27/7/07

LAS SIÄ: PIEDRAS ORACULARES O ADIVINATORIAS DE LOS BRIBRIS

LAS SIÄ: PIEDRAS ORACULARES O ADIVINATORIAS DE LOS BRIBRIS

ALFREDO GONZALEZ CHAVES
1ª Parte

Antecedentes
El estudio sobre diversas tradiciones de las etnias bribrís y cabécares de Alta y Baja Talamanca ha ocupado la atención de múltiples investigadores durante varios años, en mi caso, especialmente en lo que a tradición sobre vivienda y simbolismos se refiere realicé varios libros y artículos junto con el antropólogo Fernando González. Sin embargo, otros estudiosos como María Eugenia Bozzoli, Marcos Guevara, Laura Cervantes, Rafael Ocampo, Alvaro Dobles, Fernando Trejos entre otros, han dado importantes aportes en varios campos que nos esclarecen previamente para comprender mejor la complejidad y riqueza de estas culturas. Desde los mitos hasta la problemática ambiental y económica, se va tejiendo una compleja red de aspectos que ofrecen una gran cohesión global en las creencias y tradiciones de estos pueblos.


Varios amigos como los awapa* Don Francisco Figueroa, Don Francisco García, Don Arturo Morales Pita e informantes claves como Alí Segura, Hernán Segura, Mario Nersis, Alvir Morales, Severiano Fernández y otros nos han suministrado no sólo su apoyo sino que se han dado a la tarea de acompañar y enriquecer con sus propias investigaciones de campo los diversos aspectos que nos ocupan. Pronto algunos de ellos también estarán publicando sus propias conclusiones, lo cual nos llena de satisfacción, pues quién más que ellos pueden comprender mejor a sus propios pueblos bribris y cabécares y la sabiduría de sus ancianos.

Este pequeño aporte se origina en algunos aspectos y fundamentos investigados durante varios años. Debemos de tener en cuenta que las piedras oraculares o adivinatorias son apenas uno de los aspectos que nutren toda la tradición terapéutica de los médicos aborígenes talamanqueños de Costa Rica, cuyas tradiciones se remontan a milenios.

Las siä: piedras oraculares o adivinatorias
Como veremos, esta tradición no es exclusiva de estos pueblos de América, en prácticamente todas las latitudes no sólo de éste sino de otros continentes se les concede gran importancia a las piedras de diversa procedencia:

"…las palabras de Orfeo, que cita Plinio: "La tierra negra produce el mal..., pero al propio tiempo produce el remedio para cada mal. De la tierra proceden pues toda clase de piedras en las que podemos encontrar un poder prodigioso y vario. Todas las ventajas que representan las raíces, también las ofrecen las piedras. Las raíces tienen fuerza inmensa, pero las piedras la poseen aún en mayores proporciones. La tierra las crea incorruptibles y jamás envejecen..." (1)

Conocidas como piedras mágicas, adivinatorias, oraculares o curativas las siä son los aliados indispensables de los awapa que aún subsisten en las montañas y los bosques tropicales del sureste de Costa Rica. Las siä constituyen los "diplomas de graduación" cuando se ha terminado todo el proceso de aprendizaje y el iniciado ha pasado todas las pruebas que lo capacitan ya para el ejercicio profesional respectivo.

Según H. Segura, de Coroma, Alta Talamanca, c.p. 1-9-89 "Los sukias (awapa), tienen diversas piedras utilizadas para combatir diferentes enfermedades, y el número varía de 5 hasta 10 aunque lo más corriente es que tengan cinco, según ellos, cada una se utiliza de manera diferente, y una de ellas es la que más se usa, tanto para el bien como para el mal, para defender al sukia de cualquier mal o para atacar. En general lo más que tienen es de seis a ocho, algunas (son de) color blanco con un diseño, tal vez un diseño de canasta, un diseño de alguna cosa, un animal, hay otras que pueden ser cafecitas, pero tal vez con una marca en la mitad y todo ello tiene significado, hay otro que es blanco pero dentro de ellos hay masculino o femenino, hay hombre y mujer, entonces muchas veces, hay siä que es especial para curar la mordedura de culebra, hay otras siä que las utilizan los malos sukias para matar a otro, o echar maldad, o quitar a una persona de donde vive, todo eso, entonces hay siä para cada cosa, y entonces hay una siä que sirve para todo, que puede curar gripe, que puede curar reumatismo, que puede curar danta, (2) que puede curar todo, entonces así, ellos tienen la siä y una misma siä puede servir para todo, pero algunos sukias grandes tienen una siä para solo maldad, y son también de color blanco pero don Francisco dice que Sibú (3) los dejó sólo para hacer el bien (aunque) hay algunos sukias que lo utilizan para hacer maldad."
ss
"Se cree que todos los sukias que tienen siä como don Francisco, (las heredaron) del hermano mayor o del tata de él, que fue sukia y cuando se murió dejó eso antes, las fueron a buscar en el valle de la Estrella, no sé en que parte, es una quebrada pequeña y tiene como lagunas y van y llevan un montón de maíz en el agua, y al siguiente día van y ahí están todas las siä, eso es para pedir siä. Se cree que es una imagen muy poderosa, que es el mismo Sibú que le ayuda a los sukias a conseguirlas, por eso las siä no se pueden dejar solas, si las dejo aquí en la mañana, en la tarde ya no están, se van, se voló, se perdió."

"Hay otras siä que vienen de otras partes, por allá de Panamá en Yorkín o en Teribe, de esas partes que siempre se consiguen y algunas siä son encontradas en animales, dentro de la carne, entonces esas siä que se consiguen por ejemplo en una danta es especial para llamar danta, especial para curar la enfermedad de danta, así un venado también puede llamarse con ella, en donde hay más es en la danta y en el venado".

Las siä se constituyen en poderosas "antenas" de concentración energética que el awá (o sukia) emplea como vimos para diversos fines, tanto benéficos como maléficos según lo relatan. Como son de diversa procedencia, aquellas que provienen de animales, o sea son algún tipo de cálculo o besoar, son especiales para atraer, y ejercen una fuerza casi hipnótica sobre los animales de la especie de la cual se extraen. Según nos refieren desde la antigüedad en Europa eran también utilizadas o se había observado su poder.

"Esta tradición es universal. La piedra, materia fija y sólida por excelencia, es el término normal de la cristalización de las fuerzas mágicas. La meditación actúa y "concretiza" el ser imaginado y solidificado en piedra. Del mismo orden son los gamahez, célebres en otro tiempo. Esta palabra viene del árabe kamao (relieve). Eran figuras humanas, animales y vegetales que se encontraban dibujadas naturalmente en las piedras... Alberto Magno cita una piedra con la marca natural de una serpiente, la cual atraía a todas las serpientes hacia el lugar donde se encontraba..." J. Rivière op. cit.

Según otros informantes talamanqueños, en efecto, algunas siä son sacadas de la carne de distintos animales y ellas son utilizadas para atraer a los animales de esa especie con el objeto de cazarlos.

"Hay piedras que traen la buena suerte para pescar o cazar. Otras sirven para adivinar el futuro o para ayudar al curandero a conocer la enfermedad de un paciente. El sukia pone su bolsita sobre la mano del enfermo y le dice que las piedras pueden moverse o cambiar de color para dar informaciones" (F. Guillemin en periódico La República, 20-3-88).

Si buscamos información de otras latitudes veremos que en la Europa Medieval los bezoares tenían una gran importancia por sus conocidas propiedades curativas.
Según el diccionario de la lengua española: "Bezoar: m. Concreción calculosa que suele encontrarse en las vías digestivas y en las urinarias de algunos cuadrúpedos, y que en la Edad Media se consideró como antídoto y medicamento".

También se llaman bezoáricos los medicamentos contra las enfermedades malignas.
"Bezoar, nombre que se ha dado en Europa a las concreciones líticas engendradas en el cuerpo de los animales, cuyo valor mágico es de tradición universal. El bezoar se forma en el estómago, en los intestinos, en la vejiga (cálculos) y a veces en la cabeza de algunos animales... a esta clase de piedras se les da nombres que recuerdan a los animales de los que proceden. Los indios jíbaros y carrelos utilizan las concreciones estomacales de tucán, el powis y el pavo salvajes para dibujarse signos en el rostro antes de salir de caza. Se las llama jukka o misha, y los indios les atribuyen el poder de atraer a los pájaros por la ley mágica de la simpatía." J. Rivière ibid. pág. 258.

Como vemos, esta costumbre tan arraigada no sólo en los indígenas de Costa Rica sino en otras partes de América es también un arquetipo que existía en Europa y otras latitudes desde hace centurias.

En la terminología médica actual, se llama bezoar a los conglomerados de pelos que se extraen de los intestinos de algunas personas que tienen la negativa costumbre de comerse el pelo, y ello va creando un "taco" en sus intestinos; sin embargo no creemos que este tipo de bezoares sea al que se refieren nuestros informantes indígenas, sino a los que más bien son conocidos como cálculos, verdaderas formaciones de cristales de calcio u otras concreciones de sustancias que se encuentran tanto en humanos como en animales.

La tradición china también conoce los bezoares. "El flujo y reflujo de las fuerzas del yang y del yin transforman todas las cosas; lo que escapa de ellas se endurece..."

Las piedras curativas en Guanacaste
Aún en regiones como las del Pacífico seco de Costa Rica en donde existían tradiciones más ligadas a Mesoamérica, a pesar de que prácticamente no hay en la actualidad indígenas que conserven la mayoría de los rasgos culturales, hemos encontrado relatos que demuestran una tradición aún viva con elementos muy similares a los que emplean los indígenas de la Alta Talamanca, que se relacionan con la Tradición Sudamericana.

Según el Sr. Pedro Pablo Pérez (c.p., 18-2-92), indígena de Matambú en la región del Pacífico seco de Costa Rica, su abuelita Feliciana Pérez narraba sobre un viejo curandero de Matambú que curaba utilizando unas piedras blancas, según ella cambiaban de color y se movían cuando los pacientes llegaban para ser curados de sus padecimientos.

Cada piedra servía para cosas diferentes y se veían figuras dentro de ellas.
La anciana quien murió hace ya 13 años y tenía 93 de edad contaba varias anécdotas acerca de esos poderes curativos de las piedras.

Pedro Pablo, quien es vecino de esta región "chorotega" sumamente transculturada, narra que él tiene tres de estas piedras muy "lucias" (pulidas); son un poco ovaladas, según él dos provienen de tumbas indígenas y una tercera fue extraída por su arado cuando labraba la tierra. Hemos podido constatar que algunas de estas piedras son similares a los llamados "pulidores" empleados por las ceramistas de Guaytil de Santa Cruz en Guanacaste, Costa Rica, para dar el acabado final a sus piezas.

Según otro informante, José Joaquín Solano, asistente, quien nos acompañó en algunas de nuestras giras de investigación, él tuvo ocasión de estar en la región indígena de Matambú en Guanacaste y visitó a un curandero de apellido Bejarano. El curandero le entregó algunas hierbas y bebedizos para un mal que le aquejaba y José le entregó a cambio una piedra redondeada que le había sido donada en otra ocasión por un awá de Talamanca.

"El curandero impresionado ingresó en la vivienda en donde permaneció unos diez minutos, preparando un bebedizo de color café, que le ofreció en un vaso viejo de plástico; luego de un pequeño bolsito morado con varios colores en el cierre, sacó una piedra achatada de unos tres o cuatro centímetros de diámetro, con su mano derecha la observó un momento frente al fuego, un minuto tal vez, para luego mojarla con el agua tibia. De inmediato la introdujo en su boca y luego al sacarla la tomó de nuevo en su mano derecha y comenzó a soplarla y a susurrarle mientras la tenía en el puño semicerrado. Le hablaba en una lengua desconocida y en voz muy baja, luego mirando hacia el techo la soplaba de nuevo y luego la colocaba en su oído durante unos diez minutos. Luego apretándola en las yemas de sus dedos y hacia arriba se la mostró e inclinándola la mojó dos veces en el agua caliente. De inmediato, giró la mano hacia abajo y la puso en mi mano derecha; de inmediato y cerrándomela, dijo: ¡cuídela! (José J. Solano c.p., agosto 1990).

Este relato nos refleja la persistencia de tradiciones muy antiguas en zonas muy transculturadas del país, sin embargo, también nos permite reflexionar sobre el paralelismo existente entre los chorotegas mesoamericanos, con los talamanqueños, predominantemente de tradición sudamericana, que durante ciertas festividades y visitas rituales, intercambian sus piedras adivinatorias con otros colegas; sin embargo, existen en la actualidad algunos requisitos para poder transmitir o adquirir las siä, ya que no debe ser cualquier persona quien tiene acceso a ellas.

Según Stone (1961:96) "El curandero puede tener cualquier tipo de piedras, pero hay dos principales (...) Individualmente se les llama kúsuwa o dikuswa, sorkuswa o sorkusuwa. Semejan pequeñas piedras de río y se las encuentra a veces en las tumbas precolombinas. Hoy día las piedras le son "dadas" o se le aparecen al curandero en ocasiones especiales, o le son transmitidas como una herencia sagrada por un colega quien asimismo ha de pertenecer al mismo clan. Cuando un curandero muere, si él no desea dar sus propias piedras a un profesional joven, su hermano o el clan las conserva hasta que aparezca un nuevo doctor que tenga necesidad de ellas".

NOTAS
(1) Awá: chamán, sacerdote-médico, hombre de conocimiento.
(2) Amuletos, Talismanes y Pantáculos, Jean Rivière, pg. 263, edic. Martínez Roca, S.A. 1972, España.
(3) Enfermedad de danta es aquella que contraen los que no guardan las dietas, abstinencias o preceptos establecidos para la cacería o el consumo de este animal.

Sibú = deidad creadora.

La siätmi
Entre los indígenas bribrís, al pasar las últimas pruebas el iniciado para convertirse en awá, recibe de su maestro una siä, o piedra adivinatoria, que en algunas ocasiones una mujer conocida como siätmi es quien ha guardado, sobre todo aquellas de los awapa que mueren en su clan.

La siätmi es un rango chamánico femenino heredado de madres a hijas y ellas, de manera similar a los awapa, tienen que seguir un proceso de aprendizaje para poder ser las depositarias de esas tradiciones y sus conocimientos.
Cuando el graduado recibe su primera siä, debe de alejarse a las montañas en donde no tiene contacto ni con los de su familia y su clan, deberá permanecer solo con su siä alrededor de tres meses, hasta que aprenda la forma de usarla y obtener de ella las informaciones que necesite, sobre los diversos aspectos curativos o de los seres aliados, los sueños de los animales, o las enfermedades.

Solamente la siätmi es quien le prepara su alimento especial y lo asiste durante las semanas que está lejos.

Según algunas versiones de los informantes, debido a que las piedras oraculares son femeninas o masculinas, el nuevo awá no tiene derecho a tomar mujer si no ha encontrado una pareja (siä masculina) para la siä que posee.

Las femeninas son de tipo circular y aplanadas como si fuesen una moneda; las masculinas son redondeadas, semejan a una bola o canica de unos dos o tres centímetros de diámetro, y se encuentran de diferente tipo.

Según la tradición, las femeninas son fieles y sumisas al awá correspondiente, las masculinas en cambio son escurridizas y se pierden, por lo que el chamán las anda continuamente en su chácara (bolsito) con el objeto de que no se extravíen o escapen.
Normalmente aunque se lleven en el mismo bolso se deben guardar separadas en distintos recipientes.
En algunas ocasiones colocan hojas de ortiga en la boca del bolsito para impedir que salgan y se pierdan.

Los tipos de siä
Según el mismo informante Mario Nersis:
"En ese momento si ya el awá tiene la piedra siä, siä se les da sólo una, hay dos tipos de siä, el macho y la hembra, la hembra es el mejor siä, el macho es muy mentiroso, un día dice que sí, un día dice que no.

La hembra es la mejor, responde que sí; vamos a curarlo, vamos a hacer esto... dice que sí te va ayudar. La siä macho es igual como la vista derecha, que le gusta, no quiere estar con el dueño, pero los sukias buenos los tratan de aconsejar, hablarle, estimarlo, por eso las siä sólo se pueden tener sólo una o dos al principio, después de eso, si él quiere más es cosa suya, puede tener cuatro, cinco, seis, siete, diez o una docena.

Siä se saca por el lado del Valle de la Estrella, de una poza que hay. Se debe llevar maíz blanco para regar ahí, se riega hoy con un sukia mayor que ya conoce y ha ido y mañana usted vive con el mismo sukia mayor, si yo soy digamos un alumno, pero ya me dieron mis títulos de ser sukia (las siä), porque ya yo sé algo, entonces voy con mi profesor que ya conoce y en un día se riega el maíz y al día siguiente se van a juntar las siä.

Actualmente eso existe, está, en el Valle de la Estrella y se llama siä di, es una pocita muy linda, se riega el maíz hoy y al día siguiente, cuando viene con el sukia mayor él le dice: -Usted puede coger éste, ésta, y ésta porque al día siguiente se ven montones de siä, muchas son iguales o parecidas a las siä del Usekor, hay montones de diferentes clases, hay siä bueno, siä malo, siä macho, siä hembra, siä de todo; pero uno no puede tocar eso, porque si uno se levanta una siä que no sé para que sirve, y yo no le sé el canto, yo no la sé dominar bien y yo mismo me estaré afectando. Entonces eso se deja, sólo se levantan cuatro, cinco o seis, eso se levanta y se trae pero siempre que se trae, no es que se trae y lo voy a usar, primero tenemos que hacerle una ceremonia para poder andarla y colgarla. Las siä que se sacan del crique (riachuelo) son iguales a las que se sacan de la carne de los animales, por eso siä tiene tres clases, hay otras siä que se sacan de una piedra grande que está en el agua de las siä, usted viene y quiebra nada más el pedazo que usted se lleva y la va a hacer en la casa.

Entonces las tres clases son: las que se piden con maíz, que están ya hechas, las que tiene la carne de los animales y la otra que está en esa piedra, en pelotas de piedra; por eso en el Valle de la Estrella hay dos pozas de siä, una poza donde se riega el maíz para recoger las siä ya hechas, la segunda donde los mayores quiebran lo que quieren y se llevan un pedazo y lo van a hacer en la casa, con cualquier molejón (pulidor de piedra), lo hacen bien hasta que salen como las pastillas de menta pero más grandecitas, se hacen a mano, así y cuando se hace todo se bendice en la ceremonia perfectamente para trabajar." (Nersis com. personal, 28-2-92)

Otra referencia nos habla de dos tipos: "Las piedras mágicas son de dos tipos: unas de color blanco que son traídas de Sa Sen (río Zent) y las otras que llaman Dualku de color amarillo, que el awá extrae del cuerpo de animales" (Bozzoli 1980:23)1

Cabe mencionar que Dualko o Duarok entre los talamanqueños es el ser protector de todos los animales, y en algunos relatos se conoce como el primer awá, el que cura a los animales del bosque cuando los cazadores los dejan mal heridos.

Funciones de las siä
"Las piedras que se ven en montón, pueden ser para diferentes cosas, para ayudarse tal vez para que no siga la peste o la crisis, o para ayudar cuando usted siembra los alimentos, cuando usted siembra arroz, maíz, frijoles y los bichos se los comen toditos, usted puede soplar (curar) eso contra la enfermedad que afecta todo eso. Por eso son muchas, y si yo le sé esa canción, o yo le sé ese canto (canción ritual), yo la llevo.

El sukia mayor sí sabe cuál sirve, cuál no sirve, ellos mismos lo saben.

Hay siä como el corazón de una tortuga, es especialmente para sanar personal que quiere morirse, que están bien pero que tienen mala seña, están mal, entonces con esa piedrita parecida al corazón de la tortuga se les cura. (La tortuga es considerada el animal más longevo y por ello propicia la duración de la vida en otros).

Así hay diferentes piedritas de siä, uno puede tocar nada más lo que puede dominar, el resto no se debe de tocar, entonces se levantan de esa agua y recoge lo más seis, seis es mucho y no puede coger más de eso, ya seis es mucho y se deja el resto, dicen que si van a ver al día siguiente otra vez y ya no están, todo vuelve a desaparecer, le enseñó lo que uno quiere y ya se va uno a hacer su ceremonia, para que puedan estar con uno, para poder trabajar." (Nersis com. personal 28-2-92)

Los códigos de manejo oracular
"Si un awá va a examinar una persona para ver si mañana se va a morir, pero el awá sabe esa canción (sagrada y ritual) le pregunta a la siä: -Yo te pregunto a usted ahorita, y que Dios (Sibú) me está viendo y oyendo lo que yo le digo que es usted ahorita, y que Dios (Sibú) me está viendo y oyendo lo que yo le digo que es cierto, y lo que le pregunto a usted, que ahorita Dios que me está viendo y oyendo en el cielo me dejó estas palabras-; y la siä que está en la mano lo está oyendo, que es cierto, que yo lo dominé, le dije del dios del cielo, entonces le preguntó; y el sukia sopla, suave, se sopla con calma, con viento usted la sopla y la siä comienza a moverse así (balanceándose), cuando el siä se mueve quiere decir que la persona no se va a morir. Pero el sukia le habló, le explicó, que le diga si el espíritu de esa persona, si mañana o pasado mañana todavía va a vivir, pero si está bien cantado, respecto de Dios que lo está viendo, que lo está oyendo, la siä lo está viendo y también lo está oyendo, es que la siä tiene contacto con Dios y si yo soy el sukia, yo tengo que preguntarle cosas, y en el mismo momento que Dios lo está escuchando, porque si es siä de la tierra, responde, porque Dios (Sibú) que es el hombre siä que se fue al cielo, es el hermano de siä que es mujer y quedó en la tierra, por eso lo que el sukia tiene son las hermanas de Dios. Al momento de preguntarle al siä, la hermana, junto con el Dios que lo está escuchando, entonces ella no puede mentirle a uno, si ella ve que esa persona va a vivir, se mueve, si no ella no se mueve.

Pero entonces el sukia vuelve a preguntarle a ver si es cierto, pregunta sólo tres veces, después de tres veces si contestó la misma, que no se movió, quiere decir que esa persona no va a vivir, o cualquier pregunta o examen que haga no va a suceder. Entonces usted pregunta sólo tres veces, si se le pregunta cuatro o cinco veces, entonces ella se obstina también y entonces ella no le contesta, de hecho por eso ellas dieron el derecho sólo de preguntar tres veces, el sukia tiene que preguntar tres veces para cualquier examen, si contesta que sí, entonces él ya sabe.

Se puede preguntar sólo en una noche, si usted le pregunta hoy pues usted se dio cuenta que sí o que no. Por eso a veces las siä se pierden, porque es la hermana de Sibú, llega el momento en que le ocurre algo, como a cualquier persona y se pierde. Mi finado Papá las perdió como dos veces." (Nersis com. personal 28-2-92)

Los aliados
Como hemos visto hasta aquí, las siä son verdaderos intermediarios entre el inframundo o más allá donde nace el sol, y los seres o sucesos que suceden en la dimensión o mundo de los humanos y animales. Sin embargo, muchas veces intervienen en la comunicación con esos otros "mundos o planetas", como a veces los llaman los bribrís, pues son protagonistas de la comunicación oracular y mágico adivinatoria.

Según Stone, (1961:104) cuando una de las siä confronta un dilema concerniente a la vida o a la muerte de una persona, hace contacto con Sibú quien envía a Dular, su mensajero, con la respuesta. Sin embargo, Dular es muy especial. Nadie, ni aún el más grande curandero, lo ha visto. El conferencia con la piedra y desaparece cuando el doctor le habla. Algunos curanderos dicen haber oído su presencia en el sentido de que en el profundo silencio de la noche, cuando esperan una respuesta, a veces escuchan un sonido como el de un polluelo pequeño.

En el lenguaje paralelo de los talamanqueños, los aliados se expresan y hasta toman forma de aves e incluso se les da en llamar "mi pájaro" (mi aliado).

"Dwalk, lo que nosotros llamamos así es el pájaro de siä, y de nosotros los sukias. (...) Sula alörke wa, e bua weke, e wöieke, e knéblèke (su rama se quiere quebrar, a este hay que curar, hay que unirlo, hay que trabajarlo) (...) ¿Tú te llamas Dwalk? mi pájaro llamado Dwalk, pregunto a mi pájaro, oh pajarito, oh pajarito, oh pajarito (el canto sigue en palabras sin traducción).

-¿Cómo es Dwalk?
-Son loros, loro que quedó para abajo, tiene cuatro colores, hay de dos tamaños, grande y pequeño, y otro grupo verde. Las clases son tucán, lapa verde, perico, loro grande, guacamaya, periquito, Dios los creó primero en el mundo en forma de ave, a las piedras siä. En ese tiempo eran como awá que ha nacido y Dios las tenía en un lugar en donde no podía entrar ni una basura, entonces había una anciana, Dios la puso a cuidar la piedrita. Entonces Dios con su voluntad quiso que la anciana se durmiera, porque así Dios permitió al diablo, a las enfermedades que entraran hasta el lugar de la piedrita, porque cada una se iba a llevar parte de la piedrita, corrió a despertar a la anciana y le dijo (canto) -a wikela be tinú, kè be kpöwa- oh abuela despierta, no te duermas, el diablo entró a comer, el diablo entró a comer (...).

Este es el canto del loro, por eso el sukia cuando va a curar primero tiene que cantar este canto que el loro había cantado desde el principio, como al comienzo" (Bozzoli 1982 pg. 53-54).

Desde los motivos usados en los altares y metates precolombinos hasta los diseños cerámicos, muestran una gran continuidad en el uso de motivos con aves de pico largo, similares al tucán y otras (por ejemplo en la orfebrería), más bien semejantes a gavilanes, águilas o zopilotes. Observamos entonces cómo los relatos actuales nos remiten a todas estas aves como mensajeros de los aliados espirituales y protectores tanto de las siä como de los seres humanos, a quienes defienden de los seres malignos y las enfermedades que estos provocan.

Sibú: querwa o siä (Piedra)
Según las diversas versiones, Sibú, el ser supremo o creador, existió en el principio como una piedra adivinatoria. En versión recogida en Cachabri, el padre de El, Sibokma, lo tenía como una siä junto con sus hermanos y en total eran cuatro, tres varones y una hembra. Sibú comunicó a su padre que deseaba nacer por lo que en el principio de los tiempos, su padre envió por su hermana para que viniera desde atrás de donde nace el sol y pudiese quedar embarazada y así procrear a Sibú; el mismo se encarnó de su madre siendo piedra adivinatoria.
La siguiente versión recopilada con Nersis nos muestra cual fue el proceso vivido por Sibú para engendrarse en su madre.

"Sibokma el Papá de Sibú, nació con una chácara (bolsita) y varias piedritas que son siä y una de ellas era el dios, (Jesucristo o Sibú). Sibokma tenía como treinta piedras en la chacarita. Sibokma nació de una piedra y en su chacarita había varias piedras y una de ellas es Jesucristo (Sibú), por eso esas piedras que vemos ahí, esas piedras del río, son hermanas de Dios. Por eso antes los mayores decían que Sibú es -'kerwa, a mik choime'-, que son muchos tiempos, por eso la piedra que vemos es la familia de Dios, las piedras si usted quiere saber ¿cuándo vino y cuándo va a deshacerse?...¡nunca!, quién sabe hasta cuándo, porque piedra y Dios es igual, por eso los mayores decían, diay, no soy Dios, Dios comenzó en una piedra, por eso piedra es familia de Dios, por eso usted ve las piedras abundantes en esta vida y de todo tamaño naturalmente, ellas no nacen, ellas no crecen, ellas son así, porque ellas son Dios, eso dentro de ellas las piedras. De todo este mundo que vemos, esta tierra, se levantó uno que es Dios, Diwo (el sol), que quiere decir que Dios se levantó nació de esa piedra, el Sibokma era nada más que el padrastro, porque no sabía como hacer que Dios naciera de piedra, fue que se le perdió una piedrita, pero dice que: "yo soy querwa" (piedra), Dios dice: 'Yo soy querwa, de piedrita yo me perdí y vean en el mundo qué es lo que hay... en el mundo lo más grande es la piedra'. Por eso es que El lo sabe,... se metió en el vientre de Sibokma Nonyuk la sobrina de Sibokma, no tenía nombre, nada más que era la sobrina, ella quedó embarazada pero esa piedrita que se metió, pero para que el mundo lo vea, que es cierto, que la humanidad, que hay que creer en el hombre, que es como hubo el Dios, pero él sabe que Sibokma no es el papá, nada más padrastro, por eso él mandó a Sibokma a trabajar a otra parte, y él quedó para trabajar en este mundo con nosotros.

Sibokma se fue a otra parte porque él no puede tener el poder de Sibú, porque cuando nació Sibokma había muchas cosas que hacer, como Sibokma se fue, Sibú mandó todas las cosas buenas que había antes, las que Sibokma sabía, las que él trabajaba. Sibú le dijo: -Vaya usted...- Porque si Sibokma estuviera ahora y un sukia sopla (cura) y le da un remedio, usted no muere, jamás nunca, pero eso no nos servía en este mundo, usted sabe, como si un Sibokma lo cura a uno, y no se muere, y cura a otro, y tampoco se muere, entonces todo el mundo no se va a morir, entonces vino Dios y lo mandó a otra parte, y todos los remedios que son el papá y la mamá, los mandó con El, lo que nos dejó aquí en la tierra son remedios hijos, ya no tienen fuerza, usted puede curarse un día, dos días, un mes, pero siempre uno tiene que morir. Pero si ese remedio papá, o mamá que se fue para el cielo con Sibokma hubiera quedado aquí, si usted toma ese remedio queda eterno, entonces Dios pensó que no, pero eso es que Sibokma se fue con los papás de los remedios a curar a la gente de otro mundo, por eso en ese mundo, esos espíritus o diablos donde está nunca se mueren, siempre viven, porque él los mandó y nos dejó los hijos.

Por eso vea usted, todos los bejucos, todos los montes, cuando nacen, el principal es el bejuco, va enredándose en cualquier tronco, cualquier palo y quiere subir arriba, si hubiera un palo que va hasta el cielo, ellos subirían, ellos siempre quieren subir, para buscar a esos que están allá arriba" (Nersis com. personal 28-2-92)

El manejo de las siä
Las piedras adivinatorias poseen un rol fundamental en las ceremonias curativas que efectúan los médicos aborígenes.

En primer lugar, cuando el paciente hace la consulta al chamán éste abre un "espacio" de comunicación con la persona para que los espíritus y fuerzas curativas de las plantas que empleará puedan penetrar y realizar mejor su labor.

El "manojo" curativo compuesto por las plantas, o partes animales o minerales entra en contacto con las partes en donde la persona tiene problemas.

Mientras el chamán "sopla" rozando con el manojo curativo, él abre ese espacio necesario para conocer la proveniencia del mal.

Posteriormente en privado consulta sus piedras mágicas para recibir las respuestas acerca de las múltiples preguntas que les plantea.

Debido a que las piedras son diversas, él escoge las que debe de emplear según el caso.
Esta actividad se puede realizar únicamente al oscurecer y durante la noche, que es el tiempo propicio para entrar en comunicación con los seres del más allá, sean aliados para combatir el mal o demonios para obligarlos a retirarse.

Con un código de diversos movimientos, las siä van respondiendo a sus preguntas. Por ejemplo, si se pregunta por el tiempo que tiene el enfermo de padecer, el chamán irá dando diversos tiempos hasta que las piedras al moverse respondan afirmativamente.

Si la siä no se mueve la respuesta es negativa. De esta forma se llega a conocer el cuadro del paciente para posteriormente acudir a los cantos curativos, preparación de las plantas y otros remedios que mediante las piedras también van a ser "cargadas" para acrecentar su poder curativo.

"Se mueve y canta, tiene un chiflido, parece que fuera broma, pero no es mentira. Esas que cantan son machitos, son de cualquier forma, redonditas, alargaditas, cuadraditas, cristalinas como el agüita, algunas parece que tienen unos bichitos adentro; todos esos son machitos, la hembrita es sólo redonda, plana, blanca, roja; hay azul, hay blancuzca. Las buenas hembras tienen figura de Jesucristo, son de las mejores, no andan con mentiras, preguntas si tal día se muere el paciente, y te dicen la verdad, son como un crucifijo. Hay que usar juntos el macho y la hembra, para que puedan hablar. La hembra habla, pero es el macho el que habla mejor. Hay manchaditas como esos verolices, adentro tiene una culebrita, viva, pura agua, esos son malditos, esos son usados por los dañinos, las usan para dañar. Un awá puede tener un montón de piedras, como cosas para llamar peje, danta, para llamar tiegre, para llamar diablo, para todo hay. El que usa esas cosas malas es Kakma, es kakama, es awá malo".2

Cómo transmitir la siä
"Si un awá que tiene sus siä no quiere usarlas, él no puede darlas así porque así. Si el otro sukia quiere comprarla lo puede hacer perfectamente, por ejemplo si usted es un sukia y tiene diez piedritas y ya usted no quiere tener las diez porque usted mismo sabe que usa sólo tres todo el tiempo y sabe que siete usted las tiene para nada porque no las usa, pero usted las tiene, las mantiene y las cuida, en caso de que a otro sukia se le perdió, entonces él necesita y viene a comprársela a usted, y entonces usted le enseña a él: – bueno, esto es lo que te voy a vender, cuál es la que quiere, ésta es para esto y esto, y ésta me sirve y entonces él viene a comprarla y tiene que comprarla con un gallo o una gallina blanca, nada más, no se puede comprar con plata, ni con chancho ni con ganado, o con maíz o con frijoles, solamente el sukia tiene que cambiarla por una gallina o un gallo blanco; se matan dentro de esas ceremonias, porque siä es una cosa blanca, entonces la gallina es blanca, y concuerda bien.

Hasta cuando una persona se muere, un sukia por ejemplo, vienen y se llevan a lavar la siä, también se usa un gallo blanco, vienen las mujeres que son siätmi que quiere decir la señora que sí puede hacer el trabajo de ese tipo de siä con los sukias, porque Dios le enseñó que ella lo podía hacer así, que es una mujer la que puede hacer esto. El día cuando se hace esta ceremonia, una mujer es la que tiene que cocinar chocolate, tiene que cocinar el quelite ese cogollo de pejibaye, ella es la única que tiene derecho a cocinar, cualquier otra señora no puede.

Cuando se muere un sukia ella puede venir, agarrar y traer las piedras, lavarlas, se lavan con agua caliente o con chocolate caliente, pero no tan caliente, más o menos tibia, para bañarlas todas bien y luego viene otro sukia, las bendice y las entrega a esa señora siätmi para que las guarde. Por eso ahí en Coroma tenemos una señora siätmi para que las guarde, esa señora que se llama Neraina ahora ella tiene las siä de mi finado papá las llevó ella, después se murió un hermano de ella y también las llevó ella, el finado Pepa que se murió era primo de mi finado ella también las llevó para guardarlas, nadie puede llevarlas. Una vez que las limpió las guarda en un lugar en donde nadie las moleste.

En la ceremonia para lavarlas tienen que estar unos dos sukias y dos señoras de esas siätmi, y los sukias se las ponen en la mano, y viene ella y les hecha agua tibia mientras el otro sukia las está lavando, porque cuando a siä se le muere el dueño, ella dice que también está ña, está impura. Ella misma lo dice, se murió mi lindo pájaro, así le llama siä al mejor cantador (al awá que la posee) 'mi lindo pájaro' que cantaba para que yo escuchara, no hay quien cante él se murió.

Cuando ellos hacen ese trabajo ella lo está viendo a ver si está bien hecho, dice que la misma siä quedará en una cabanga triste todo el tiempo, porque ellas querrían trabajar pero no pueden y entonces pasarán tres, cuatro o cinco años y si algún sukia quiere perfectamente puede hablar con esa señora para que le venda la misma o que se la entregue nada más y se hace la ceremonia y si no cuando la señora no quiere ya tenerlas, cuando han pasado cuatro, cinco o seis años; en cualquier crique (riachuelo) de esos pequeños que hay en la montaña, esa persona puede ir a dejarla allá para que se pierda, pero cuando la deja allá después de dos o tres días ella se va donde está el rey de esa siä, el Brü de esas siä, el espíritu rey de esa siä, es el dueño de esas siä que nunca se muere, que existe espiritualmente dentro de la humanidad que nadie lo ve, sólo donde está ese pozo que está en el Valle de la Estrella sólo ahí está el Brü.

Así es que en cualquier crique que ella la deje, o la eche, como es un espíritu poderoso el de esa piedra, entonces ella vio que ya, la dueña vino a dejarla y ella desaparece de ahí. Las siä que se sacan del crique, es igual como la que se saca de la carne de los animales, por eso siä tiene tres clases" (Nersis 28-2-92)

Las siä protagonistas de la historia
Como hemos visto hasta ahora las siä son los "seres" más apreciados por los indígenas talamanqueños y sabemos que tradiciones similares se encuentran en indígenas desde Norte hasta Sud América.

Hemos podido ver alguna de estas siä y en ocasiones se podría afirmar que son iguales o similares a los llamados pulidores de cerámica, sin embargo por respeto a nuestros amigos indígenas no hemos tomado ninguna foto para que ilustre este trabajo. Queremos sin embargo dejar constancia de como las siä han sido protagonistas no sólo en la tradición oral precolombina sino de igual manera en las descripciones efectuadas desde los primeros cronistas.

Fray Francisco de San José en 1667: (Fernández, 1886 Tomo V, 1886: 369-380) efectúa la siguiente narración:
"Otros tienen unas piedras como de jugar a las tablas, de diversos colores, las coloradas adivinan si hay enemigos por donde van a trabajar o caminar; otras como de mármol con unas vetas aplomadas, para saber el buen día de su sombra; otras de laja para cazar o pescar; y el modo como lo hacen es que ponen la piedra sobre la palma de la mano y le hacen su razonamiento, y luego le dan un soplo; si la piedra baila hay feliz acierto; y si no, no van o no caminan porque sucederá mal; y en esto tienen gran fe, porque dicen que Dios les dio de aquellas piedras para gobernarse, y ellos lo imitan y van a sacar a la cantera en ayunas, y luego las amuelan; y en este tiempo no comen sal; de estas piedras quemarían mis dos compañeros dichos dos medias fanegas por lo menos, y nosotros, de las que los escondieron, al pie de doscientas".3

Como vemos en el relato anterior, la tradición de las siä es sumamente antigua e incluso en este caso si el relato fuese por completo verdadero podríamos pensar en la enorme agresión que habrá sido para todos los talamanqueños la destrucción de esa cantidad de piedras adivinatorias. No dudamos que ello podría haber sido una de las causas para que se fuera gestando el gran levantamiento de los indígenas cuarenta años más tarde cuando jefeados por Pa Bru Presbere destruyeron todas las iglesias y misiones de la zona.

Sin embargo de forma similar hemos podido obtener un relato más reciente hecho por el amigo Hernán Segura de Coroma en el que nos manifestó lo siguiente: "Para los años en que las compañías bananeras se tuvieron que ir de Talamanca hace unos 50 años, toda la gente sabía que eran los awapa y los usékorpa quienes utilizando el poder de sus piedras sagradas habían provocado las grandes inundaciones y las enfermedades que destruyeron los bananales. Entonces el presidente de ese tiempo que era Calderón Guardia, el padre del que está ahora, (Calderón Fournier) se enojó mucho y mandó la guardia de aquel tiempo que era el Resguardo Fiscal para que buscara a todos los sukias y les quitara esas piedras del diablo que según se decía obligaron a que se fueran todas las bananeras. Como ellos andaban buscando a los sukias éstos mataron todos los gallos que había para que no cantaran y no dijeran el lugar donde había casas, y por si acaso, dice mi tío Francisco García que es awá, que cogieron todas las siä y las escondieron en el monte para que no se las quitaran si los encontraban.

Pero el asunto no se quedó allí y después algunos blancos vinieron por el finado Don Santiago Leg y lo llevaron hasta Cartago para que hiciera un "trabajito" para que ese presidente que nos había perseguido se tuviera que ir. Entonces Don Santiago que era de los más grandes sukias que hemos tenido hizo un buen trabajo que provocó la revolución de 1948. También vinieron por Don Santiago en otra ocasión cuando el volcán Irazú tiraba ceniza, y él volvió a ir hasta allá y con sus siä ayudó a que el volcán se calmara" (Hernán Segura, com. personal, febrero 1992.)

Como vemos, la tradición oral conserva hoy viva la historia del pueblo Talamanqueño y cómo el trabajo de sus awapa, ayudados por las piedras adivinatorias han podido resistir estos quinientos años de avasallamiento y despojo. Los aspectos del chamanismo talamanqueño son múltiples y las tradiciones curativas de una gran complejidad. Esta parte que hemos realizado muy someramente es apenas un aspecto de toda esa gran tradición conservada heroicamente por los awapa; hemos continuado tratando de profundizar en otros aspectos para poder comprender y ayudar mejor a nuestros amigos informantes en lo que ellos consideren necesario tanto para los awapa como para el pueblo en general.

NOTAS
1 Especialistas en la Medicina Aborigen Bribri, Bozzoli de W. pg. 55, 1982.
2 Especialistas en la Medicina Aborigen Bribri, informe preliminar, María Eugenia Bozzoli de W. pg. 60, abril 1982.
3 Especialistas en la Medicina Aborigen Bribri, Fernández 1886 p. 372-373; en Bozzoli de W, pg. 7, 1982.