12/1/10

Mitología chorotega

Su mitología es similar a la de sus congéneres náhuatls, y de esto dan testimonio los cronistas de la Colonia, como se desprende de este texto de Gonzalo Fernández de Oviedo:

“Los indios de Nicoya y de Orocí son de la lengua de los Chorotegas, é traen horadados los bezos bajos, é puestos sendos huesos blancos redondos del tamaño de medio real ó más, como lo hacen los indios en la Nueva España. Son flecheros é valientes hombres, é llámanse cristianos desde que Gil González anduvo por allí; pero yo creo que hay pocos de ellos que lo sean. Son idólatras é tienen muchos ídolos de barro é de palo en unas casillas pequeñas é bajas que les hacen dentro del pueblo, allende de sus casas principales de oración, que llaman teyopa en lengua de Chorotegas y en la de Nicaragua archilobo.


Y entre las otras tienen otra manera de areito (baile) é rito, que es de aquesta forma. En tres tiempos del año, en días señalados que ya tienen por fiestas principales, este cacique de Nicoya é sus principales é la mayor parte de toda su gente, así hombres como mujeres, con muchos plumajes é aderezados á su modo é pintados, andan un areito á modo de contrapás en corro, las mujeres asidas de las manos é otras de los brazos, é los hombres en torno de ellas más afuera así asidos, é con intervalo de cuatro ó cinco pasos entre ellos y ellas, porque en aquella calle que dejan en medio, é por de fuera é de dentro, andan otros dando de beber á los danzantes, sin que dejen de andar los pies ni de tragar aquel su vino: é los hombres hacen meneos con los cuerpos é cabezas, y ellas por consiguiente.
Llevan las mujeres cada una aquel día un par de gutaras ( ó zapatos nuevos); é después que cuatro horas ó más han andado aquel contrapás delante de su mezquita ó templo en la plaza principal en torno del montón del sacrificio, toman una mujer ú hombre (el que ya tienen ellos elegido para sacrificar) é súbenlo en el dicho montón é ábrenle por el costado é sácanle el corazón, é la primera sangre de él es sacrificada al sol. É luego descabezan aquel hombre é otros cuatro ó cinco sobre una piedra que está en dicho montón en lo alto de él, é la sangre de los demás ofrecen a sus ídolos é dioses particulares; é úntanlos con ella, é úntanse a sí mismos los bezos é rostros aquellos interceptores ó sacerdotes, ó, mejor diciendo, ministros manigoldos o verdugos infernales; y echan los dichos cuerpos así muertos á rodar de aquel montón abajo, donde son recogidos é después comidos por manjar santo é muy preciado.

En aquel instante que acaban aquel maldito sacrificio, todas las mujeres dan una grita grande é se van huyendo al monte é por los boscajes é sierras, cada una por su parte ó en compañía de otra, contra la voluntad de sus maridos é parientes, de donde las tornan á unas con ruegos, é á otras con promesas é dádivas, é á otras que han menester más duro freno á palos é atándolas por algún día hasta que se les ha pasado la beodez; é la que más lejos toman, aquella es más alabada é tenida en más.

Aquel día ú otro adelante de la fiesta de las tres, cogen muchos manojos de maíz atados, é pónenlos alrededor del montón de los sacrificios, é allí primero los maestros ó sacerdotes de Lucifer, que están en aquellos templos, é luego el cacique, é por orden los principales de grado en grado, hasta que ninguno de los hombres queda, se sacrifican ó sajan con unas navajuelas de pedernal aguda las lenguas é orejas y el miembro ó verga generativa (cada cual según su devoción) é hinchen de sangre aquel maíz, é después repártenlo de manera que alcance á todos por poco que les quepa, é cómenlo como por cosa muy bendita. (Gonzalo Fernández de Oviedo, citado en Luis Ferrero, “Historia de Costa Rica”, p. 40)

“Tienen diversos dioses, é así en el tiempo de su cosecha del maíz, ó del cacao ó del algodón ó fésoles, con día señalado y en diferentes días, les hacen señaladas particulares é diferentes fiestas é sus areitos é cantares al propósito de aquel ídolo é recogimiento del pan ó fruto que han alcanzado.” (El descubrimiento y la conquista. Ricardo Fernández Guardia. Colección Biblioteca Patria No. 1, ECR, 1975, p. 41)

Ferrero afirma que no se ha podido averiguar nada sobre los dioses chorotega-mangue (p. 128); considero, sin embargo, que el esquema religioso atribuido a los nicarao podría ser similar al de los chorotega-mangue, por el parentesco cultural nahua, y por eso lo registro aquí, con las reservas del caso. Si se lee con atención el texto de Fernández de Oviedo antes citado, o las concepciones sobre el destino de las almas de los guerreros, que “iban adonde sale el sol” (Bobadilla, 1959, IV: 369, citado en Ferrero, p. 130), o la antropofagia ritual, “típica de las clases sacerdotales y gobernantes” (p. 133), se verá que las referencias ritualísticas son similares a las de sus congéneres nahuas.

Francisco de Bobadilla (1959, IV:365-384, citado en Ferrero, p. 126), registra los siguientes dioses entre los nicaraos:

Tamagastad: (náhuatl Tlamacastl o Tlamacazqui: “el proveedor o dador de bienes”). Esta es una de las designaciones del dios de la lluvia, Tláloc. El llamarse Tláloc Tlamacazqui quiere decir que es dios que habita en el paraíso terrenal y que daba a los hombres los mantenimientos necesarios para la vida corporal. (Sahagún 1969, I:45).

Cipattonal: es dueña de la noche, o más precisamente del momento que antecede al amanecer cuando aún hay oscuridad. Tiene estrecha vinculación con Teteu Innan, la madre de los dioses mexicanos; es decir, es una manifestación de Teteu. A esta pareja se les atribuía la creación del cielo, de los seres humanos, de la tierra y de todas las cosas. Esta pareja de dioses creadores fue asistida por otros dioses, entre ellos Oxomogo, Chalchigüegüe y Chicociágat. Creían que Oxomogo y Cipattonal intervinieron en los orígenes del hombre y del mundo y a ambos se les atribuía el calendario.

Chalchigüegüe: (náhuatl Chalchihuitlicue: “la del faldellín de jade”), diosa de las aguas terrestres y marítimas, un atributo de la reina madre Teteu. Decían que era hermana de los dioses de la lluvia que llamaban Tlaloques.

Chicociágat: (náhuatl Chicoace Acatl, “Seis Caña”), nombre de Cinteótl, dios de las mieses.

Miqtanteot: (náhuatl Mictlantecuhtli) dios del mundo de los muertos.

Quiateot: dios de la lluvia, el que envía el agua y hace los truenos y relámpagos y lluvias (Fernández de Oviedo 1959, IV:372), cuyo nombre se deriva del náhuatl Quiahuitl, “lluvia” y teotl, “dios”. Se lo ha conectado con uno de los nueve señores de la noche, deidad de la lluvia, servidor y acompañante de Tláloc.

Omeyateite y Omeyatecigoat (Ometecuhtli y Omecihuatl): “el señor y la señora Dos”. La pareja primordial.

Mixcoa: dios del comercio.

Bisteot: (probablemente Apisteotl, “glotón”). Dios del hambre.

Mazat: dios de la cacería de los venados.

Toste: dios de la cacería de los conejos.

Chiquinaut Ecat: náhuatl Chicnahui Ehécatl, “Nueve Viento”, día del nacimiento de Quetzalcóatl.

Thomateot: Bobadilla afirma que probablemente significa Tomacteot, “gran dios”. Creo que se refiere a Tonatiuh, el Sol.

Theobilchi (Teopiltzin): Hijo de Thomateot y que vivió en la tierra.

Tamachas: una especie de ángeles pequeños.

Tamacstli y Tamacaxtoval: A estos los nahuas los conocían como tlaloques, colaboradores del dios de la lluvia, y como Ehecatontin, auxiliadores del dios del viento.

Hasta aquí los dioses nicaraos que Bobadilla registra, probablemente compartidos por los grupos chorotega-mangue, quizás con algunas variantes en los nombres.

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LOS TERIBES

Historia del grupo indígena Naso Teribe de Bocas del Toro
José Manuel Reverte*
Academia Panameña de Historia

Es un grupo indígena bien definido y compacto que se conoce desde que los primeros exploradores españoles penetraron por la región bañada por el Río Teribe y sus afluentes.
Extendíanse los indios teribes, térebes, tervis, tejves, térrebes, o térrabas, ortografía multiforme con la que se les conoce en las distintas épocas en los documentos de los siglos XVI y XVII a todo lo largo del Río Teribe, Changuinola y la Isla de Toja o Colón, y estaban formados por diversas parcialidades, todas ellas más belicosas que las tribus vecinas. Sólo tenían como enemigos a los chánguenas o chánguinas, tribu caribe de notable fiereza y a los Talamancas que habitaban las márgenes del Río Sixaola.
Llegó a ser una tribu numerosa, hasta de 10.000 indios en la época en que Cristóbal Colón llegó a las costas de Bocas del Toro, hasta quedar reducida por las diversas circunstancias que hemos ido viendo durante el curso de esta exposición a la cifra actual de unos 400 individuos.

El último Censo de la República de Panamá (1960) no nos da informes muy precisos sobre poblaciones indígenas, y menos sobre el área habitada por los indios teribes, ya que no especifica ni hace distingos entre los diversos grupos autóctonos. Para el Distrito de Changuinola (Corregimiento) da una población indígena de 513, para la cabecera de Bocas del Toro y Caseríos, 85 y para Guabito, 32. En total, en el Distrito se registran 630 indígenas. Esta información no establece diferencias entre grupos teribes, guaymíes o talamancas, ni tampoco parece referirse a los indios cuna que buen número trabajan para la Compañía Frutera de Bocas del Toro-
Según los informes obtenidos en la región durante nuestros viajes y el número de casas vistas por nosotros entre los teribes, creemos que como máximo la población de este grupo debe llegar a 450 individuos.
La primera información sobre los teribes se la debemos a Juan Vázquez de Coronado. Ya por entonces los teribes se revelan como un pueblo con características propias, y totalmente diferentes a los demás aún en sus reacciones. Fueron los únicos que menciona el Adelantado en su Probanza de méritos (154) como rebeldes, ya que no quisieron prestar obediencia y sumisión al Rey de España. Eran indios bravos, poco amigos de someterse a nadie, orgullosos e independientes.
Cuando llegó Vázquez de Coronado a la región (1563-1564) compartían el Norte de la Cordillera los térebes o Texbi con los quequex-ques que debía ser una rama de la misma tribu, luego los Ara, Güera, Tuaca, Cuexara, Zabarú, Cururu, Araraca, Tamari, Queribista, Tay-maru, Tariaca y Suerre (155).
De todos estos cacicazgos, sólo los térebes presentaron resistencia y se negaron a prestar obediencia (156).
Por tal motivo Vázquez de Coronado, envió al Sargento Mayor Juan de Turcios, que con el Capitán Diego Caro de Meza, Alguacil Mayor y 26 ó 30 soldados fueron a la provincia de Tervi y en nombre de Su Magestad “tratase y amonestase a los naturales del dicho pueblo é provincia de Tervi, que luego den la, obediencia a S.M. y reconozcan al Rey Don Felipe nuestro Señor por su Rey é Señor” (157).
Se desempeñaron tan bien los emisarios que convencieron pacíficamente a los indios teribes y estando en Cutcurú el Adelantado, se presentó el día 20 de febrero de aquel año de 1564 el cacique QUIQUINCUA “del dicho pueblo de Terbi (que por nuestro nombre llamamos Texbi) con 10 principales y 60 yndios maceguales” y le rindió obediencia intercambiando regalos.
Ya por entonces o poco después, las restantes facciones que hablaban la lengua teribe rindieron obediencia al Adelantado y sellaron el pacto de amistad.
Los primeros indios con que en realidad tomaron contacto los hombres de Vázquez de Coronado al descender desde Ara, fueron los Teribes, y éstos fueron los que protegían a los indios mejicanos, los delegados de Moctezuma.
Los lugares donde hicieron alto y tomaron posesión son claramente nombres teribes: Texbi, Terbi, Quequexque, Cutcurú y el descenso hacia el mar se hizo siguiendo el Río que ya por entonces llamaron de la Estrella, habitat de los teribes, así como el reparto de minas fue sobre las márgenes del mismo río de los teribes.
El año de 1605, el Gobernador y Capitán General de Costa Rica, D. Juan de Ocón y Trillo, hizo un repartimiento de indios contraviniendo las órdenes del Rey y en él se dispone que el pueblo Té-rrebe quede depositado en Diego de Sosa y Juan Alonso.
Ya por entonces (1608) los indios térebes y sus familiares los quequexques tenían como enemigo natural a sus vecinos los ORO-BARASQUE o DORASQUES o DORACES (158), con los que siempre estaban en guerra y que debían estar estrechamente vinculados con los Changuenas y Chánguinas-caribes, si es que no eran los mismos.
El carácter de los teribes y su bravura se manifiesta en diversas ocasiones. El 1611 se rebelan los térrebes, quequexques y otros, matando cuatro españoles (159), y Diego de Sojo, Teniente del Gobernador, envió al Capitán Pedro Flórez para que fuese a investigar y hacer las detenciones de los culpables. El Capitán Flórez fue recibido con una granizada de lanzas que dejaron malheridos a cuatro españoles y siete indios de los que acompañaban al Capitán, muriendo dos caciques del grupo de indios que iban con Flórez. Este atacó sin embargo, tomando al asalto el Palenque teribe que no menciona cuál fue ni en qué parte estaba situado. De allí siguió a otros poblados teribes.
Se calculaba en 20.000 indios los que habitaban el Valle del Duy en el cual se comprendía el Río de la Estrella o Teribe, aunque en esta cifra se englobaban otras tribus diferentes, con lenguas distintas a la teribe. Por otra parte, la sangría era constante, como resultado de las continuas guerras intertribales, y esto constantemente hacía disminuir la cifra de habitantes que se veía equilibrada apenas con el número de nacimientos (160).
El Obispo de Panamá, Fray Francisco de la Cámara, en 1620, calculaba en 4.000 el número de indios que habitaban el Río de la Estrella, “que están en continua guerra los del un río con otro” (se refiere al Teribe y al Changuena), (161).
Se les reconoce como “gente que usa alguna polizía a la usanza mexicana”.
El Cabildo de Cartago menciona el año de 1648 que los palenques de Térrebe y Quequexque están habitados por tinos 600 indios y señala que ambos grupos son de la misma provincia (162).
Pero el Censo más detallado procede del año de 1697, en que Fray Francisco de San José tuvo la paciencia de ir de poblado en poblado anotando todo cuanto veía.
Estimaba el fraile que los térrebes disponían de 109 casas y 9 caciques con un total de 1.300 almas. No se incluían los de la Isla de Toja aunque en su mayoría eran térrabas o al menos hablaban esta lengua y que ascendían a 800 almas con más de 100 caciques.
Cada casa era habitada por 15 á 20 almas.
En cuanto a los Chánguenas, fueron estimados en 1.200 almas, repartidas en 42 casas y dirigidas por 14 caciques (163).
Reconoce Fray Francisco que “los térrabas son los más trabajadores y tienen más instrumentos”. Tenían un gran sentido comercial y sus tratos con algunas tribus como los Borucas del Sur de Costa Rica y Chiriquí y con los mismos mejicanos así lo demuestra.
Tenían sus buenas siembras de maíz, caña de azúcar, plátanos, cacao, pixvá, yuca, frijoles, ñames y cazaban y pescaban en toda época del año.
Es indudable que los misioneros comprendieron el valor de aquel grupo indígena y lo demuestra el hecho de que a pesar de su bravura y frecuentes rebeldías, concentraron su atención sobre ellos, y fueron térrabas los que comenzaron a trasladar al Mar del Sur para poblar la región boruca.
Pero desde el primer instante pudo observarse que mientras un grupo de Teribes era más dúctil y maleable y se plegó a la forma de vida que le dictaron los franciscanos, otro grupo, del que proceden los actuales teribes del Distrito de Changuinola, nunca quiso abandonar la tierra de sus mayores y permaneció en su habitat contra viento y marea, y todavía sigue en nuestros días aunque ya hayan aceptado ciertas ventajas que les proporciona la vida moderna, tales como vestido, lengua, alimentos, e incluso están construyendo una Escuela.
Los misioneros Fray Antonio de Andrade y Fray Pablo de Rebullida (164), informan que los Téjavas o Téxavas son la misma nación que los Térrabas. Por entonces (1705), los franciscanos habían logrado una paz o armonía temporal entre teribes y talamancas, y señalan que los teribes (del río de la Estrella e Isla de Toja, que hablan una misma lengua) serán unos 2.000.
Lo mismo señala Rafael Fajardo en 1708 (165) que dice que Térrebes e isleños de Toja son de la misma nación torraba.
Fray Antonio de Andrade y Fray Pablo de Rebullida en 1709 informan que los indios de la nación térraba “son aplicados a rezar y las criaturas son muy hábiles, pues aún de pecho hemos visto rezar (166); tienen mucha fe y no olvidan fácil lo que se les enseña como las otras naciones” (167).
Pero no es fácil cambiar a quienes han vivido por siglos a su manera y Fray Pablo de Rebullida recibiría el martirio de las manos de quienes tanto amó como recompensa a sus desvelos por ellos. No en vano escribía en una carta el año 1702: “yo me habré de salir por no tener la vida segura en estas dos naciones por el furor de los Térrabas que a todos nos tiene aterrados” (168).
Los mismos indios teribes fueron los que en un momento de exaltación quemaron 14 iglesias destrozando cuanto encontraron a su paso (169).
En 1719 todavía no habían cambiado los Teribes, y los de la Isla de Toja eran calificados por D. Diego de la Haya Fernández, Gobernador de Costa Rica como “los más belicosos de toda la América, pues no tienen correspondencia ni familiaridad con ninguna nación”.
En 1763, Fray Manuel de Urcullu divide a los indios de la región en los siguientes grupos:
Talamancas, que comprenden los cabeceras y viceitas.
Térrabas, que comprenden los de este nombre, y los toxares que habitan la Isla de Toja.
Changuerías Zeguas o mexicanos Dorasques y Guaymíes.
Y señala que “los indios de todas estas naciones son bravos y guerreros pues su más común ejercicio es andar con las flechas y las lanzas adiestrándose para sus guerras … el juego y diversión de los muchachos es disparar y tirar lanzas y así salen muy diestros en su manejo”.
Este era el indio Teribe, el antepasado del actual.
Durante nuestra visita realizada al río Teribe en 1964, hemos encontrado un grupo de indios acogedores, cordiales, amables, alegres, felices y un poco infantiles en sus reacciones, sumamente inteligentes, vivaces, despiertos, con un dominio perfecto de la lengua castellana que hablan con un acento peculiar a pesar de su aislamiento, dirigidos por un cacique o Jefe hereditario que ellos llaman EL REY, hombre de edad avanzada, al que todos respetan y aún miman. Recuerdo el detalle al parecer insignificante, cuando solicité permiso para tomar una fotografía de él, y me fue inmediatamente concedido con amplias sonrisas, pero después de hacerme esperar unos minutos durante los cuales dos de los varones de la tribu se acercaron a su REY para peinarle cuidadosamente, ya que llevaba revueltos los cabellos por el viento, acicalarle y estirarle la camisa y colocarle luego cuidadosamente la gorra de cuero con que se adornaba y cubría. Y mientras la escena se desarrollaba ante mis ojos y yo esperaba pacientemente a que terminaran la “toilette”, el REY se dejaba hacer muy complacido ante la solicitud y cuidado de sus subditos. Su nombre es Lázaro Santana.
Tienen un gran sentido musical, utilizando diversos instrumentos autóctonos, flautas, pitos, tambores, hechos por ellos mismos y algunos poseen modernas guitarras españolas con las que acompañan sus canciones, antiguas y modernas con gran habilidad.
Sus facciones son agradables, pudiendo calificarse algunos de ellos como realmente agraciados. Tipos robustos, fuertes, bien constituidos y en general bien nutridos, a pesar de las parasitosis intestinales que abultan el abdomen de los niños y hacen palidecer su semblante.
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* LOS INDIOS TERIBES DE PANAMA. 1967. Capitulo X. El Indio Teribe. Trabajo presentado al XXXVII Congreso Internacional de Americanistas, septiembre de 1966.
154 “Provanza de méritos, etc., 1563″, loc. cit. (AGÍ, Patronato, 1-3-12/3).
155 Estos fueron los nombres que los caciques de Coto y Tururaca dieron a Juan Vázquez de Coronado, que según ellos disponían de poblados o palenques de población considerable, “la mayor parte poblados en savana, de gran gente y riqueza”. (“Provanza hecha a pedimento de Juan Vázquez de Coronado acerca de sus méritos y servicios, 1563″. (AGÍ, Patronato, 1-3-12/3).
156 “Como consta y es público y notorio, los yndips naturales é vesinos de la
provincia de Tervi no han dado la obediencia a S.M. como lo an hecho todos los de su comarca, y ellos solos están rebeldes”. (“Obediencias de caciques”, loc. cit. 1564).
157 “Obediencias de caciques, 1564″, loc. cit.
158 “Carta de Alonso de Bonilla al Gob. D. Juan de Ocón y Trillo 1608″. (Arch. Nal. de C. Rica, Fernández, L.: “Col. de Doc. para la Historia de C. Rica, t. V, p. 147).
159 “Información de méritos y servicios del Cap. Pedro Flórez, 1611″. (AGÍ, 64-4-5).
160 “Proposición del Capitán Diego del Cubillo, 1617″. (AGÍ, 64-2-2). Dice así en este documento: “Las guerras civiles que ay entre los del Valle del Guaymí y los de Quequexque, Térrebe y otros, los que consumen y acaban”
161 “Carta del Obispo de Panamá, Fray Francisco de la Cámara”, loc. cit.
162 “Informe del Cabildo de Cartago, 1648″. Loc. cit.
163 “Declaración de las casas y parcialidades, etc.”, loc. cit.
164 “Informe de los misioneros Fray Antonio de Andrade, Fray Pablo de Rebullida y Fray Lucas de Rivera, Cartago, 2 de junio 1705″. (AGÍ, 65-6-28).
165 Carta de Rafael Fajardo, loc. cit.
166 Se entiende con esto que según la costumbre muy generalizada entre los indios de diversas tribus del istmo la lactancia materna duraba mucho tiempo.
167 “Informe de Fray Antonio de Andrade y Fray Pablo de Rebullida, 1709″. (AGÍ, 65-6-28).
168 “Carta de Fray Pablo de Rebullida, 1702″, (AGÍ, 65-6-28).
169 “Carta de D. Lorenzo Antonio de Granda y Balbín”, 1709. (AGÍ, 65-6-28).

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LOS COROBICIES

De esta etnia costarricense realmente sólo hay algunos datos históricos y muchas conjeturas al respecto. Al igual que muchos otros pueblos desaparecieron como por arte de magia y hoy en día cuesta mucho encontrar referencias de su existencia. Se conoce que habitaron en la provincia de Guanacaste, Costa Rica, en la margen oriental del golfo de Nicoya, estos datos se conocen por el hecho histórico que sucedió en 1522, cuando el pueblo corocibí fue visitado por el conquistador Gil González Dávila, que identificó a su rey con el nombre de Corevisí. También por la relación en el recuento que hizo el tesorero de la expedición Andrés de Cereceda, en la que anotó que en el reino de Corevisí se bautizaron 210 personas.

El territorio de los corobicí, o reino de Corevisí, se hallaba ubicado en la desembocadura del río Homónimo, hoy conocido por el nombre de Tempisque, a cuatro leguas del los dominios del monarca Sapandi o Zapandí, y a ocho del reino de Diriá, situado a orillas del río del mismo nombre que el monarca. Sin embargo, existen dudas al respecto porque, según cuentan las crónicas de Gonzalo Fernández de Oviedo y Valdés al referirse a Zapandí: "E a par de él al Noroeste está otro cacique que se llama Corobicí", si en lugar de noroeste se lee nordeste ubicaría a los corobicí en el curso superior del río Tempisque, territorio correspondiente a los afluentes del río Las Piedras, entre los cuales hay uno que recibe el nombre de Corobicí.

En el reparto del "botín", o encomiendas, que se efectuó en 1569 por el gobernador Pero Afán de Ribera y Gómez, mencionó al rey Garabito o "Cobobicí", con lo que pretendía, quizás, nombrar al monarca de los corobicíes. Una de las hipótesis más extendidas de su desaparición es que, como consecuencia de la conquista española, se retiraron a las montañas y cruzaron la Cordillera Volcánica de Guanacaste para establecerse en las llanuras del norte de Costa Rica, por lo que muchos estiman que dieron de esta manera origen al actual pueblo maleku.

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Algunos nombres indígenas de nuestros pueblos

ASERRI
En los muchos manuscritos de la época aparece también denominado como Ausarí, Aquiserrí, Aquetzarí, Accerrí y Acerrí, esto la denota dificultad al pronunciar su nombre por parte de los españoles.

BAGACES
La voz indígena bagatsi puede interpretarse como "lugar de caña de carrizo" y se refiere a la población, al cacicazgo y al nombre del cacique que vivía en este lugar al momento de la llegada de los españoles.

COTO BRUS
El nombre de Coto Brus proviene de una región indígena, un valle, un río y un cacicazgo. Couto fue el nombre del río y de su numeroso pueblo indígena. Brus o Brusí fue el nombre del valle.
A su llegada el conquistador Vazquez de Coronado, intervino para pacificar una rencilla local, al rescatar y poner libre a Dulcehé, hermana de Corrohore, el cacique de Quepo, sellando la paz los dos pueblos.

DOTA
Dóbota es vocablo indígena que puede traducirse como "cima hasta donde llegan las aves". Cantón de gran extensión territorial debido principalmente a sus muchos "quiebres y recovecos" de sus montañas.

GUANACASTE
Este lugar se llamó quauh-nacaz-tlan por sus indios nahuas y con el vaivén del idioma se fusionó como Guanacaste Este nombre pasó a identificar a toda la provincia.
Quauh árbol, nacaz oreja y tlan, lugar o sitio. Lugar o sitio del Arbol de Guanacaste cuyo fruto semeja una oreja humana

GUARCO
Guarco fue el indio rey de reyes, Señor y Cacique de Purrupura.
En tiempos de la colonia la Provincia de El Guarco abarcó los pueblos indígenas Acsarí, Xoca, Oroxi, Xaratsí, Corroscí, Coo, Oticara y Turrialba.
Una leyenda cuenta que Iztarú hija del Cacique Coo, fue sacrificada en el Volcán (hoy Volcán Irazú), para apaciguar la ira de Guarco.
El volcán estalló (terremoto precolombino) y lanzó lava e inundó en lodo las tierras de Gran Señor de Purrupura.
Ante tal sacrificio y con sus cultivos perdidos Guarco no volvió a molestarle jamás.
Con ese lodo habrían de construirse, dos siglos después, las famosas tejas tejarenas (de El Tejar) que menciona el poeta Aquileo Echeverría.

NANDANYURE
Nandayo, en lengua nahua significa Cerro Puntiagudo y, obviamente se refiere al Cerro Azul de Nandayure.
Nandayure fue también en nombre de la hija del cacique cuyo pueblo habitó este lugar.


OROTINA
Escritos de la colonia dan cuenta del Cacique Gurutina y menciona a la población con este nombre y también como Oruntina y Orotina.
El bosque orotinense ofrece presencia arqueológica que revela que existió un centro político habitacional ya desaparecido al momento de llegar los españoles.

OSA
Según descripciones del conquistador Gil González D'ávila, Osa es el nombre del cacique que habitaba esta región. Incluso se refiere también con este nombre al Golfo de Osa o Golfo D'Osa, conocido hoy como Golfo Dulce, lugar en donde se asienta Cortés, su principal población.
Su territorio se encuentra en el bosque tropical húmedo del Pacífico. En la ribera del Río Térraba viven aún grupos indígenas que conocen este río como Diquís y en la Población de Palmar Norte, ubicada en la margen derecha de este río, se asienta sobre un cementerio indígena que fuera conocido como el palmar de los indios

PARRITA
En cuanto al origen del nombre, una versión nos dice que se trata del mismo asentamiento indígena que menciona la historia y que lo sitúa en el año 1577 como Pirrís, -pueblo productor de maíz- nombre con el que aún se conoce el más importante de sus ríos.
Otra versión popular deduce, que por ser Parra apellido común en varios de los primeros colonos, bien podría ser un diminutivo. Aunque así no fuera, vale recordar esa costumbre arraigada entre los costarricenses: nombrar las cosas y hasta a las personas con diminutivos; razón por la que los centroamericanos les llamaron "ticos" y es hoy el término con que se autodenominan.

POAS
Una planta de grandes espinas llamada púas dio nombre a este lugar aunque se presume que poás bien puede ser una voz indígena, pues el macizo fue conocido como el Volcán de los Indios Botos y también (actual) Volcán Poás.

POCOCI
Los dos ríos que corren a ambos lados de la población parecen ser el origen del nombre de la ciudad de Guápiles pues se dice que son guapes -gemelos- mientras que Pococí, nombre del cantón, corresponde al nombre del cacique indígena que habitaba este lugar a la llegada de los españoles. Otros caciques que habitaron la región fueron Camaquiri y Cocorí mencionados en cartillas históricas y literatura nacional.

PURISCAL
El nombre de puriscal proviene de "purisco" la flor del frijol. Cuando florecen los frijolares se dice es "tiempo de purisca" y se observan entonces los puriscales. Esta voz proviene del quechua, purutu o poroto, nombre con que también se conoce al frijol.

SIQUIRRES
El nombre de Siquirres aparece en documentos del año 1678. Siquiris o Siquirres significa en lengua indígena "Colorado".
TALAMANCA
El nombre de este cantón se remonta a su fundación por Diego de Sojo en el año 1605. Santiago de Talamanca se ubicó en la margen derecha del Río Tarire o Río Sixaola.

TARRAZU
Tarratzu: Voces indígenas; tzu, lugar o sitio; tarra, planta o arbustos. Tarrazú deriva su nombre de lengua indígena. Y es que este cantón se extiende por el camino de los indios de las montañas Dota, Candelaria y estribaciones de la Cordillera de Talamanca.

TIBAS
Tibatsí fue el nombre con que los indígenas conocieron este lugar, al Cerro Tibás y al río afluente del Río Virilla (ni el cerro ni el río pertenecen al territorio actual del cantón).
Ti significa agua; Ba-tsí es unión de monosílabos que puede significar agradable por estar abrigado o encubierto.

TILARAN
Toda la región toma su nombre de la voz nahua "tilawa" que puede traducirse como: muchas aguas, mucha lluvia, o "muchas lluvias y aguas".
Y tal vez sea obvio decir que aquí llueve casi todo el año más, si es importante destacar que su lago Arenal es una obra de la mano del hombre.

TURRIALBA
Turrialba parece ser un vocablo indígena pero, hay ausencia de datos, por lo que no presumimos siquiera su significado.

TURRUBARES
Turruba o turbara, es nombre indígena que identifica una planta similar al zacate dulce que era común en el lugar. Este nombre españolizado (a la tica) y pluralizado nos da el nombre de turrubares: sitio con muchas turrubas.

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30/12/09

ESTEREOTIPOS INDIGENAS

Hacer mensajes acerca de los pueblos indígenas es una tarea de cuidado porque fácilmente podemos reproducir estereotipos. Hace unos meses, salió la información de que un grupo de niños estaban aislados por sus padres porque los creían "embrujados".

Ante esa noticia, es muy probable que la lectura de la gente sea negativa, de miedo y de rechazo hacia los indígenas de Costa Rica.

Comparto una serie de recomendaciones dirigidas a comunicadores costarricenses, escritas por estudiantes de Comunicación Inclusiva de la Universidad de Costa Rica, con el fin de favorecer la construcción de mensajes mediáticos éticos desde las salas de redacción, agencias publicitarias y de relaciones públicas o bien, las productoras audiovisuales.

1. Pueblos sí, reservas no
Al momento de hablar de los y las indígenas de Costa Rica, recuerde que hay ocho pueblos con características e historias diferentes entre sí, y algunos de ellos tienen su propio idioma. Prefiera la palabra “pueblo” o “territorio” ya que “reserva” connota aislamiento, cuarentena o investigación de laboratorio. Tenga presente que “pueblo” connota rasgos culturales. En el país hay más de 24 territorios indígenas, lo que significa que hay pueblos que cuentan con más de un espacio geográfico delimitado. Son territorios, no “reservas”.

2. Lo colorido
Al escoger imágenes de archivo tenga presente esa diversidad porque existe una tendencia a seleccionar imágenes de gente con ropa colorida, una realidad cultural que en Costa Rica solo corresponde al pueblo Ngöbe.

3. Indigenismo
¿Ha oído hablar del “indigenismo”? Ese concepto se refiere a las políticas aplicadas por los no indígenas a los pueblos indígenas pero sin la participación de ellos ni ellas. Es recomendable omitirlo ya que contradice la idea de que las personas indígenas deben participar en la construcción de su propio desarrollo.

4. Sin caciques ni chamanes
Casi siempre cuando una persona profesional de la comunicación social llega a un pueblo, pregunta por el “cacique” o el “chamán”. La gente que vive en los territorios indígenas no están organizados por esas estructuras políticas o religiosas y no corresponden a su realidad. ¡Averigüe, busque información sobre las características y organización del pueblo que visitará!

5. Machismo
Trascienda los estereotipos que repiten que los indígenas son machistas. Si bien hay manifestaciones en ese sentido, también es cierto que en algunos pueblos las mujeres son quienes heredan y administran la tierra así como los asuntos colectivos.

6. Indios e indígenas
Respecto a la terminología para referirse a ellos y ellas, evite la palabra “indios” ya que ese es el gentilicio para las personas de la India. Además en términos coloquiales solo recuerde la carga peyorativa de la expresión: “No sean indio”. La palabra “indígena” es la que más se impulsa desde los foros internacionales para referirse a este colectivo. Una buena práctica de una persona profesional de la comunicación es preguntarles cómo prefieren llamarse. Posiblemente ellos y ellas abogarán porque usted hable de la gente malecu, bríbri, cabécar, etc.

7.Más allá de la pobreza material
Aparte de las situaciones recurrentes de pobreza material y “atraso” que se transmiten sobre los pueblos indígenas, recuerde también sus aportes en la medicina natural, la espiritualidad, la artesanía y la conservación de los recursos naturales, particularmente el agua.

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Costarricenses conocen poco sobre sus Pueblos Indígenas

La mayoría de los costarricenses conocen poco acerca de las personas y de los pueblos indígenas del país; sin embargo, reconocen que ellos son discriminados y valoran positivamente la relación de armonía que establecen con la naturaleza, su conocimiento sobre medicina natural y el respeto por sus ancianos.
La señora Elizabeth Ramírez, Vice Rectora de acción social de la UNA, Dora Sequera, Directora Ejecutiva del Museo del Banco Central y Seija Toro, Representante de UNCIEF Costa Rica inauguraron la presentación.Tal es la conclusión general del documento CONOCIMIENTOS Y PERCEPCIONES DE LA POBLACIÓN SOBRE LOS PUEBLOS INDÍGENAS EN COSTA RICA, primero de una serie de estudios que sobre los pueblos indígenas que realizarán UNICEF y el Instituto de Estudios en Población de la Universidad Nacional (IDESPO-UNA), en el marco de un convenio de cooperación para contribuir con la disminución de los prejuicios y la discriminación contra los pueblos y personas indígenas. Además, las organizaciones buscan informar sobre sus derechos, cultura y realidad como personas y como pueblo.

Unos Hallazgos del estudio
En el imaginario costarricense predomina la imagen de la persona indígena reconocida principalmente por sus costumbres; así lo consideró el 28% de las personas entrevistadas en abril 2007; en segundo lugar, se les asocia con personas humildes y tímidas (20%) y en tercer lugar, se les asocia directamente con la pobreza (13%).
Los datos del concuerdan con las percepciones que tienen las personas entrevistadas en la encuesta de noviembre 2006, donde a las personas indígenas se las percibe como un grupo de población excluido y sin oportunidades. Un 66% de las personas entrevistadas telefónicamente y un 73% de la encuesta personal así lo manifestaron.
Los hallazgos del estudio se presentaron por Rigoberto Astorga, Oficial de Programas UNICEF Costa Rica e Irma Sandoval, de la UNA.Entre los datos más relevadores resalta que las personas entrevistadas consideran que existe discriminación hacia la población indígena. Los porcentajes son elevados: lo afirma así un 83% de las personas entrevistadas telefónicamente y un 85% de las personas entrevistadas personalmente.
Entre las personas que consideran que sí existe discriminación hacia los indígenas, la principal razón se encuentra relacionada con la “falta de apoyo del gobierno y de las instituciones” (43%), seguido por el irrespeto que existe hacia los derechos de estas poblaciones (33%).
Alrededor del 87% en ambas encuestas estuvieron muy de acuerdo o de acuerdo con que los niños y niñas indígenas aprendan en primer lugar su idioma, lo mismo que en su educación se incluya la cultura y costumbres. Esta situación muestra el apoyo de las personas entrevistadas hacia la reivindicación de la cultura indígena desde el sistema educativo.
Una gran mayoría, 2 de cada 3, considera que los tópicos acerca de la población indígenas que se deberían incluir en la educación deberían relacionarse con aspectos socioculturales, principalmente sus costumbres. Otros temas se relacionan con las condiciones socioeconómicas y legales, sus actividades económicas y técnicas de cultivo.
En América Latina habitan más de 40 millones de personas indígenas que hablan más de 400 idiomas diferentes. De ellos, el 50 por ciento son menores de edad. Aunque representan un grupo importante de población siguen siendo víctimas de la exclusión y la discriminación.
“En el estudio, queda como hallazgo final, la imprescindible necesidad de iniciar el camino hacia la interculturalidad, como dinámica social, como tarea de gobierno y como política de Estado, que posibilite plantearse políticas diferentes, de acuerdo a las realidades y culturas. Así apuntamos a la construcción de sociedades más incluyentes, donde el diálogo intercultural y la diferencia entre las personas se reconoscan como riqueza colectiva,” destacó Seija Toro, Representante de UNICEF Costa Rica.
Para contribuir a eliminar esta barrera, UNICEF e IDESPO-UNA realizaron dos sondeos de opinión acerca del conocimiento y las percepciones que poseen los y las costarricenses no indígenas sobre los pueblos indígenas, cuya reflexión final concuerde con el hecho que no es posible construir un país integrado, inclusivo y con oportunidades en igualdad de condiciones para todos y todas, mientras no se conozcan y reconozcan el diálogo intercultural, a las personas y pueblos indígenas, a la población afrodescendiente y a otras poblaciones que integran la sociedad pluricultural costarricense.
Para mayor información
Xinia Miranda, xmiranda@unicef.org, UNICEF Costa Rica
Michael Marín, mimartin@unicef.org, UNICEF Costa Rica
Maribelle Quirós, mquiros@una.ac.cr, UNA Comunicación

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LA PROFESIA MAYA

El cumplimiento de las detalladas predicciones que la antigua cultura maya hizo para el periodo que media entre los años 1992 y 2012 de nuestro calendario plantea un profundo misterio y una pregunta inquietante: ¿Nos encontramos realmente viviendo el final de una era cósmica y veremos dentro de 2 años el amanecer de una con signo muy distinto?

En 2004 los físicos solares observaron una ausencia total de manchas, algo que siempre anuncia la proximidad de un mínimo de actividad. Dicho mínimo debía producirse entre 2005 y 2006, unos 4 años antes del nuevo máximo, previsto para el año 2010 o 2011, precisamente en vísperas de la fecha para la cual los antiguos mayas profetizaron el final de la era correspondiente al «Quinto Sol» y el comienzo de otro ciclo cósmico, llamado “Sexto Sol”.

¿Sabían algo los mayas que nuestra ciencia actual ignora? ¿Podrían ayudar sus textos sagrados a los científicos, desconcertados por el extraño e inquietante comportamiento del Astro Rey?

Y sobre todo: ¿por qué motivo prestó aquella antigua cultura tanta atención a la actividad solar de nuestros días en tiempos tan remotos?
El calendario maya finaliza abruptamente el sábado 23 de diciembre de 2012, 5.125 años después de iniciarse la era del “Quinto Sol”.

Según sus profecías, la causa física desencadenante es que el Sol recibiría un rayo proveniente del centro de la galaxia y emitiría una inmensa «llamarada radiante» que transmitiría esa radiación a la Tierra y al resto del sistema solar. Este evento precedería al comienzo de un nuevo ciclo cósmico. Según su cómputo, habrían tenido lugar ya 5 ciclos de 5.125 años, completando una serie de 25.625 años, periodo muy próximo al de «la precesión de los equinoccios », conocido como «Año Platónico » o «Gran Año Egipcio », correspondiente a un ciclo completo formado por 12 eras astrológicas ( 25.920 años).
Según los mayas, en la Tierra cada ciclo de 5.125 años habría sido el escenario de la aventura de un Humanidad '«una raza » en su concepto 'y habría acabado con su destrucción, seguida por la regeneración que trae el siguiente ciclo o «Sol». Al comienzo de éste se produce una sincronización de la «respiración » de todas las estrellas, planetas y seres.

El 11 de agosto de 3.113 a.C. los mayas fijaron el nacimiento del «Quinto Sol» 'la era actual' cuyo final llegaría en 2012. La Era del Agua habría acabado con el Diluvio, la
posterior a ésta con un diluvio de fuego y la nuestra, llamada «del Movimiento », finalizaría con violentos terremotos, erupciones volcánicas y huracanes devastadores. La mitología de las culturas antiguas más diversas recoge la memoria de inundaciones catastróficas que tuvieron lugar hace unos 12.000 años y de misteriosas lluvias de fuego, hace algo más de 5.000 años, que investigadores como Maurice Cotterell asocian a un gran cometa rozó la atmósfera terrestre.

La predicción maya también describe los 20 años anteriores al primer día del «Sexto Sol » con cierto detalle. Este ciclo menor, que ellos denominaban Katum, ya ha consumido casi dos tercios de su duración total. Ello nos permite verificar hasta qué punto se han cumplido sus profecías hasta este momento y, en consecuencia, decidir si su nivel de aciertos merece suficiente credibilidad como para prestarles atención.
El último Katum 'denominado por ellos «el tiempo del no tiempo»' habría empezado en el año 1992 de nuestro calendario, después de un eclipse de Sol que esta cultura
pronosticó para el 11 de julio de 1991 y que se cumplió puntualmente. En el concepto maya se trataría de un periodo de transición, caracterizado por profundos cambios cósmicos, telúricos e históricos.

Es curioso observar que en septiembre de 1994 se produjeron fuertes perturbaciones en el magnetismo terrestre, con alteraciones importantes en la orientación de las aves migratorias y cetáceos, e incluso en el funcionamiento de la aviación. En 1996, la sonda espacial Soho descubrió que el Sol no presentaba ya polos magnéticos sino un único campo homogeneizado. En 1997 se produjeron violentas tormentas magnéticas en el Sol. Y en 1998, la NASA detectó la emisión de un potente flujo de energía proveniente del centro de la galaxia que nadie supo explicar.

Otra fecha importante de las profecías mayas fue el eclipse total de Sol del 11 de agosto de 1999, que también se verificó puntualmente. Según el Chilam Balam 'un libro sagrado maya', siete años después del inicio del último Katum (1999) comenzaría una era de oscuridad y las convulsiones de la Tierra 'sismos, huracanes, erupciones volcánicas' aumentarían sensiblemente.

El 15 de septiembre de 1999, sólo un mes después del mencionado eclipse, una misteriosa explosión proveniente del espacio eclipsó durante horas el brillo de algunas
estrellas. Las radiaciones de ondas radio, rayos gamma y rayos X multiplicaron su intensidad por 120. Astrónomos como Richard Berendzen y Bob Hjellming, del Observatorio Radioastronómico de Nuevo México (EE UU), calificaron este fenómeno como un enigma “digno de una investigación detectivesca”.

El rayo y la llamarada radiante.
Ante estos hechos objetivos cabe preguntarse: ¿podría ser esa misteriosa e inexplicada radiación de 1999 el rayo proveniente del centro de la galaxia que, según los mayas, alcanzaría al Sol antes del año 2012, cuando se dispararan los fenómenos sísmicos? ¿No resulta también evocador de «la llamarada radiante» que, según los mayas emitiría el Sol después de recibir ese «rayo », la igualmente enigmática y anómala explosión solar del 20 de enero de 2005, que ha dejado perplejos y sin respuestas a los científicos?

El eclipse del 11 de agosto de 1999 que precedió a la fuerte radiación proveniente del espacio del 15 de septiembre de 2005 inauguró un periodo de cataclismos naturales.

El día 7 de ese mismo mes se produjo un terremoto de 5,9º (escala Richter) en Grecia, con 218 muertos; el 8, inundaciones catastróficas en China, con miles de muertos; el 17, un terremoto de 7,4º en Turquía, con 15.000 muertos; el 20, un terremoto de 7,6º en Taiwán, con 2.000 muertos; el 22, una cadena de terremotos menos destructivos 'entre 2º y 5,2º' en todo el planeta; el 30, un terremoto en Oaxaca (México), seguido de grandes incendios debidos a explosiones de gas, con más de 100 muertos; y el 10 de octubre las lluvias produjeron 300 muertos y 500.000 damnificados, también en México.
No se trata de una lista exhaustiva de catástrofes ni mucho menos, sino sólo de una muestra de algunos fenómenos muy destructivos, ocurridos tan sólo en los dos meses que siguieron al eclipse de agosto. Incluir los conflictos humanos que estallaron en esos dos meses y otras catástrofes naturales requeriría un abultado volumen.

En este mismo número se recogen otros datos sobre el aumento espectacular de los seísmos, erupciones volcánicas y meteoros violentos. La comparación de la intensidad y la cantidad que estos fenómenos tuvieron en los últimos años con periodos anteriores revela que experimentaron un incremento espectacular en este periodo que los mayas denominaron “el tiempo del no tiempo”.

Después de la potente y anómala radiación emitida por el Sol el 20 de enero de este año se han disparado las erupciones volcánicas, que ya habían experimentado un incremento notable después del eclipse de 1999. En todo 2004 se registraron 31 erupciones significativas.

Sólo entre enero y abril de 2005, se han detectado 21. Y si sumamos los informes sobre nueva actividad de los volcanes que experimentaron erupciones significativas desde 1999, la cifra asciende a 43 para los 4 meses iniciales de este año.

A esta confirmación de las predicciones mayas debemos añadir otras.
Según dichas profecías, a partir del eclipse de 1999 se incrementarían las guerras y la destrucción.
El cono de sombra de este eclipse se proyectó precisamente sobre Medio Oriente, Irak, Irán, Afganistán, Paquistán e India, señalando un área sacudida por los conflictos más sangrientos y la amenaza permanente de una confrontación entre Paquistán e India, ambos con arsenal nuclear.

Al acercarse el 2012 una ola de calor aumentaría la temperatura del planeta, produciendo cambios climáticos, geológicos y sociales sin precedentes, con una rapidez asombrosa. Estamos inmersos en dicha dinámica. El acelerado derretimiento de los glaciares en todo el mundo y la aparición de zonas verdes en la Antártida es ya un hecho confirmado científicamente. También anunciaron los cambios inesperados de la actividad del Sol que los científicos están verificando.

Las profecías mayas pronostican la aparición de un cometa, con alta probabilidad de un impacto contra la Tierra. Curiosamente, también en el Apocalipsis de San Juan se predice la llegada de este cometa llamado «Ajenjo » como signo del «Final de los Tiempos».
Otra coincidencia llamativa es que el 11 de agosto e 1999, no sólo tuvo lugar el último eclipse total del milenio, sino la formación de una configuración astrológica muy rara: la Gran Cruz Cósmica, formada en los signos de Tauro, Leo, Escorpio y Acuario, por el Sol, la Luna y tres planetas. Esta Cruz también nos remite al Apocalipsis porque evoca a «los cuatro vivientes custodios del Trono ». El primero es descrito como «semejante a un león» (Leo), el segundo «semejante a un toro » (Tauro), el tercero «con semblante humano» (Acuario, el Aguador) y el cuarto semejante a un águila (Escorpio).
Estamos ante un simbolismo complejo que encaja con las profecías mayas del comienzo del «Sexto Sol »: una nueva era que, según su predicción, supondrá «el final del tiempo del miedo » y una Humanidad renovada cósmicamente, que construirá una civilización superior a la actual.

Esta convergencia de expectativas, independientes unas de otras, que avalan las profecías mayas es el otro hecho a tener en cuenta.
¿Podría este cambio ser activado o favorecido por ese gran evento cósmico que anunciaron las profecías mayas? ¿Podría ese salto vibracional del Universo, transmitido por el Universo al Sol y por éste a la Tierra, estar impulsando «la gran transformación » que, según los mayas, llegará definitivamente a nuestro planeta el sábado 23 de diciembre del 2012?

En cualquier caso, todas estas profecías son muy elocuentes respecto a dicho salto cualitativo en la evolución de la conciencia. El cambio cósmico crea las condiciones, pero la transmutación interior sólo puede ser el resultado de una decisión libre y de un trabajo interior individual.

En este final del último Katum del calendario maya el Cielo nos pone ante una encrucijada: autodestrucción o transformación. Nos hallamos, por tanto, en una especie de «tierra de nadie»: una fase definitiva que ya no pertenece a la vieja era, pero tampoco a la que amanecerá dentro de siete años, cuando se abra «la puerta » cósmica de un tiempo renovado.
En cualquier caso, nos parece evidente que los hechos corroboran las profecías mayas lo suficiente como para tomarlas en serio y examinarlas sin prejuicios a la luz de lo que sabemos del mundo. ¿La evolución biológica y psicoespiritual responde a una programación cósmica inteligente?

Este es, sin duda, el gran misterio que se nos plantea".

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TRADICION Y CREACION MUSICAL EN AMERICA LATINA Y EL CARIBE

Autora: Dra. C Paula Sánchez Ortega
Cuba

Desde el Siglo XV, en el que el almirante genovés Cristóbal Colón descubrió el continente americano, comenzó una interacción entre las tradiciones y la creación musical de dos culturas, la autóctona y la española. Más tarde, interactuaron otras de otros territorios en América latina y el Caribe como parte de ese nuevo mundo.
Los españoles, que venían en calidad de conquistadores, constituían un grupo heterogéneo de diferentes clases sociales y disímiles zonas de España. Esta tenía el feudalismo como formación económico social. Los habitantes del nuevo territorio, que pretendían conquistar, estaban organizados en diferentes comunidades primitivas de aborígenes, comenzando así el enfrentamiento de grupos humanos de diferentes niveles de desarrollo social y cultural.

Los conquistadores traían consigo sus manifestaciones culturales españolas; tradiciones, costumbres, expresiones de cantos y bailes hispánicos, incluyendo aquellos de carácter popular tradicional típicos de ese periodo histórico y, especialmente, el romancero trasmitido de forma oral, de generación en generación. El romance; forma estrófica literario- musical, cuyo contenido incluía la épica peninsular y leyendas, se fue incorporando a las rondas y cantos de algunos países de Latinoamérica y el Caribe.
Por su parte, la población autóctona de la América en sentido general se expresaba en sus diferentes idiomas o dialectos, en las distintas regiones, también de forma colectiva por medio de la música, la danza, el canto, y los movimientos corporales para manifestar sentimientos y estados de ánimos. En sus ritos mágico religiosos, integraban todas estas expresiones, se reflejaban historias tribales, acontecimientos festivos, funerarios y religiosos.
En el devenir histórico, aproximadamente durante cinco siglos se ha ido produciendo un continuo, sistemático y amplio proceso de interacciones culturales: europea, (española, francesa, inglesa, portuguesa e italiana), asiática, norteamericana, caribeña y de otras regiones del continente americano. En la música de los países latinoamericanos y caribeños se van integrando algunas de estas culturas a las autóctonas de cada país, produciéndose procesos de transculturación con características propias en cada nación.
Al considerar las influenzas culturales en relación con la distribución geográfica de América Latina y el Caribe se observa que las Antillas Mayores, conformadas por Cuba y Santo Domingo, tienen influencia fundamentalmente, española y africana. Por su parte, Haití, francesa; Jamaica, inglesa; y Puerto Rico, española e inglesa.
Veintinueve islas aproximadamente constituyen las Antillas Menores, con una fuerte influencia inglesa (países anglófonos) en muchas de ellas y también francesa (países francófonos).Otros países de América Central y de América del Sur bañados por el mar Caribe también han tenido influencia española como México, Guatemala, Honduras, Nicaragua Costa Rica, Panamá, Colombia, Venezuela y de influencia inglesa, Belice.
En sentido general en algunos de los países de Latinoamérica y Caribe, los habitantes autóctonos fueron parcialmente exterminados lo que permitió que elementos de la cultura y la música aborigen interactuaran con las demás, pero en los casos en que los naturales fueron exterminados de forma total, como Cuba, se creó una nueva cultura musical sin elementos aborígenes. En Perú, Bolivia y Ecuador se ha conservado la cultura india, en algunas etnias sin mezclarse o integrarse con otras.
El sometimiento y la cruenta explotación física y moral de la población autóctona, en una buena parte de los países, trajo un paulatino exterminio de la población aborigen de Latinoamérica y el Caribe. Por lo que en distintas regiones se sustituyó la fuerza de trabajo aborigen por africanos, traídos en condiciones de esclavos. Al igual que los españoles, los africanos constituían un grupo heterogéneo, pues procedían de diferentes etnias y zonas geográficas, con diversas organizaciones económicas, políticas y sociales. Esta población trasladó consigo sus formas de comportamiento cultural: tanto rituales, religiosas y laicas.
Esta heterogeneidad de tradiciones culturales, aborigen, española, africana, inglesa y francesa, entre otras, han conducido a un ininterrumpido intercambio e integración de culturas, conllevando a la creación de nuevas formas artísticas musicales propias de cada región o país, en correspondencia con sus influencias culturales y musicales.
La música cubana es uno de los ejemplos de esta compleja síntesis de interacciones culturales, que con el devenir del tiempo se fue creando una nueva cultura musical, sobre la base de su propio folclore expresado en nuevos géneros, expresión de una identidad cubana y de elevada calidad. Las múltiples migraciones provenientes de diferentes zonas geográficas de Europa, Asia, regiones americanas y otras islas del Caribe, han ido conformando la música cubana.(Eli Rodríquez y Zoila Gómez, Haciendo música cubana, 1989).La influencia hispánica y africana son las culturas fundamentales en la integración que ocurre.
En el siglo XIX se expresa la conciencia nacional cubana en la música, se integra lo tradicional y lo profesional. Surgen el Zapateo y el Punto, con elementos de la cultura hispánica manifiestos en el baile y el canto acompañados de cordófonos pulsados. En este siglo se gesta uno de los complejos genéricos más importantes de la música cubana (con influencia hispánica y africana): la rumba y sus variantes: guaguancó, yambú y columbia.
La tradición africana se mantuvo en cabildos y barracones conservando una música ritual y festiva que se mezcla con la cultura española. El canto alternante entre solo y coro, más el acompañamiento instrumental de membranófonos e idiófonos, son características comunes de las distintas etnias africanas que se insertan en la música cubana.
En la primera mitad del siglo XIX, las formas de comportamiento del salón francés en la corte española y las migraciones francesas a la isla contribuyeron al esplendor de la contradanza que conservó su forma binaria original pero paulatinamente fue acriollándose, en ello influyeron los músicos que la interpretaban, al organizar de una nueva manera el contenido rítmico de la contradanza europea.
En la segunda mitad del Siglo XIX se produce el proceso de transformación de la contradanza al danzón. El músico cubano Miguel Failde crea el primer danzón las Alturas de Simpson, tomando elementos ya existentes en la práctica de la música popular. Este llega a convertirse en el baile nacional.
Manuel Saumell e Ignacio Cervantes son los compositores más representativos del nacionalismo en la música de concierto del siglo XIX, componen pequeñas obras para piano, contradanza y danzas. En este mismo sentido, Amadeo Roldán y Alejandro García Caturla son dos figuras relevantes de la primera mitad del siglo XX, en la música de concierto. Asumieron el folclore y las tradiciones en la creación de su música con un lenguaje técnico expresivo contemporáneo, dentro de su época.
La música vocal en el siglo XIX, refleja sobremanera la relación entre la tradición y la creación musical. Según la musicóloga Victoria Eli (Haciendo música cubana, 1989: 35) bajo la influencia de europeos y africanos, se observa en sus orígenes, la asimilación del estilo operístico italiano, la romanza francesa y el teatro zarzuelo español en canciones con temas de amor y patrióticas, preferentemente, acompañadas por la guitarra. Surge la imagen del trovador que interpretaba boleros, criollas, guajiras, entre otras.
Otra creación importante en la música popular, en la segunda década del siglo XX, es el complejo genérico del son, el más importante de la música bailable cubana. Sintetiza diferentes elementos culturales y presenta ínter influencias con otros géneros cubanos y caribeños. Forma parte de la salsa, que recorre Latinoamérica en la actualidad Otros géneros cubanos de trascendencia nacional e internacional, que reflejan elementos innovadores en la creación musical bailable son el mambo, el chachachá, el Mozambique, también se observa en la música de concierto de vanguadia, entre otras.
De la música en Ecuador anterior al descubrimiento de Colón se conoce muy poco, se tiene una lejana idea de lo que fue la música pre-incásica, por la existencia de algunas tribus donde no ha llegado la influencia de la civilización moderna, se conservan la música e instrumentos muy rudimentarios, estos últimos también se han encontrado en las tumbas, como es el caso de: ocarinas, silbatos de barro, caracoles, piedras sonoras, flautas, etc. Los indios ecuatorianos conservan hasta hoy costumbres de mucho tiempo atrás, su vestimenta, su idioma, sus tradiciones y su cultura musical, perduran sus danzas, sus melodías y sus instrumentos. El sistema musical está basado en la escala pentafónica. La canción típica incásica que ha llegado hasta nosotros es Yupaichishca, que significa adorable.
Con la colonización española se fue generando una nueva música criolla, y producción de danzas, alejándose poco a poco de la modalidad indígena. Los españoles introdujeron guitarras, bandolín, arpas y construyeron un órgano en Ecuador con finalidad religiosa. Estos forman parte de la cultura musical ecuatoriana. Los indios de la Costa también fueron absorbidos y dominados por otra cultura, que provenía de la esclavitud negra con sus ritmos y melodías. Al igual que otros países de Latinoamérica y el Caribe la música folclórica y sus danzas forman casi siempre una unidad con fiestas de santos de la iglesia católica o en general fiestas de origen religiosos, tales como Carnaval, Corpus, Finados, Navidad, San Juan, San Pedro; también músicas para casamiento, cosechas, etc en las que se va produciendo un sincretismo, incorporando nuevos elementos creativos. Sus ritmos musicales característicos son el yumbo, yaraví indígena y el yaraví criollo, este último más complejo por la influencia europea. En el albazo, una danza criolla, la melodía es triste y melancólica, típica de la época colonial. El sanjuanito, es una danza con figuras coreográficas compuesta por 12 bailarines hombres y 12 disfrazados de mujeres.
La cultura musical guatemalteca forma una unidad, en la diversidad de cuatro pueblos fundamentales. El garífuna procedente de la isla San Vicente de origen africano y arawaca, se radicaron en Guatemala hace más de 200 años. La población ladino, mestizos de indígena y español. Los maya con veintiún grupos étnicos, no se extinguieron y utilizan la lengua Kiché, y los xinca radicados en Santa Rosa. A finales del siglo XX existen nuevas expresiones, géneros e instrumentos musicales, con influencia de estos grupos .Los instrumentos nacionales son la marimba de tecomates, con un solo ejecutante, dúos de pito y tambor, xul ( flauta transversal y marimba). Se utilizan en géneros propios de toques ceremoniales, de procesión, de semana santa y de cofradía. Tienen como característica general, el ritmo asimétrico, pentafonía, compases de amalgama y se produce una música, melancólica. En la garífuna está todo mezclado con ritmos africanos sincopados más las cadencias y giros melódicos caribeños de ascendencia hispánica.
Estas influencias se comienzan a expresar en la música de concierto a finales del siglo XIX y principios del XX, dos figuras principales son representantes de este incipiente nacionalismo: Jesús Castillo y José Castañeda. Actualmente, la música popular que hacen los jóvenes se fusiona con el rock.
Aunque la isla de Martinica fue descubierta por Cristóbal Colón en 1502, no la colonizaron los españoles. En 1635 fue ocupada por los franceses para gobernar las islas del Caribe de la Corona Francesa. Los indígenas de esa región eran los arawakes llegados de la cuenca del Orinoco a las Antillas y los Indios Caribes, guerreros llegados de Guyana. El encuentro violento y apasionado de los exploradores europeos y la población autóctona generó que en 1690 no existiera población aborigen, quedando muy poca. influencia de su cultura. Se fue conformando una población de blancos criollos, mulatos, negros, chinos, judíos e indios culies ( indios importados como fuerza de trabajo), estos grupos no se mezclan entre sí. Las danzas europeas, valses, polkas, etc fueron asumidas por los negros. Sobre estas bases se fueron desarrollando los bailes autóctonos tradicionales, en la ciudad la llamada cuadrilla de lanceros, la biguine, que es el resultado de la polka más la influencia negra y mulata, la mazurca criolla que se le introduce una parte central llamada vals de la noche, o simplemente noche, es la parte más lenta, y el vals criollo. La canción criolla ocupa un lugar importante con un carácter predominantemente satírico.
Bolivia es un país multiétnico y multicultural con una producción musical diversa, en este país se encuentra aún uno de los más ricos folclores nativos de Sudamérica. Es uno de los países de América Latina que mantiene viva grandes estructuras culturales de la época precolombina Existen más de doce mil comunidades indígenas actualmente .La música popular tiene influencia de la herencia de las antiguas culturas que allí habitaron. dada la multiplicidad de etnias no puede identificarse la música boliviana como música andina, no es claramente identificable. El proceso de sincretismo se comportó de forma diferente en las distintas regiones. Las etnias quechuas y aymaras mediante sus formas musicales daban muestra de su identidad particular. A esta diversidad se le añade la cultura española, y surge posteriormente el mestizaje. Existen muy puntualmente elementos de la cultura africana, con el arribo de los primeros esclavos a una zona muy concreta de la Paz en la que vivían los yungas. Surge la tradición cultural afroboliviana, dando origen a la saya afroboliviana cuya derivación es la danza de los caporales, que ridiculiza al capataz negro de los esclavos de los Yungas. Los caporales se han convertido en la danza más atractiva para la juventud de la ciudad, con el añadido de nuevos elementos. La música andina se crea y enriquece en colectivo no es un producto individual sino social. Los cordófonos: charango, jitarrón, anzaldeño son de origen europeo pero recreados por las comunidades andinas. Al principio del siglo XX, se da un proceso de interacción social y surge una producción criolla en festividades religiosas y populares, tales como: la cueca, el bailecito, el khaluyo, el bolero de caballería, el bolero boliviano, etc. A partir de la década del cincuenta en la región oriental surge un nuevo ritmo que identifica la identidad de esa región: el taquirari.
La tradición y creación musical en Latinoamérica y el Caribe, ha sido y es un proceso que se ha desenvuelto durante siglos en la diversidad y en la unidad de culturas, donde la población autóctona y los profesionales de la música han interactuado y enriquecido lo tradicional, alcanzando una música propia, criolla, con elementos comunes y particulares de Latinoamérica y el Caribe, pero conservando su propia idiosincrasia, identidad, y tradiciones musicales de cada país.

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LOS IDIOMAS INDIGENAS EN LATINOAMERICA

Hay cientos de idiomas indígenas que todavía se hablan en Latinoamérica hoy en la actualidad aunque se estima que había una cantidad de hasta 1,750 idiomas antes del inicio de la invasión Europea (Sherzer, 1991). Campbell (1997) menciona entre 550 y 700 idiomas en toda la región y cita trabajos hechos desde mediados de los 1990.
Uno de los idiomas que se encuentra muy al norte es el Yaqui, que se habla por indígenas que viven en ambos lados de la frontera entre Sonora y Arizona. Uno de los idiomas muy al sur es el Kaméskar, que se habla por un pequeño número de personas que viven en la Isla de Wellington, en las costas sureñas de Chile.
Hay aproximadamente 56 familias de idiomas y alrededor de 73 idiomas "aislados" (o sea idiomas que no tienen un pariente conocido) en Latinoamérica (Kaufman, 1994a & b). Para comparar, hay solo dos familias de idiomas en Europa - Indo-Europeo y el Finno-Ugric - y un "aislado", el Vasco. [Ver los cuadros de familia de idiomas]

Los lingüístas dividen los idiomas de las Américas en tres grupos:
• Norte América: Este grupo incluye idiomas que se hablan en el norte de México como el Yaqui y Tarahumara. Citamos a Kaufman (1994a) quien por conveniencia incluye estos idiomas en la lista de los idiomas Mesoamericanos.
• Mesoamérica: Esta región se extiende desde el centro de México hasta Costa Rica e incluye idiomas de las familias Otomanga y Maya. Hay 11 familias y 3 idiomas aislados.
• Sur América: Esta región abarca toda Suramérica, la parte más baja de Centro América y las Antillas. Hay 48 familias y 70 idiomas aislados en este grupo.
Algunas familias en Latinoamérica son muy grandes y complejas como la familia Oto-Manga de Mesoamérica. Es una super familia como el Indo-Europeo. Tiene 8 sub-familias que son tan diferentes entre sí como los idiomas Germánicos (Inglés) y los idiomas Romanos (Español y Portugués). Otomí es miembro de la familia Otomanga. Otras familias son pequeñas como el Jivaro-Cahuapano, una familia en Suramérica que tiene sólo dos ramas y dos idiomas en cada rama. Achuar es miembro de esta familia. Los idiomas "aislados" como el Kamsá (Colombia) se encuentran dispersados en toda la región.
Es muy difícil contar todos los idiomas porque las diferencias entre idiomas y dialectos son más socio-políticas que lingüísticas. Los lingüístas consideran dos variedades dialectales de un idioma si los hablantes se pueden comunicar entre sí. En otras palabras, si ambas variantes son mutuamente inteligibles. Bajo este criterio, el Sueco, Danés y Noruego serían dialectos del mismo idioma. Se consideran idiomas separados porque pertenecen a naciones diferentes y porque sus hablantes asi lo quieren. La regla del dialecto es complicada cuando hay variaciones similares de un idioma hablado en una región grande o variada como es el caso de Latinoamérica. En estos casos, se podrían encontrar una cadena de dialectos donde las comunidades más cercanas se entienden entre sí pero no así los que se encuentran a cada extremo de la cadena. Si se consideran que dichos dialectos son idiomas diferentes, se tendría que decir que el Español y el Portugués forman un mismo idioma. Decir que no hay inteligibilidad mutua entre las variantes significa que se tienen que separar estos dialectos en idiomas diferentes y asi se tendría que dividir el Inglés en varios sub-idiomas: Inglés de la India, Inglés de Australia, Inglés de Brooklyn, etc. La política, la historia y la existencia de dialectos estándares en los cuales los periódicos se publican han determinado cuáles variedades se consideran idiomas y cuáles dialectos.
Por ejemplo: El idioma Quechua es una familia que contiene muchas variedades. Algunas de estas son mutuamente inteligibles y otras no. El Quechua fue el idioma del Imperio Inca, la nación más grande en el globo terrestre en 1500. Es uno de los idiomas oficiales de Perú (el otro es Español) y actualmente es hablado por aproximadamente 8.4 millones de personas. Kaufman (1994) divide el grupo Quechua en 4 ramas, dos de los cuales dan origen a otras familias de idiomas:

Quechua Quechua Central Quechua Central del Norte 4 idiomas
Wanka 2 idiomas
Quechua Periferal Yúnqay 2 idiomas
Quichua 4 idiomas
Quichua Sureño 4 idiomas
Quechua Yauyos
Quechua Clásico
El Ethnologue divide el Quechua en 4 subgrupos con un total de 46 idiomas/dialectos. La moral de esta historia es que usted debe tener presente la naturaleza flexible de los términos idioma y dialecto. Recuerde que estos términos son tan flexibles para idiomas globales como el Español, Inglés y Portugués como para idiomas indígenas como el Quechua y el Zapoteco.
Cuántas personas hablan estos idiomas?
"Hay aproximadamente 40 millones de indígenas en Latinoamérica, como el 10% de la población total. En algunos países, la mayor parte de la población es indígena. En Bolivia, por ejemplo, más de la mitad de la población total es indígena." (Human Resources Development and Operations Policy, 1993.)
Llevar a cabo un censo de todos los hablantes y los idiomas que hablan sería un trabajo arduo porque la región abarca varios países y muchas personas indígenas viven en lugares que son difíciles de accesar. De igual manera, no todos las personas indígenas hablan un idioma indígena o en países como Perú y Paraguay, probablemente haya gente no-indígena que sí habla un idioma indígena. Algunos gobiernos en la región incluyen una sección sobre idioma en sus censos mientras que otros no. Los misioneros del Instituto Lingüístico de Verano se han esforzado en tener la estadística del número de idiomas y sus hablantes en el mundo en su Ethnologue pero los cálculos que aparecen en la página de Internet (http://www.ethnologue.com) no están actualizados y tienen entre 10-20 años.
Los idiomas que eran moribundos - ya no eran aprendidos por niños - hace 20 años ya no existen ahora. El idioma Tehuelche, uno de los idiomas archivados en AILLA, ya se ha extinguido desde que las grabaciones se hicieron en los años 60. (Un idioma muere cuando la última persona que lo habla muere). Muchos de los idiomas indígenas de Latinoamérica son hablados por menos de 5000 personas - o menos, en muchos casos. El idioma Oluteco, un idioma Mixe de Veracruz, México, es hablado por como una docena de ancianos.
Algunos de estos idiomas están en situaciones estables como el Huave en México que es hablado por aproximadamente 10,000 personas. Los niños todavía aprenden el idioma y se usa en todos los aspectos de la vida comunal. Sin embargo, esto puede cambiar muy rápido si el gobierno decide construir una carretera dentro del área o los jóvenes ven la necesidad de emigrar a la ciudad para buscar trabajo.
Algunos idiomas de Latinoamérica son grandes en cuanto a número de hablantes. Dos son idiomas oficiales de países junto con el Español: Quechua en Perú y Guaraní en Paraguay. Algunos de estos idiomas se presentan en el cuadro siguiente (datos de Kaufman, 1994:35 y Kaufman, 1994:46ff). Recuerde que estas cantidades incluyen hablantes de todas las sub-variantes de estos idiomas.

Idioma Familia Países # de hablantes
Quechua Quechuana Perú, Brasil, Bolivia, Argentina, Ecuador, Colombia 8.5 millones
Guaraní Tupí-Guaraní Paraguay 3 millones
Q'eqchi' Mayan Guatemala, Belize 1.3 millones
Nahua Uto-Aztecana México 1.3 millones
Otomí Oto-Mangueana México 261,000
Totonaco Totonacana México 215,000
Miskitu Misumalpana Nicaragua, Honduras 200,000
Jívaro Jívaro-Cahuapanana Ecuador, Peru 50,000
Kuna Chibchana Panamá 50,000
Emberá Chocó Panamá, Colombia 40,000
Ticuna Jurí-Ticuna Perú, Colombia, Brazil 21,000

La mayoría de los idiomas indígenas de Latinoamérica se encuentran en peligro de extinción, incluso algunos idiomas que tienen mayoría de hablantes. Esto significa que, al no ser que las cosas cambien, no pueden sobrevivir el próximo siglo. Los hablantes se encuentran bajo constante presión para asimilar el idioma dominante de su país. Las personas en todas las Américas tienen la idea que una personas debe aprender bien solo un idioma entonces se preocupan que los niños aprendan sólo el idioma oficial. Pero los seres humanos tienen la capacidad de aprender más de un idioma y hablarlos con fluidez. Los Vaupé de la cuenca Amazónica hablan 4 o 5 idiomas y consideran que hablar varios idiomas con fluidez es parte importante del comportamiento social. Muchos indígenas en Latinoamérica son bilingües: hablan su idioma materno y, por necesidad, el idioma oficial.
Los idiomas son la base de los elementos y valores comunitarios. Cuando el idioma se pierde, la base se desintegra. Al escribir sobre las razones para proteger idiomas en peligro de extinción, Anthony Woodbury dijo:
"Mucha de la vida cultural, espiritual e intelectual de la gente se vive a través del idioma. Esto va desde rezos, mitos, ceremonias, poesía, oratoria y vocabulario técnico, hasta las formas de saludos diarios, formas de habla de salida, estilos conversacionales, humor, formas de habla a los niños y términos únicos para hábitos, comportamientos y emociones. Cuando un idioma se pierde, todo esto se tiene que reacomodar en el nuevo idioma--con categorías diferentes de palabras, sonidos y estructuras gramaticales--si es que se conserva. El trabajo de los lingüistas en las comunidades cuando un idioma cambia a otro muestra que la mayoría de veces dicho proceso de reacomodo abarca pérdida repentina de la tradición aunque se mantenga la identidad social. En muchos casos, las formas culturales del poder colonial se toman, los cuales son transmitidos por televisión." (Woodbury, 1997).
Esperamos que el Archivo apoye los esfuerzos de las personas indígenas para transmitir su idioma materno a sus hijos por medio de preservar la literatura y las historias que se pueden usar en clases de todos niveles e incorporarlos a trabajos modernos y creativos. También esperamos que los visitantes no-indígenas a la página de AILLA aprendan a respetar y a valorar estos idiomas y a sus hablantes.
Los idiomas de Latinoamérica varían enormemente en cuanto a sonidos, gramática y estilos de habla. Esto hace que sean de mucha importancia para entender cómo funciona la capacidad humana para idiomas. Lingüísticamente hablando, Sur América es una de las regiones más diversas en el mundo. Nichols (1992:233) estima que Sur América abarca el 43% de los 249 grupos lingüísticos independientes del mundo.
Para propósitos de comparación: En México, un país con 87 millones de personas en 2 millones de kilómetros cuadrados, hay 243 idiomas. En España, casi la mitad del tamaño de México con 39.7 millones de personas en 504,784 kilómetros cuadrados, hay 13 idiomas y todos (a Excepción del Vasco) pertenecen a la familia Romana (Ethnologue, 2001).
Por qué es tan diversa Latinoamérica? Antes de la llegada de los españoles, había algunos grandes imperios en el Nuevo Mundo que podían difundir una homogeneidad lingüística a través del territorio. La complejidad topográfica de la región ayudó a mantener las distinciones entre comunidades a través del tiempo. Kaufman (1994:34) dice:
"... La diversidad lingüística en el Nuevo Mundo en 1500 era comparado con el caso de Oceanía y Africa del mismo período que era sumamente diversa y al mismo tiempo normal (Itálicas en el original)."
Lo que Kaufman quiere decir es que a través de todo el planeta, y a través de toda la historia humana, las personas han vivido en comunidades pequeñas que son de alguna manera diferentes que las de sus vecinos. Asi viven muchos indígenas en Latinoamérica en la actualidad. Tal vez haya algo saludable para los seres humanos con esta forma de organización que los habitantes de sociedades homogéneas puedan aprender? El propio interés de las personas podría ser la razón suficiente para apoyar los esfuerzos de las personas indígenas de mantener sus idiomas y culturas ante la creciente globalización.
Un Pequeño Recorrido de los Idiomas de Latinoamérica
Veamos algunas características que hace que estos idiomas sean interesantes:
Sonidos
Algunos idiomas Latinoamericanos tienen más sonidos de habla que los que tienen los idiomas Europeos. Esto hace difícil escribirlos usando alfabetos latinos. Por ejemplo, el idioma Yuwe de Colombia tiene 37 consonantes y 20 vocales (5 grupos de 4: oral, nasal, glotalizado, aspirados y largas). El Español tiene solo 20 consonantes y 5 vocales.
Muchos idiomas Mayas tienen consonantes glotalizados que se producen al cerrar y re-abrir las cuerdas vocales simultáneamente con pronunciación de las consonantes. Las consonantes glotalizadas se escriben con un ' después de la letra como se puede ver con los nombres de los idiomas Q'eqchi' y Q'anjob'al que aparecen en nuestras páginas de búsqueda. (La letra q indica una consonante sorda uvular. El apóstrofe después de la vocal como en Popti' indica un cierre glotal).
Los idiomas Otomangueanos tienen tonos como el Chino - variación en el tono que hace que el idioma sea musical, que es parte de la estructura del idioma. Usted puede escuchar estos tonos en Otomí en el archivo.
Gramática
Un factor importante en la tipología de los idiomas es el orden en el cual aparecen las palabras. Los constituyentes que se consideran en esta tipología son el verbo (V), el sujeto (S) y su objeto (O). Estos 3 constituyentes nos dan la posibilidad de 6 posibles ordenes: SOV, SVO, OSV, OVS, VSO, VOS. El más común es el SVO (Huave, Inglés: 'perro muerde gato'), SOV (Miskito, Japonés: ('perro gato muerde')y VSO (Popti', Irlandés: 'muerde perro gato'). Se consideraba que idiomas con objeto inicial no se podían encontrar hasta que los lingüistas estudiaron el Hixkaryana, un idioma Caribano que se habla en Brasil. Hixkaryana tiene orden OSV ('gato perro muerde'). Sin el conocimiento de dicho idioma, los científicos no hubieran tomado en cuenta la inmensa capacidad de conocimiento humano.
Otra característica importante en la tipología de los idiomas es la manera de formarse las palabras. Idiomas sintéticos (infleccionales) como el Español y Portugués utilizan afijos en el verbo para indicar tiempo, aspecto, persona y número. Algunos idiomas Latinoamericanos funcionan de esta manera también como el Zapoteco. En idiomas polisintéticos, se pueden juntar varios afijos y raíces para formar una palabra compleja que podría expresar una cláusula completa. Ejemplo, la palabra "Akma'aksta'aqapi:tzaqaniqu:kamputuma:w" que viene del Nahuatl clásico, el idioma hablado por los Aztecas, y significa "Estábamos esperando para que terminara de lavar sus orejas" (Suarez, 1983:64). El Nahua moderno es también polisintético como lo es el Zoque, Kuna, y otros.
Los idiomas también difieren considerablemente por la forma de expresar el movimiento de las acciones. Los idiomas Mayas son muy interesantes en este aspecto. En Mam, por ejemplo, la dirección se expresa por medio de partículas direccionales que anteceden al verbo en una construcción transitiva. Los direccionales indican el punto de partida o el inicio de una acción. Por ejemplo:
OK 'entrar' (de afuera para adentro)
TZAJ 'venir' (de allá para acá)
KUB' 'bajar' (de arriba para abajo)
JAW 'subir' (de arriba para abajo)
EL 'salir' (de adentro para afuera)
Se pueden combinar dos direccionales para formar expresiones detalladas y compactas:
O ja-x t-b'incha'n xjal twi' tjaa (jaw y xi)
La persona reparo su techo (de abajo para arriba hacia allá).
Léxico
El vocabulario de los idiomas indígenas, como todos los idiomas humanos, reflejan la ecología local, el sistema de creencias y prácticas culturales. Los Kunas de Panamá "agruparon palabras para plantas y frutas en varias clases de acuerdo al sistema de propiedad que tomaba en cuenta su valor económico y significado en la dieta [...], el lugar de la comida en la estructura alimenticia (e.g. como fruta, ensalada o vegetal), o su tamaño y forma (monte, árbol o arbusto) (Sherzer, 1991:256).
Sherzer apunta el uso generalizado de las metáforas en los idiomas indígenas de las Américas, especialmente Mesoamérica. Él dice que "el idioma Maya kinh... asociaba el día, el tiempo, el sol, calor, fiesta y destino, todos ellos eran conceptos Mayas. Esta red de asociaciones codificaba y expresaba el rol principal y significante del sol y el calor en la vida de los Mayas, ambos para propósitos diarios y rituales" (Sherzer, 1991:262).
Los idiomas Mayas y Mixezoques utilizan cantidad de metáforas que expresan relaciones posicionales en relación al cuerpo humano. La palabra para boca expresa antes; la palabra para piel u ojos expresa en frente de, la palabra para espalda expresa atrás, etc. Entonces, puerta se dice la boca de la casa, y la corteza de un árbol es la piel del árbol.
Arte Verbal y Literatura indígena
Aunque muchos idiomas indígenas de las Américas no tienen una tradición literaria escrita (todavía no), muchos tienen literatura oral de mucha importancia: la colección de historias, cantos y formas de habla ceremoniales, mitos, poemas e historias narrativas que encierra la herencia cultural de las personas.
El arte verbal indígena Latinoamericana es tan variado como las mismas personas que lo crean. Sin embargo, se pueden descubrir varias características comunes en la región. El uso de metáforas que se menciona arriba abarca la literatura Mesoamericana en forma poética, usados en contextos ceremoniales y diarios. Poesía Maya y del Nahuatl clásico hicieron uso de metáforas dobles - una sola idea que se expresa por medio de una combinación de dos palabras:
cerro con agua pueblo
canción de flor poesía
jade de quetzal emplumada belleza
En las tierras bajas de Sur América, hay usos generalizados de diálogos en una variedad de formas de arte verbal que van desde los insultos rituales de los Achuar hasta los diálogos ceremoniales de los Xokleng y los Kuna. Los saludos ceremoniales entre los Kuna y Shuar "se hacen de forma cantada e incluyen vocabulario especial y muchas veces metafórico y patrones de voces solapadas" (Beier, et al. 2002).
La habilidad en oratoria era de mucha importancia entre los indígenas de América. Los líderes eran escogidos en parte porque tenían habilidad de palabras, en las culturas desde los Iroquois en el norte hasta los Incas en el sur. "En Centro América y las tierras bajas de Sur América, la oratoria sigue siendo muy apreciada en la actualidad. Entre los indígenas Kuna de Panamá... los jefes y sus representantes cantaban y contaban mitos, leyendas, cuentos, experiencias personales y consejos" (Sherzer, 1991:268).
"Una de las funciones mas fuertes de un idioma es que sirven de depósito de la cultura y la cosmovisión de sus hablantes. La gramática y el léxico guardan las experiencias compartidas de las generaciones pasadas y el idioma es el canal por medio del cual estas imágenes, emociones, conocimiento y creencias se transmiten a las siguientes generaciones. Un idioma no sólo transmite mensajes: los adorna estéticamente y de esta manera, facilita su recepción y retención.
"La literatura en forma oral y escrita es punto de convergencia clave entre la vida de un idioma y la vida de sus hablantes. La literatura le da prestigio a un idioma y el conocimiento de esa literatura enriquece la utilidad del idioma para los hablantes. Los dos funcionan para construir la lealtad de los hablantes hacia su propio idioma. Todos estos efectos se fortalecen entre sí en un ciclo virtuoso." (McKenna Brown, 2002.)
La misión principal de AILLA es el archivar los trabajos literarios orales y ponerlos a la disposición del público y de la comunidad de hablantes. También queremos apoyar el desarrollo de literatura escrita para los idiomas indígenas. Usted puede contribuir visitando las páginas Internet de grupos indígenas que publican y comprar sus materiales. La información se encuentra en nuestra página de enlaces. También lo puede hacer solicitando a las bibliotecas que también coleccionen estos trabajos importantes.
Referencias
Beier, Christine, Lev Michael, and Joel Sherzer. (Forthcoming). "Discourse forms and processes in indigenous lowland South America: an areal-typological perspective." Annual Review of Anthropology, 31.
Campbell, Lyle. (1997). American Indian Languages: The Historical Linguistics of Native America. Oxford: Oxford University Press.
Ethnologue, Languages of the World, 14th Edition. (2001). SIL International. http://www.ethnologue.com/
Human Resources Development and Operations Policy. (1993). "Indigenous People in Latin America". [Online]. HRO Dissemination Notes, Number 8, June 7, 1993. http://www.worldbank.org/html/extdr/hnp/hddflash/hcnote/hrn007.html
Kaufman, Terrence. (1994a). "The native languages of Meso-America." In Christopher Moseley and R.E. Asher, (eds.), Atlas of the World's Languages. London: Routledge. 34-41.
Kaufman, Terrence. (1994b). "The native languages of South America." In Christopher Moseley and R.E. Asher, (eds.), Atlas of the World's Languages. London: Routledge. 46-76.
McKenna Brown, R. (2002.) "Endangered languages and their literatures." In R. McKenna Brown, ed., Proceedings of the Sixth FEL Conference, Endangered Languages and their Literatures. Antigua, Guatemala, 8-10 August, 2002.
Nichols, Johanna. (1992). Linguistic Diversity in Space and Time. Chicago: The University of Chicago Press.
Sherzer, Joel. (1991). "A richness of voices." In Alvin M. Joseph, Jr., (ed.), America in 1492: The World of the Indian Peoples before the Arrival of Columbus. New York: Knopf. pp.251-275; 445-449.
Suarez, Jorge. (1983.) The Mesoamerican Indian Languages. Cambridge: Cambridge University Press.
Woodbury, Anthony. (1997). "Endangered languages." Geoffrey Nunberg and Thomas Wasow, (eds.), Fields of Linguistics. The Linguistic Society of America website: http://www.lsadc.org/web2/fldfr.htm

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26/12/09

La Rueda Lakota de las Armonías

La rueda de las armonías es un símbolo de totalidad, de perfección, equilibrio y plenitud. La naturaleza no crea líneas rectas sino que se mueve en círculos. La Tierra es circular, gira sobre su propio eje, se traslada alrededor del Sol. El Sol y la Luna muestran una forma circular en el cielo y el ciclo de las estaciones no deja de ser un círculo que nos hace volver al punto de origen, que se repite y se repite sin cesar. El paso del nacimiento a la muerte y al renacimiento también es circular, o quizá debiera decirse que es una espiral y que el círculo es una sección transversal de la espiral, que nos permite enlazar las etapas. Siempre se ha dicho que el espacio es circular, de modo que el viajero, aunque se mueva en línea recta se encontraría de nuevo donde comenzó su viaje.

La rueda de las armonías tiene varios significados, entre otras cosas, es un sistema filosófico, una especie de mapa o brújula que nos orienta y nos une a la Tierra y nos da protección cuando nos embarcamos en viajes interiores. Armonía significa en este sentid, poder. La rueda de las armonías es una rueda poderosa, que posee fuerzas muy distintas en un equilibrio perfecto. Esta rueda existe dentro y fuera de nosotros, compone nuestro ser y el cosmos. La podemos emplear para comprendernos a nosotros mismos, comprender la vida, situarnos en el mundo, consolidar nuestro espíritu y establecer el arco que nos permita honrar las fuerzas de la naturaleza y la energía de la vida.
En este sentido, la rueda es un altar, un instrumento de concentración para nuestra conciencia, une espacio sagrado y una ayuda para la meditación. La rueda tiene muchos significados a numerosos niveles diferentes y todo lo que existe tiene su lugar en ella... En realidad es un lugar de belleza y construyéndola nos hacemos muchos planteamientos y nos abrimos muchas puertas.
La versión de la rueda que se utiliza con más frecuencia proviene de la tradición Lakota, pero existen muchas variantes y ninguna es correcta o incorrecta, sino que cada una se adapta mejor a cada tipo e persona. La rueda se divide en cuatro cuadrantes que se corresponden con los puntos cardinales. El círculo dividido en cuatro, el mismo que en la cruz celta, es un antiguo signo de totalidad...
La rueda no sólo representa la orientación en términos de dirección, también representa el paso del día a la noche y al nuevo amanecer, y traza el ritmo del año, empieza por la primavera, sigue con el verano, el otoño, el invierno y de nuevo la frescura de la primavera. La vida humana también queda reflejada en ella, desde el nacimiento hasta el renacimiento, pasando por la juventud, la madurez y la muerte, pues a la visión despierta le resulta evidente que la vida no comienza con el nacimiento ni termina con la muerte: todo es circular, se repite, se transforma y se vuelve a repetir en una octava mayor de la espiral.

Este
El Este es el punto cardinal por el que sale el Sol. Podemos visualizarlo "entrando" en la rueda del mismo modo que lo hacemos en nuestra encarnación física. Su elemento es el fuego, su color es el amarillo, su animal totémico es el águila que vuela alto y posee una vista de largo alcance, y su cuerpo celestial asociado es el Sol. El Este equivale a la primera llamada del clarín al amanecer: es la primavera y trae la claridad. Es el momento de la encarnación, de la entrada en la materia y la infancia. Equivale al reino de la humanidad (en contraposición al reino vegetal, animal o mineral) y está específicamente relacionado con el espíritu, o quizá la intuición en el sentido en que C.G. Jung emplea el término de psicología, esto es, la capacidad de percibir los significados y propósitos generales, de ir con inspiración y "ver" al otro lado de las esquinas, pues para la visión holística a veces las esquinas no existen. La muerte y la vejez son los enemigos del Este, no en el sentido de la sabiduría y la transformación, sino en el sentido restrictivo de la pérdida de la visión, del movimiento y de las potencialidades, y también por su herencia de miedo. En el Este determinamos cómo emplearemos las energías a todos los niveles. Es el "lugar de la vista de largo alcance" y quizás el más abstracto de los cuatro cuartos.

Sur
Después del Este, siguiendo las manecillas del reloj, viene el Sur.* El Sur está relacionado con el mediodía, el verano, el color rojo. Es la época de la juventud, la época en que aún creemos, somos inocentes y nos preocupamos por nuestros sentimientos y por lo que nos rodea. En términos humanos, el Sur corresponde a las emociones. El elemento del Sur es el agua y su cuerpo celestial la Luna, reina de las mareas. Su animal totémico es el ratón, que puede parecer un animal humilde; sin embargo, todas las criaturas tienen el mismo valor, poseen un mensaje para nosotros y cualidades de las que podemos aprender. Con el ratón aprendemos la importancia de observar cuidadosamente, de ser en verdad quienes somos y estar en realidad donde estamos, algo necesario para tomar decisiones inteligentes. La función del Sur se puede equiparar a lo que, según Jung, es la función del sentimiento: identificar aquello que tiene valor y significa algo para nosotros, para nuestros seres queridos y la sociedad en que vivimos. El sentimiento nos trae comodidad, unifica y favorece el crecimiento cultural. El enemigo del Sur es el miedo, que mata nuestra habilidad para tomar decisiones y nos paraliza. El sur representa el reino vegetal, el que aporta la energía y es el lugar "cercano".

Oeste
Llegamos ahora al Oeste, dirección del elemento tierra, de la noche y el otoño. Su color es el negro y es el hogar del reino mineral de la vida infinitamente lenta y silenciosa que se desarrolla sobre la Tierra. Su aspecto humano está relacionado con el cuerpo físico y por ello podemos asociar la función de las sensaciones, según Jung -el uso de los cinco sentidos ordinarios, lo "real"-. El Oeste corresponde a la madurez, la época en la que tenemos la fuerza para hacer cosas, para ayudar a otros -jóvenes y viejos- de forma práctica y activa. Sin embargo, el Oeste también tiene que ver con la introspección profunda y con la transición de un estado a otro; también con la intuición, pero de un modo más interior que el Este. Su animal totémico es el grizzli u oso gris, el más fuerte de todos, el que se cura a sí mismo con su conocimiento instintivo de las hierbas y que conoce la necesidad de prepararse para el futuro (por ello come y se aprovisiona para hibernar). Su cuerpo celestial asociado es la Tierra; su enemigo, la falta de fuerzas. Es Oeste es el dominio de los poseedores de la energía, el lugar para "mirar por dentro".

Norte
Finalmente estamos en el cuadrante consagrado al Norte, donde el color es el blanco de la nieve, de acuerdo con el invierno. El Norte se corresponde a la medianoche y su cuerpo celestial lo constituyen las estrellas. Su elemento es el aire y se asocia con el conocimiento y la sabiduría (en función del pensamiento, que para Jung esclarece y clasifica, conduciendo al conocimiento profundo). En términos humanos, éste es el dominio de la mente (no es lo mismo que el cerebro) y está asociado con quienes reciben energía: el reino animal. Su animal totémico es el búfalo. El búfalo era de vital importancia para los indios norteamericanos, que lo utilizaban todo de él: su carne para comer, la piel para ropas y tipis, los huesos para armas y utensilios. Los búfalos no eran explotados, eran honrados, al igual que todos los animales, como manifestaciones del Gran Espíritu. Las manadas de búfalos que atraviesan las praderas reflejan la movilidad del aire. Por otra parte, los muchos usos que se le dan al búfalo ilustran la adaptabilidad del elemento. Correspondiente a la vejez y a la muerte, y también al tiempo indefinible entre las encarnaciones, el Norte es el "lugar del conocimiento". Su enemigo es la seguridad.

Arriba, abajo y en el centro
Hasta ahora, nuestra rueda ha tenido dos dimensiones, pero no debemos olvidar las otras tres posiciones que señalan nuestro lugar en el universo y que también son relevantes en nuestro viaje por el Mundo Medio, el Mundo Superior y el Mundo Inferior.
Arriba está el denominado Padre Cielo, que nos enseña a expandirnos, a hacernos más grandes, a encontrar la relevancia, el significado y la luz de la verdad. El Padre Cielo nos insta a movernos, espiritual, conceptual y materialmente. Como un buen padre humano, su amor siempre está presente, pero su aprobación es condicional. No nos traza patrones, pero nos anima a encontrar nuestras propias normas, a desarrollarnos ya a mejorar sin abandonar nuestra propia senda.
Abajo es el reino de la Madre Tierra, hogar de nuestros ancestros y de nuestro poder instintivo. La Madre Tierra nos muestra los caminos hacia nuestras propias profundidades, a nuestras fuentes más profundas, y nos ayuda a acceder a todos los talentos que poseemos. Como una buena madre humana, su amor siempre está disponible y su aceptación es incondicional, pero nos pide que nos aceptemos como somos y nos veamos con honestidad y coraje para poder crecer.
El Centro es el lugar de la quietud y el aplomo. Es ese siempre significativo vacío dentro de nosotros en el que podemos escuchar una "vocecita tranquila". También se asocia al quinto y más sutil elemento, el éter, que informa e interrelaciona a los otros cuatro. El centro es la totalidad del año, del ciclo, del cosmos. Es el lugar de la espiritualidad y de la imaginación y podemos vincularlo a la sexualidad como función que genera vida nueva, inspiración, poesía, que nos envía a la búsqueda de la totalidad.

Situación de la rueda
La rueda puede -y debe- situarse físicamente en nuestro entorno con ayuda de la meditación o como preludio de un viaje. Podemos hacerlo utilizando una esterilla circular, una mesa, una bandeja o lo que tengamos a mano. No nos hará falta una brújula en casa, pues las direcciones sólo deben ser más o menos correctas, pero de noche en un lugar desconocido, no nos iría mal para cerciorarnos.
Es importante dejarse llevar por las propias sensaciones al imaginar la rueda. ¿Qué asociamos con el Sur? ¿Y con el Norte? Y así sucesivamente. Veamos algunos objetos que podemos colocar en los cuatro puntos del círculo:

Este: Varias velas atadas con una cinta amarilla, un huevo (ornamental o real), fotos del amanecer, cualquier objeto amarillo o luminoso, plumas de ave, cualquier cosa específicamente humana y que hable de la iluminación (como la Representación del hombre en el universo, del Leonardo da Vinci, por mencionar un ejemplo).

Sur: Agua en un tazón rojo, algo de color rojo, una planta, un adorno que muestre la Luna, fotos de plantas, ¡hasta un trozo de queso! (para asociarlo a los ratones y a la leche).

Oeste: Aquí podríamos colocar todo tipo de piedras (preciosas o o), hierbas, nueces y un recipiente con tierra, objetos de color negro o la reproducción de la pata de un oso.

Norte: Algo de color blanco que sugiera la nieve, la cima de una montaña o la claridad: figuras de animales, especialmente el búfalo; mariposas, semillas de plantas que transporte el viento, representaciones de un consejo de ancianos, una carta astral. Aquí podemos quemar varillas aromáticas o colocarlas como representación del incienso, el don del aire.

Centro: Podemos encender una vela en reconocimiento a la presencia del espíritu. Después de encender la vela, tenemos que movernos en le dirección del Sol como señal de respeto a los poderes que estamos honrando.

Invocando a las direcciones
Tenemos que descubrir nuestra propia forma de invocar a las direcciones una vez colocada la rueda. Una manera de hacerlo puede ser cerrando los ojos y pronunciando lo que nos dicte la propia mente: imágenes, asociaciones, sentimiento o incluso alguna poesía. Por ejemplo, hacia el Sur podemos decir:
"Espíritu del Sur, le pido que hoy esté aquí conmigo. Calor, verdor suntuoso, belleza, viajo en sus brazos. Ayúdeme a encontrar al joven que hay dentro de mí y a descibrir todas las cosas pequeñas y humildes que son tan importantes. Que la Luna actúe sobre las mareas de mi alma y yo camine sin miedo, con plena confianza."
Para el resto, estoy segura de que cualquiera puede inventarse las palabras más adecuadas, dejándose llevar por sus propias sensaciones. No hay que olvidarse de invocar al Padre Cielo, a la Madre Tierra y también al Centro. Como preparación para las próximas tareas, nos dejaremos invadir por la paz y la plenitud y permitiremos que nos dominen.
Las direcciones quizá se entiendan mejor si pensamos en ellas como poderes cósmicos inteligentes y de gran magnitud. No están ceñidas a los cuartos designados, sino que más bien éstos se utilizan como un medio para llegar a contactar a esos poderes.
También se puede emplear la rueda con fines terapéuticos. Por ejemplo, quizá usted aprenda a ser más divertida, si es mujer, e interesarse por lo que le rodea y recibir la inocencia y la espontaneidad que conocía cuando era pequeña. Con esta finalidad, una vez situada en su propia rueda e invocando a las direcciones, puede decidir "sentarse" en el cuadrante consagrado al Este para absorber sus cualidades, para hacerse más afectuosa, más joven, más sencilla.

* En el hemisferio norte de la Tierra nos movemos en este sentido en el contexto del ritual porque ésa es la dirección que sigue el Sol. En el hemisferio sur sucede lo contrario. Así mismo, los significados del Sur y del Norte pueden invertirse si se rota 180º la rueda de las armonías para adecuarla al hemisferio sur.

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LOS ALUXES Leyenda Maya

Nos encontrábamos en el campo yermo donde iba a hacerse una siembra. Era un terreno que abarcaba unos montículos de ruinas tal vez ignoradas. Caía la noche y con ella el canto de la soledad. Nos guarecimos en una cueva de piedra, y para bajar utilizamos una soga y un palo grueso que estaba hincado en el piso de la cueva.
La comida que llevamos nos la repartimos. ¿Qué hacía allá?, puede pensar el lector. Trataba de cerciorarme de lo que veían miles de ojos hechizados por la fantasía. Trataba de ver a esos seres fantásticos que según la leyenda habitaban en los cuyo (montículos de ruinas) y sementeras: Los ALUXES.

Me acompañaba un ancianito agricultor de apellido May. La noche avanzaba...De pronto May tomó la Palabra y me dijo:
-Puede que logre esta milpa que voy a sembrar.
-¿Por qué no ha de lograrla?, pregunté.
-Porque estos terrenos son de los aluxes. Siempre se les ve por aquí.
¿Está seguro que esta noche vendrán?
Seguro, me respondió.
-¡Cuántos deseos tengo de ver a esos seres maravillosos que tanta influencia ejercen sobre ustedes! Y dígame, señor may ¿usted les ha visto?
-Explíqueme, cómo son, qué hacen.
El ancianito, asumiendo un aire de importancia, me dijo:
-Por las noches, cuanto todos duermen, ellos dejan sus escondites y recorren los campos; son seres de estatura baja, niños, pequeños, pequeñitos, que suben, bajan, tiran piedras, hacen maldades, se roban el fuego y molestan con sus pisadas y juegos. Cuando el humano despierta y trata de salir, ellos se alejan, unas veces por pares, otras en tropel. Pero cuando el fuego es vivo y chispea, ellos le forman rueda y bailan en su derredor; un pequeño ruido les hace huir y esconderse, para salir luego y alborotar más. No son seres malos. Si se les trata bien, corresponden.
-¿Qué beneficio hacen?
-Alejan los malos vientos y persiguen las plagas. Si se les trata mal, tratan mal, y la milpa no da nada, pues por las noche roban la semilla que se esparce de día, o bailan sobre las matitas que comienzan a salir. Nosotros les queremos bien y le regalamos con comida y cigarrillos. Pero hagamos silencio para ver si usted logra verlos.
El anciano salió, asiéndose a la soga, y yo tras él, entonces vi que avivaba el fuego y colocaba una jicarita de miel, pozole cigarrillos, etc., y volvió a la cueva. Yo me acurruqué en el fondo cómodamente. La noche era espléndida, noche plenilunar.
Transcurridas unas horas, cuando empezaba a llegarme el sueño, oí un ruido que me sobresaltó. Era el rumor de unos pasitos sobre la tierra de la cueva: Luego, ruido de pedradas, carreras, saltos, que en el silencio de la noche se hacían más claros.

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