27/7/07

EL CHAMANISMO

EL CHAMANISMO
Depositarios de técnicas antiquísimas capaces de elevar la conciencia a estados de éxtasis desconocidos por el hombre corriente y de relacionarse con otras realidades, lo chamanes son preciados interlocutores entre el mundo material y el reino invisible de los espíritus. Hoy numerosos médicos y psicoterapeutas defienden y emulan las ancestrales técnicas de estos sabios viajeros de la otra realidad por su probada eficacia en el tratamiento de ciertos desordenes del cuerpo y el alma.


La bibliografía seria sobre el chamanismo se ha incrementado mucho en estos últimos años. Y sin embargo, pese a que se trata de un fenómeno bien definido, se sigue confundiendo a los chamanes con brujos, videntes, curanderos, médium, u otros intermediarios de lo sagrado. Pero que es realmente el chamanismo, a quien se puede llamar chaman. Quizás la mejor definición es la que diera Mircea Eliade, para quien el chaman es alguien capaz de abandonar su cuerpo, a voluntad, para moverse libremente en los mundos no físicos, incluidos el cielo y el infierno. El conocimiento adquirido a través de sus viajes y el contacto con lo diferentes habitantes de las otras realidades les capacita entre otras cosas para sanar o conocer el futuro y el pasado.

Pero es su facilidad para el viaje extático, lo que le define como chaman, palabra derivada de saman y termino tungusio, lengua hablada por numerosas etnias de Siberia. El chamanismo es por tanto la técnica del éxtasis, un conjunto de procedimientos para ejercer el vuelo mágico. No es un culto sino un conjunto de procedimientos y métodos viejos como el ser humano y que utiliza los símbolos religiosos de la cultura de las personas que lo practican.

Pero bajo esa multitud de símbolos subyacen las mismas fuerzas, los mismos arquetipos y acciones incluidas las mismas formas en las que el ser humano se convierte en chaman.

Dicen los chamanes que cuando alcanzan el éxtasis se siente impelidos fuera de su cuerpo. A menudo toman la forma de animales bien conocidos por su cultura, corsos, aves, osos o lobos, como solía ocurrir entre los lapones. El paso de una realidad a otra suele ser descrita como una transición a través de un gran agujero, los chamanes curnai de Australia afirman que al ascender a los mundos superiores se abre un agujero a través del cielo que les permite subir, los indios sudamericanos cuando toman ayahuasca, dicen que el horizonte se abre como una puerta, una expresión que recuerda de inmediato aquella que utilizaba Don Juan Matus, el preceptor de Carlos Castañeda cuando se refería a las realidades de la membrana que se hace mas fina al amanecer en el crepúsculo: la grieta entre los mundos.

En muchas experiencias trascendentes la realidad aparece unida por un sutil entramado de filamentos de luz. Bastantes viajeros experimentan un hilo delgado o infinitamente elástico que los conecta a su cuerpo físico. La tribu patagónica de los selk nam describe una forma de visión psíquica durante la cual el vidente siente una especie de ojo conectado a un hilo invisible que surge de su pene. Una vez que se ha emprendido el viaje las visiones se suceden, una de las mas intensas es la del rió de la muerte. Las descripciones de este límite entre las dos realidades suelen ser terribles. Se trata de una corriente negra en un paisaje dominado por un bramido ensordecedor. La etnia lakher de la india occidental lo denomina lungo (sin sentimiento) porque cuando las almas de los seres vivientes lo cruzan comienza la disolución de la memoria de su vida en la tierra.

Algunas almas se quedan atrapadas en el. La algarabía es tremenda porque se debaten horriblemente mientras piden socorro quienes lo atraviesan, sobre todo a los chamanes que lo recorren a menudo. A partir de aquí el paisaje se torna menos familiar y es difícil hacer comparaciones con lo conocido en el universo físico.

Desde este punto la percepción del chaman se aleja cada vez mas de lo humano. La función principal del chaman dicen los expertos es de cuidar el alma humana en tiempos difíciles, sobre todo durante la enfermedad y la muerte. La enfermedad es el equivalente a la ausencia del alma que puede estar perdida o haber sido retenida en el mundo de los difuntos sin que le haya llegado su hora. Otras veces cuando la muerte ha venido el alma se asusta de hacer el viaje sola ya que los vericuetos que debe hacer son peligrosos.

En ambos casos el chaman se encarga de ella, la va a buscar y la trae hacia el cuerpo o le sirve de guía y compañero. Su papel es de servir de acompañante en el descenso a la ultratumba, pero al tiempo desempeña el oficio de curandero en beneficio de los contactos que mantiene con el hecho de la enfermedad.

De acuerdo con la mitología chamanica hubo un tiempo en que los seres humanos mantenían relaciones directas con el cielo y sus habitantes, relaciones que fueron interrumpidas después por un motivo u otro. Se dice que los primeros chamanes viajaban físicamente al cielo pero también lo hacían otros seres humanos. A los chamanes históricos actuales y posteriores a la interrupción, les corresponde reanudar aquellas relaciones aunque sea en forma circunstancial estática.

Habría pues una degradación que iría del viaje real al éxtasis real y de ahí al éxtasis fingido. Pero siempre con el mismo deseo, conservar el propósito del viaje y su necesidad.

Así los chamanes actuales representan el nexo entre tres planos cuya interconexión se ha perdido por un lado, y se hace problemática por otro. Estos planos son el plano del cielo, del hombre y de los muertos. La realidad ontologica del universo, un todo compuesto en este caso, por los tres planos indisolubles en su existencia le viene confirmada así a la sociedad de los hombres, a través de uno de sus miembros, testigo activo por viajero de esta indisolubilidad.

El chaman se hace por un rito de iniciación, que lleva consigo el despedazamiento la muerte y la resurrección simbólica del candidato e implica entre otras cosas la bajada a los infiernos y la ascensión al cielo.

El chaman posee el dominio del fuego y puede tocar impunemente un hierro candente, caminar sobre carbones encendidos, etc.

Otra expresión de la superación de su condición humana es la bisexualidad de los chamanes, tanto siberianos como indonesios y australianos. Esta androginia es concedida como el signo de la espiritualidad, comercio con los seres sobrenaturales y fuente de poder sagrado.

Al reunir en si los dos principios polares el chaman trasciende la condición profana, al constituir su propia persona una hierogamia, vuelve a restaurar simbólicamente la unidad el cielo con la tierra, asegurando la comunicación entre todos los niveles. Todo este proceso requiere unas condiciones especiales y extraordinarias ya que el chaman es elegido entre los epilépticos o personas que revelan un equilibrio psíquico bastante inestable (según los viejos investigadores).Estas condiciones ya de por si paranormales, facilitan al chaman pasar de los estados de euforia a los depresivos con bastante rapidez.

Alcanzan el estado de trance por diferentes medios: La monotonía de un largo redoble de tambor, la concentración en un punto fijo durante horas, el sonido prolongado de zumbidos, las danzas frenéticas, al final de las cuales es normal que el sujeto caiga desvanecido completamente agotado.

Estos hechos son una clara manifestación parapsicológica semejante a la que usan los yoguis y fakires y poseen extraordinarias facultades de sugestión hipnótica sobre los demás.

Varios estudios parapsicológicos relatan a menudo hechos sorprendentes de los chamanes, incluso hay relatos de personas completamente escépticas que quedaron sorprendidas entre los prodigios realizados por estos iniciados. Uno de estos casos es el presentado por R. Koch en un estudio sobre los chamanes, el cual incluye el relato de una mujer rusa de orientación completamente materialista, que presencio una ceremonia de encantamiento ritual en una tribu de indios norteamericanos:

“Un indio que vivía lejos había robado todas las trampas pertenecientes a un miembro de su tribu, lo que significaba una perdida irremplazable para la victima. Busco entonces el chaman de la tribu, para contarle lo que había sucedido. La noche siguiente en presencia de la completamente escéptica observadora, el chaman llevo a cabo sus rituales mágicos.

Lo que sucedió fue del todo sorprendente. Al principio varias voces que parecían venir de lo alto de la tienda comenzaron a hablar y al final parecían discutir de forma acalorada. El chaman llamo a los espíritus de sus animales y los espíritus le contestaron de la misma manera, y mientras unos gruñidos terribles, fuertes vientos y temblores de tierra sacudían la tienda, se escuchaban los temibles rugidos de los osos, los aullidos coléricos de los lobos y los gritos de todo tipo de animales salvajes. Poco a poco la atroz batalla se aplaco, y el chaman yacía sobre el piso de la tienda completamente exhausto y agotado.”

Alucinaciones, hipnosis, trucos de ventrílocuo tal vez. Pero poco tiempo después la esposa del ladrón llego a la tribu en un trineo y regreso las trampas robadas, su esposo había muerto la misma noche de la ceremonia.

Hay una amplia fenomenología paranormal en torno al chamanismo. Muchos investigadores presencian por ejemplo la producción de parafonias. Según relata el investigador Jochelson en las sesiones a las que asistió se oían sonidos y voces extraños que parecían salir de todos lo rincones (procedentes de los espíritus auxiliares)y que cesaban bruscamente. Asistió a otros fenómenos bien conocidos por los parapsicólogos:

“Durante este tiempo ocurren en la oscuridad de la tienda todo tipo de fenómenos extraños como levitación de los objetos, sacudimiento de la tienda, lluvia de piedras y de pedazos de madera, etc. Bogoras y otros autores atribuyeron las voces a habilidades de ventriloquia del chaman. Pero el mismo manifiesta su sorpresa cuando recuerda que su fonógrafo ha grabado esas voces exactamente como las oía el publico, es decir, llegando por las puertas o surgiendo de los rincones de la estancia y no como emitidas por el chaman.

Las grabaciones según el mismo relata, muestran una diferencia muy clara entre la voz del chaman, que resonaba a distancia y las voces de los espíritus que parecían hablar directamente en el aparato.

Otros muchos testimonios parecen referirse a la bilocación. Diferentes testigos afirman haber visto al chaman mientras este llevaba a cabo una sesión en otra parte o estaba en un estado mas o menos profundo de concentración.

Se les atribuye así mismo la capacidad de aumentar bruscamente de peso o disminuirlo, de aguantar temperaturas extremas, de herirse sin dolor y efusión de sangre, etc. Otro investigador da fe de que en las sesiones de los chamanes esquimales acontece que los vestidos del chaman, de los que se despojo antes de la sesión, se animan y empiezan a volar a través de la casa, por encima de las cabezas de los asistentes.

Se oyen también suspiros y la respiración de personas muertas desde hace tiempo que son los chamanes difuntos que han llegado para ayudar a su colega en el peligroso viaje y cuyos suspiros y respiración parecen venir de lejos, de debajo del agua como si procediesen de animales marinos.

Son también corrientes los testimonios de antropólogos a quienes los chamanes han descrito lugares que solo ellos conocían o hechos muy concretos concernientes a personas allegadas que luego afirman haber vivido la experiencia narrada por el chaman.

El antropólogo Michael Harner ha realizado experiencias inquietantes en este sentido durante sus estudios entre los Jíbaros.

En los inicios de la investigación sobre el chamanismo, muchos autores cayeron en la tentación de asociarlo a distintas perturbaciones psíquicas.

El chamanismo ártico y el siberiano fueron atribuidos por diferentes autores como Bogoraz, Czaplicka, Krivoshapkina una patología propia de esas latitudes: la histeria ártica. Según dichos autores el intenso frió y la soledad de esas regiones, la falta de vitaminas y la insensibilidad nerviosa de sus habitantes habría originado el chamanismo, una actividad muy ligada a la epilepsia.

En la actualidad se han desechado completamente estas teorías, aunque la frecuentemente frenética actividad del chaman pueda parecerse al comportamiento exhibido por algunas personas que se quejan por diversas psicopatías, sin embargo ningún epiléptico es capaz de entrar en trance a voluntad.

El chaman no es poseso sino quien cura la posesión. Al contrario de lo que se pensaba los chamanes no son débiles psíquicamente sino todo lo contrario y suelen dar muestras de una constitución nerviosa superior. Su poder de concentración esta muy lejos de la media.
Nadel un estudioso de las etnias sudanesas afirma que no existe ningún chaman que sea en su vida cotidiana un anormal, un neurasténico o un paranoico ya que si lo fuese se le colocaría entre los locos y no se le respetaría como sacerdote, el no recuerda a un solo chaman cuya histeria profesional haya degenerado en un desorden mental grave.

Para los yakutes siberianos, un buen chaman no debe ser un enfermizo, debe ser serio, tener tacto, saber convencer a los que le rodean, no debe parecer presumido ni orgulloso... Debe sentirse en el una fuerza interior que no ofenda pero que tenga conciencia de su poder.
Nada más lejos de las ideas de los primeros investigadores que creían que se buscaba a los chamanes entre los desequilibrados.

Su memoria y capacidad intelectual suelen ser fuertes. El vocabulario poético de un chaman yakuto llega a las 12000 palabras, mientras que el resto de la aldea no pasa de las 4000. Los chamanes Jíbaros cuentan con la asistencia de pequeños espíritus a los que pueden lanzar como dardos mágicos y pueden actuar como ayudantes a la hora de sanar, los tsensak.

Cuentan también con un pasuk, una entidad que aparece ante su visión como completamente acorazada y cuyo punto vulnerable son los ojos. El pasuk que a menudo se oculta en la realidad ordinaria bajo la forma de una tarántula, es capaz ante su vez de lanzar tsensak. Otro espíritu auxiliar es el pájaro Wakani o alma que actúa como mensajero. Algunos de estos seres son utilizados por los hechiceros con el fin de dañar o enfermar a sus victimas.

Cuando un hechicero utiliza un pasuk o un pájaro Wakani, para que lancen un tsensak maligno al cuerpo vital de la victima el chaman debe acudir a extraerlo con la ayuda de otro tsensako espíritus ayudantes.

El chaman fortalecido por la ingestión de ayahuascave donde esta localizado del dardo maligno y de que tipo es.

Luego procede a succionar la zona afectada para capturarlo, en un objeto material que esconde en su boca.

Una vez que lo ha conseguido vaga por los alrededores para ver si en las proximidades hay algún pasuk o wakani que puedan dispara mas dardos al enfermo.

Comienza entonces una terrible refriega entre espíritus. Ambos trataran de alcanzarse lanzándose dardos y los espíritus ayudantes del chaman se agrupan en torno a su piel, cuando ven que algún dardo se acerca a alguno de sus órganos se concentran en esa zona para evitar que se introduzca en su cuerpo, por su parte el chaman lanzara sus dardos hacia el agresor. Si es un pasuk, la única oportunidad de vencer será acertándole en los ojos, pues el resto de su anatomía es invulnerable.
Alex Astua, enero 2006

DON FRANCISCO GARCIA
Recientemente murió don Francisco García, último awá del clan Sèbiliwàk.
Los indios bribrí de Talamanca, Costa Rica, se encuentran, tradicionalmente, organizados en clanes. Dentro de ellos, el clan Sèbiliwàk (palabra que se traduce como "poste central de la casa de Sibú"), por siglos se "especializó" en la formación de awápa (chamanes), que se encargaron siempre de conservar, por tradición oral, los antiguos relatos acerca de la cosmovisión, mitología, filosofía, arquitectura, medicina natural, prácticas curativas, cantos, leyendas, mitos, ritos, tabúes, etc., de esa cultura milenaria que siempre se caracterizó por su manera sobrenatural de ver el mundo en estrecha relación con los fenómenos de la naturaleza.

Don Francisco, de más de 90 años de edad, era, hasta hace poco, el único awá (chamán o médico–sacerdote) de ese clan que aún sobrevivía. En su larga vida no pudo encontrar, dentro de los miembros de su clan, ningún discípulo dispuesto a vivir los sacrificios y privaciones propios de una awá, y por lo tanto con su muerte se ha perdido un gran bastión de esa tradición verdadera que, por ser en lo esencial idéntica a todas las culturas reveladas, proviene de la Gran Tradición Primordial.

Sin embargo, una importante herencia ha dejado don Francisco. Consciente de que sus valiosos conocimientos se perderían con su muerte, por no tener un discípulo regular que pudiera preservarlos del modo tradicional, escogió a su nieto Alí García, así como a varios sikuas (no indígenas –como Marcos Guevara, Alfredo González, Alejandro Jaén y Fernando Trejos, entre otros–) para dejar plasmada su sabiduría (relatos y cánticos sagrados), la que fue recogida de modo un poco fragmentario en grabaciones en cassettes y vídeos.

Alí García es un indígena bribrí del mismo clan Sèbiliwàk de 28 años de edad. Aunque nunca tuvo vocación para ser awá, desde muy joven se interesó por resguardar y transmitir la cultura bribrí. Habla perfectamente su lengua nativa (bribrí) y domina el español; ha sido informante de la Universidad de Costa Rica y de varios antropólogos y estudiosos del tema; es un experto traductor del bribrí al español y conoce a la perfección las convenciones utilizadas con el alfabeto latino, para la realización de transcripciones del idioma bribrí.

Don Francisco le transmitió mucha información acerca del conocimiento tradicional que recibió de sus ancestros; y también le han transmitido valiosa información su madre, la señora Anastasia García (perteneciente al mismo clan), que es siötimi (iniciada, encargada de resguardar las piedras curativas y oraculares), y su padre, don Silverio Morales, que es oköm (iniciado que realiza los rituales funerarios), y que estudió muchos años para ser awá. Ambos conocen de la medicina, ritos y costumbres tradicionales de su pueblo, y su familia, actualmente, sigue viviendo de un modo tradicional.

Alí García, consciente de la fragilidad de la cultura de su pueblo, desde hace años inició una labor de rescate, aunque sin contar con los medios suficientes, de una manera no muy organizada, y sin ninguna ayuda oficial. Ha clasificado las diversas plantas medicinales, con fotografías de las mismas (el Centro Cultural Español y la Editorial de la Universidad de Costa Rica le publicaron un libro sobre ese tema titulado Plantas de la Medicina Bribrí), y ha hecho muchas grabaciones en las que han quedado constando los relatos y cánticos del awá, así como de sus padres. Algunas de estas grabaciones las ha transcrito y traducido al español.

Ahora queda por realizar un trabajo cuyo resultado será una importante herencia del pueblo bribrí a la cultura universal. Se trata de procesar y ordenar la información existente, o sea, transcribirla en bribrí y traducirla al español, y hacer una edición de los vídeos tomados por mí en la que quedará plasmada la imagen y el mensaje del awá. Este proyecto está siendo realizado por un indio del mismo clan (Alí García), lo que permite un mejor acceso a la información y una visión interna (desde adentro) de esa cultura, con el auxilio de aquellos no indígenas en quienes don Francisco depositó su confianza. Recientemente, antes de la muerte del awá, el Museo Nacional de Costa Rica aceptó colaborar parcialmente con este proyecto. Pero la mayor parte está todavía por hacerse. Es una deuda que tenemos con don Francisco los que tuvimos el privilegio de conocerle y escucharle.
Fernando Trejos