibú convirtió en fuente de su poder y mando. (Aguilar, 1971)

Los bastones más sencillos tienen una figura zoomorfa en la parte superior, que muchas veces está sentada sobre sus ancas. Los más elaborados tienen una cavidad con palitos que lo hacen parecer un cascabel. Tanto el sonido de este tipo de bastón como las sonajas tienen la función de atraer a los espíritus a las sesiones, y a veces estos sonidos son considerados como la propia manifestación de estos espíritus. Para hacer un bastón, la madera se obtiene de troncos semipodridos. Para obtenerla, se debe hacer un ceremonial o ritual, y se ha debido purificar previamente, para no exponerse a ser picado por la serpiente venenosa que protege dicha madera. (Aguilar, 1971)

Tambores
Los hay de dos tipos:
• Tambor de lengüeta en forma de u, con figuras zoomorfas o antropomorfas talladas en la parte superior, siendo la preferida la figura de lagarto, que se usa en la muerte de un chamán o cacique.
• Tambores cilíndricos, que pueden usarse también con fines profanos.

Flauta larga o de cañuela
Esta flauta sólo pueden hacerla los chamanes.

Sía o piedras mágicas
Son consideradas como receptáculos de poder mágico, tienen la función de conversar con las almas de los enfermos. Al soplarlas los espíritus se manifiestan favorablemente o no, permaneciendo inmóviles o dando vueltas. El chamán puede transformarlas en varias especies de animales como serpientes, jaguares, aves, etc. Además estas piedras permiten al chamán adivinar los acontecimientos futuros. Los colores, la calidad y procedencia de las piedras adivinatorias tienen relación con las funciones que se les atribuyen.

“Tienen unas piedras como de jugar a las tabas, de diversos colores: las coloradas adivinan si hay enemigos por donde van a trabajar o caminar; otras como de mármol con unas vetas aplomadas, para saber el buen día de su sombra; otras de laja para cazar o pescar; y el modo como lo hacen es que ponen las piedras sobre la palma de la mano y le hacen su razonamiento y luego le dan un soplo; si la piedra baila hay feliz acierto, y si no, no van a caminar porque sucederá mal; y en esto tienen gran fe, porque dicen que Dios les dio a sus mayores de aquellas piedras para gobernarse, y ellos lo imitan y van a sacar a la cantería en ayunas y luego las amuelan; y en este tiempo no comen sal”. (Luis Ferrero, 1979, p. 201)
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Rituales chamánicos
Rituales de iniciación
En el caso del Okub o sepulturero, debe plantar estacas, entonces el chamán amarra las muñecas del mismo a un árbol; si crecen, el novicio tendrá un futuro exitoso, considerándose de cierta forma como un escogimiento divino. Aquí se ponen a prueba la inteligencia y resistencia del aspirante.

El usékar va a la cueva para entrar en comunicación con los espíritus. La cueva es sustituida en los otros niveles chamánicos (awá, okub, bikakra) por una cabaña construida de hojas de plátano que se instala generalmente en el bosque; aquí el novicio permanece encerrado durante el día, permitiéndosele salir durante la noche; el awá adquiere el espíritu protector de una persona que hace mucho tiempo ha muerto, el cual posiblemente sea el espíritu de un antiguo o desaparecido chamán. En el esquema mágico religioso, la conversación del espíritu con los novicios, especialmente con Dular, mensajero de Sibú, a solas en la oscuridad, alcanza el clímax cuando el espíritu se le acerca.

El bastón es el intermediario entre el chamán y los espíritus y puede ser adquirido por el novicio mediante compra, regalo o búsqueda ritual en el bosque y por el adiestramiento que éste ha recibido de su maestro referente a las canciones rituales. La próxima ceremonia parece estar encaminada a entregar al futuro hombre-médico sus implementos rituales y el entrenamiento y aprendizaje tradicionales para ejercer a cabalidad la profesión. (Aguilar, 1971)

También tiene que construir una cabaña de hojas de plátano y debe permanecer sin dormir, acción que debe ser supervisada. Debe utilizar la mano derecha en algunos de los pasos, por ser ésta sagrada en oposición a la izquierda que es profana. Aquí el futuro chamán recibe plumas de aves (símbolo ornitomorfo), las cuales amarra a un pedazo de tela, las piedras mágicas o sagradas envueltas en algodón, dos bancas blancas de balsa, una de ellas con cola y cabeza de animal, un bastón, una piel de jaguar y una flauta larga de cañuela (que sólo los curanderos pueden hacer).

Gran parte de la ceremonia está dedicada a cantar a las piedras sagradas, diciendo en ellas sus cualidades y virtudes mágicas. La asistencia a un número determinado de sesiones, generalmente acorde con los números míticos (3 o 4) es requisito indispensable del aprendizaje. (Aguilar, 1971)

Rituales de curación
Encender el fuego es el paso inicial en los rituales de curación. El awá enciende el fuego y en él la pipa. Luego soasa hojas de aiko o sabanillo, que se pasan por el pecho y espalda del enfermo. También le echa bocanadas de humo de tabaco. Asimismo le pasa animales por el cuerpo, dependiendo del tipo de enfermedad, para que sus espíritus combatan con el espíritu de la enfermedad. Estos elementos son los símbolos materiales de la purificación. Entran también en el proceso de curación los ayunos y las dietas. Existen diferentes tipos de dietas y de restricciones para las diversas enfermedades e impurezas.

Cantos ceremoniales
Los cantos son el elemento básico del ritual del chamán; éstos permiten al oficiante comunicarse con los espíritus animales. Es posible que cada chamán tuviera sus cantos particulares, pero la mayoría de ellos tuvieron que ser enseñados por su maestro durante las ceremonias de iniciación.

Aunque en ciertos cantos talamanqueños es posible descubrir palabras del cabécar antiguo, lo más probable es que deba tratarse de un lenguaje especial para los animales; tal parece testimoniarlo la iniciación del awá, porque cuando el maestro y los auxiliares cantan, lo hacen refiriéndose a ciertas aves del bosque. Es muy posible que los aullidos que los chamanes suelen emitir en sus sesiones tengan mucho que ver con la imitación de los mismos que producen los animales. (Aguilar, 1971)

Todos los cantos sagrados son cantados en cabécar, aun cuando puedan ser cantados en bribri; por tal motivo, el resto de la comunidad no entiende la letra de los mismos.

Cantos sagrados
El awá trae al espíritu (itsó) de donde lo tiene escondido para cantar. Dikúswa es la piedra usada por los curanderos para combatir las enfermedades. Se canta sobre las sía, o piedras sagradas, y en particular sobre dikúswa para ver si el paciente va a vivir o morir. El origen del canto es el siguiente:

“Al principio dikúswa era un pájaro y Sibú lo mandó a llamar cuando se sintió enfermo y le preguntó si iba a vivir o a morir . Dikúswa contestó que Sibú sólo estaba fingiendo pues él nunca moriría. Sibú quedó tan complacido con la respuesta que dejó a dikúswa convertido en piedra para que la usaran los curanderos cuando estuvieran en ejercicio de sus funciones.”

Danzas rituales
Las danzas y cantos fueron enseñados a los bribris por Sibú, para que el hombre fuera feliz. Les enseñó la danza del zopilote y la danza del mono, enseñándosela al abuelo del zopilote y del mono congo, y éstos la transmitieron a los hombres.

Existen danzas funerarias, las cuales no solamente se realizan con carácter ritual, sino también profano. La danza de los huesos es efectuada por hombres si el muerto era un adulto, y por mujeres si el difunto era un niño. En la danza de la inauguración de la casa se esconde una máscara que los celebrantes tienen que descubrir antes de que se ejecute dicha danza.

2 comentarios:

José Ml. dijo...

mae excelente artículo, la verdad se conoce poco de nuestro indígenas y menos de su magia, así que fue una grata sorpresa esta lección que publicaste.

Ví que pones algunas citas sin indicar el libro, ¿cuáles serían? Gracias.

Andres Aguilar dijo...

Donde lo puedo contactar??? algun correo???