25/1/10

El significado detrás de las máscaras boruca

Escrito por E. Francesca Galicki
Las mascaras de Boruca y Rey Curré, tan intrincadas en su diseño, talla y pintura no siempre han sido hechas y vendidas de esta forma. De hecho, ha sido en los últimos 20 años que la mayoría de los hombres de este pueblo han dependido de la artesanía como fuente primaria de ingresos. Sin embargo, la idea ha pasado de generación a generación durante los últimos cuatro o cinco siglos.
Como todo en la vida, detrás de estas famosas mascaras hay una historia que pese a ser triste, tiene sentido de triunfo ya que fueron hechas con la finalidad de defensa de la identidad y cultura indígena y hoy pasa a ser un elemento artístico y como forma de expresión y es vendido como recuerdo o souvenir.

Cristóbal Colon llego a la costa de Costa Rica en septiembre de 1502, junto con su grupo de conquistadores con la sola meta de hallar oro. En su búsqueda de riquezas, no hizo ningún intento de respetar la vida y cultura de las cuatro tribus que vivían en el territorio del país. Los Caribes de la costa este, los Boruca, Chibchas y Diques en el suroeste fueron obligados a entrar en una guerra sangrienta, durante la cual muchos hombres lucharon valientemente y murieron para proteger su tierra, cultura y vidas. De estos hombres, muchos murieron dignamente por defender lo suyo. Las batallas fueron duras para los indígenas quienes lucharon con arco y flechas contra las hachas cuchillos y rifles de los españoles.
Dado que los Boruca tienen una tradición de pasar la historia de generación en generación mediante la tradición oral, en forma de cuentos, se han desarrollado diferentes versiones de la manera en como la máscara se integro a la cultura Boruca durante los tiempos de guerra. Un anciano conocido y respetado del pueblo de Boruca, Don Ismael González, quien recibió el premio nacional de la cultura popular en el 2002, habla de la estrategia particularmente notable y significante para la cultura en el que los Boruca tallaron las figuras de diablitos en madera de balsa para proteger y disfrazar sus caras, y además asustar a los invasores. Las mascaras se teñían o pintaban usando colores naturales obtenidos de plantas o minerales como achiote (color anaranjado/rojo) carbón (gris/negro) y yuca (ocre). Otros miembros de la comunidad creen que el uso de la máscara tuvo su inicio después del vencimiento de los españoles en una ceremonia para conmemorar la victoria y rendir tributo a los que perdieron su vida en la lucha.

El juego de los diablitos
Durante varios siglos (nadie está seguro cuando) se ha celebrado El juego de los Diablitos: una celebración que dura tres días; del 31 de diciembre al 2 de enero.
Muchos interpretan el evento como una representación de las batallas contra los conquistadores, durante la cual creen que sus ancestros llevaban las mascaras como armadura. la máscara representa al guerrero indígena ,feroz y triunfante quien luchaba por la vida de sus descendientes.
Existen otros que no creen en el uso de la máscara en las batallas pero creen en la representación del guerrero y el simbolismo de la máscara.
Los hombres del pueblo quienes desean participar tallan mascaras con caras de diablos, una para cada día, decoradas con plumas y pintándolas (hoy día) con colores vivos. También llevan trajes tradicionales tejidos o hechos de sacos.
Otros llevan un traje de toro (un bastidor de madera cubierta con sacos) este lo llevan unos diez hombres durante las fiestas; ellos representan a los españoles del siglo XVII.
Empezando a las 8:00 p.m. de la noche del30 de diciembre, los participantes se reúnen en la casa del diablo mayor para consumir chicha (bebida tradicional alcohólica hecha de maíz) y se preparan para la celebración.
A medianoche, los hombres se dirigen hacia una colina y disfrazados con sus mascaras, los diablitos salen y pasan de casa en casa circulando por todo el pueblo. Cada día, el grupo circula tres o cuatro veces cada día. El pueblo entero los sigue, encabezados por un guía designado y músicos tocando acordeón, flauta, tambores y el cuerno. Se sirve chicha en todas las casas y el publico toma mientras se realizan pequeñas batallas donde el toro ataca a los diablos y ellos lo esquivan, con las caras protegidas por las mascaras.
El tercer día el 2 de enero, los hombres portan sus mejores mascaras y las batallas continúan, también este día se considera el más importante. La comisión de gente elegida para organizar el festival cada año, a veces premian a la máscara más bella, igual que la más fea, el mejor luchador, entre otras categorías. Durante los primeros dos días no hay un ganador claro durante las batallas. Pero el tercer día, los diablitos empiezan a ganar. Eventualmente el toro huye y se esconde y cuando lo encuentran, lo amarran y lo queman (solo el traje).
Este momento representa la victoria de los indígenas sobre los españoles.

Historia reciente

Con la victoria sobre los españoles y con la resistencia a la colonización, hoy día han logrado mantener varias tradiciones como música, baile, cocina, celebraciones, y hasta cierto punto, la lengua brunka.
No es usada con frecuencia, pero ha habido mas concientización y hoy se enseña en las escuelas públicas de la reserva.
Adicionalmente, la elaboración de tejidos y mascaras los cuales originalmente se hacían por necesidad y subsistencia, han empezado a relacionar a boruca con el resto de Costa Rica. Ahora se venden estos productos a los turistas del país para ingresos económicos. En 1991, existían solo tres artesanos que elaboraban mascaras.
En este tiempo surgió la idea de comercializar las mascaras de importancia cultural para la comunidad, también son valoradas y apreciadas por quienes visitan la comunidad de boruca y el país, igual que costarricenses no indígenas.
Durante siglos, la comunidad había vivido exclusivamente de la agricultura de subsistencia y no dependía del mundo exterior para nada. Cuando se tomo la decisión de vender mascaras, hubo que hacer una transición. Don Ismael González Lázaro, uno de los tres artesanos originales, inicio una clase de elaboración de mascaras en su casa, que continuaban durante los años que siguieron. Del grupo inicial de veintiséis estudiantes, en 1992 quienes aprendieron a tallar, Don Ismael selecciono ocho para asistir a clases de pintura en San José, dos veces a la semana, durante un año. Cuatro de estas personas siguieron hasta hacerse artesanos. Uno de ellos, Bernardo González Morales quien ahora tiene 30 años, tuvo la idea de elaborar mascaras ecológicas, representando los animales de Costa Rica.
Por esta razón, hoy los artesanos tallan mascaras usando una variedad de diseños. Se venden mascaras de los diablitos un poco variadas en su diseño, con expresiones fuertes talladas y pintadas con colores brillantes. También se elaboran caras de indígenas con expresiones fuertes con figuras zoomorfas incluidas. Igual, se hacen mascaras ecológicas con mariposas, colibríes, tucanes, serpientes, ranas tigres, monos, libélulas, entre otros animales, igual que flores nacionales como orquídeas. Estas mascaras ecológicas destacan la relación de armonía entre el indígena y la naturaleza donde el hombre protege la naturaleza y la naturaleza al hombre. La imagen del indígena siempre se representa en la cara de la máscara rindiendo tributo para los que murieron luchando contra los españoles. En menos de veinte años, la comunidad ha evolucionado de la dependencia de la agricultura a una comunidad artesana, donde un ochenta por ciento de la población trabaja en la elaboración de mascaras, tejidos u otros.
Además, en los últimos años, varias mujeres han empezado a tallar mascaras, en vez de trabajar tejiendo que es a lo que tradicionalmente se dedica la mujer. Ya que el pueblo depende de las mascaras, económicamente, sería casi imposible sobrevivir sin ellas. Entre las generaciones de jóvenes, muy pocos saben trabajar en agricultura. Eso no ha presentado problemas pero existen factores que están causando daño a la comunidad.
Miembros de otras comunidades indígenas, por ejemplo, que han trabajado tradicionalmente en agricultura, han empezado a elaborar mascaras para ingresos adicionales.
Empero, estas comunidades no tienen la tradición de la elaboración de mascaras, pero se han apropiado de esta actividad. Para los hombres y para algunas mujeres de boruca, las mascaras se venden para obtener ingresos para vivir, pero aun tienen un significado mucho más importante para los individuos.
En las palabras de un miembro de la comunidad (quien prefería que no se usara su nombre) "nos identifica como indígenas"

Toda la información utilizada fue tomada de trece entrevistas que se realizaron con hombres de boruca de diferentes edades. Todos aseguraron que la información que dieron es verídica. Podría ser que haya información que se contradice dado que cada quien tiene un punto de vista distinto en cuantos a ciertos temas.
El propósito de este proyecto no fue descubrir " la verdad," ya que no existe una sola. En cambio, la idea fue compartir y reunir las perspectivas que si existen.
Aquí aparecen los nombres de los que compartieron sus conocimientos.
Su disponibilidad de compartir hizo posible este escrito. Sinceros agradecimientos a todos los que colaboraron.

Rafael Rojas Morales
Rafael Díaz Mora
Santos Leiva Morales
Fernando Maroto Sánchez
Ismael González Lázaro
Melvin González Lázaro
Nicanor Lázaro Morales
Apolonio Leiva Morales
Porfirio González Morales

5 comentarios:

Floribeth dijo...

Me gusto mucho este articulo !!! Es importante saber de dónde venidos, las tradiciones y costumbres de nuestro país, lo importante que fueron y han sido los indígenas para el territorio nacional, cada costarricense lleva sangre indígena y debemos de estar orgullosos de lo que realizaron nuestros antepasados.

Sebari dijo...

Excelente información, deberían crear un libro con todo lo que han posteado.

Rykardho dijo...

Gracias por los comentarios. Este blog es un medio para difundir parte de nuestra herencia cultural indígena. Rescatar del olvido historias o leyendas para que las conozcan las nuevas generaciones o personas interesadas en temas de nuestros pueblos originarios.

VALFAROM dijo...

Me parece excelente que los Borucas continúen difundiendo su rico bagaje cultural y más aun que lo transmitan a las nuevas generaciones.

Hoy más que nunca el pueblo Boruca debe unirse y enfrentar la amenaza seria que se cierne con el Proyecto Boruca del ICE el cual sin duda alguna terminara por destruir lo mucho que guardan esas tierras sagradas, como siempre el Sukia no entiende más que de dinero y desarrollo pero desarrollo desmedido y sin importarle que deban o a que etnia deban de sacrificar.

Por esto la representación de la fiesta de los diablitos debe representar ese espíritu de lucha incansable, no se dejen luchen por lo que les pertenece, desde hace muchos siglos. ¡¡¡QUE NO LOS ENGAÑEN NUEVAMENTE!!!

Víctor Alfaro Molina.

Pamela Campos dijo...

Hola que tal , me inetresa estar en contacto con quein escribio el articulo ya que me encuentro diseñando el tema de mi tesis y me inetresa mucho indagar mas en esta informacion , por favor escribir a pameantro@gmail.com o bien darme un contacto para comunicarme.