15/1/08

CULTURA MALEKU

Hace siglos, Los Malekus –una rama de los chibchas– estaban divididos en 23 pueblos. Aproximadamente en los últimos 100 años la población se ha ido mermando y hoy solo quedan los palenques de El Sol, Margarita y Tonjibe, todos asentados a seis kilómetros de San Rafael de Guatuso, provincia de Alajuela. Hoy, hay unos 600 malekus distribuidos en los palenques. Sus principales necesidades son: tierras para continuar con el cultivo de plantas medicinales, el arreglo de las vías de acceso a su comunidad y la reparacion de sus puentes.
En términos generales las principales características de los guatusos son: conservan su lengua, tienen sistema de enterramientos propio, cantos, formas de preparar los alimentos y de criar a los niños, manera de llevar la carga, uso del tambor, del arco y de las flechas, asi como el empleo de hamacas y bolsas hechas de tejidos de fibras vegetales.

El territorio histórico maleku
La posible extensión el territorio indígena maleku a mediados del siglo XIX de acuerdo a la distribución de los palenques, algunos lugares sagrados y rasgos hidrográficos y topográficos tenía un área aproximada de 1,100 kilómetros cuadrados y coincidía en gran parte con el área de la cuenca del Río Frío.
En esta área se encontraban 17 palenques o pequeñas comunidades, cinco palenques a la orilla el río Pataste, dos en el río Patastillo, nueve a lo largo del río La Muerte y un palenque en las márgenes de la quebrada Ulhíjal,i que es afluente del río La Muerte. Las partes bajas de los ríos Pataste, Patastillo y La Muerte constituyeron el centro, nodo o corazón de la región cultural maleku.
Se encontraron en los antiguos palenques tumbas, restos de cerámica y especies muy viejas domesticadas: pejibaye, cacao, aguacate, jícara y pita. Cada palenque contaba con cuatro o cinco ranchos grandes, techados con hojas de palma y abiertos. La población de cada palenque rondaba entre los 90 y 120 habitantes.
Los palenques ocuparon una posición central respecto a las tierras agrícolas y los sitios de pesca, caza y recolección.
La recolección de productos del bosque par distinto uso se realizo en toda la región, no se identificaron lugares particulares.
Los maleku construían residencias temporales en los sitios de caza, pesca, alejados como en la Cordillera de Guanacaste.
Un importante sitio de pesca y caza estaba localizado en las lagunas de Caño Negro y los humedales y bosques aledaños.
Muchos de los nombres de lugares usados por los malekus están relacionados con lugares o sitios que involucran la presencia de agua, y poseen un fuerte significado y valor religioso. Poca es la importancia a los rasgos topográficos tales como montañas, colinas, cerros, pendientes, laderas. La única palabra usada para pendiente, ladera o cuesta es octequí, octec, u octench.
Las partes altas de los ríos principales: VENADO, CUCARACHA, LA MUERTE, PATASTE, FRIO, BUENAVISTA Y SAMEN, incluso sus cataratas y la laguna de CAÑO NEGRO, son considerados sagrados. La forma más común de hablar sobre un Dios es refiriéndose al lugar donde vive.

En términos de población autóctona, es el Pueblo minoritario. Como consecuencia del deterioro del medio ambiente y otros factores de carácter cultural, para los Malekus se han reducido drásticamente las posibilidades de construir sus viviendas tradicionales., asimismo de otras prácticas tradicionales relacionadas con la caza, la producción agrícola y artesanal. Respecto a las viviendas, éstas se construían con materiales naturales, de forma cuadrangular, sobre pilotes y sin paredes. En estos ranchos llamados palenques se concentraban varias familias unidas por parentesco. Este Pueblo también ha realizado importantes esfuerzos para promover la producción y mercadeo de gran variedad de artesanías en las cuales se recrean técnicas y diseños tradicionales, elaboradas con materias naturales, como el jícaro, semillas, balsa y otras.

Aunque son los forjadores de la región Huetar Norte, y llegaron muchos años antes que el hombre blanco, los indios malekus se enfrentan hoy a un desafío: su cultura está amenazada con desaparecer.
Los malekus de Guatuso saben que sus creencias, tradiciones y costumbres corren peligro, y, por eso, piden ayuda e intentan sobrevivir por medio del turismo.

Nos quitan las tierras y algunas religiones nos invaden. Cada vez somos menos, aseguró el chamán (hombre que cura), Wilson Morera Elizondo, o como le llaman en su dialecto nativo Tafa.

Actualmente, hay tres comunidades malekus: Margarita, donde hay unos 175 habitantes; la comunidad del Sol, con otros 175 pobladores; y Tonjibe (la cuna de esa cultura), donde viven unos 250 indígenas.
A criterio de los líderes de la comunidad, la llegada de algunas religiones y la venta, según ellos, extraña de sus tierras, les impiden reforzar su cultura y, más bien, la debilitan.

Nuestro proyecto es que los jóvenes no dejen que esto muera. Vamos a hacer todo lo posible para preservar lo que tenemos desde hace años. En el lado donde vivimos los indígenas, todo es bosque verde, pero del lado de los blancos solo hay construcciones y árboles en el suelo, aseguró Tafa.

Entre los problemas que enfrentan estos indígenas, destacan la falta de centros de salud cercanos, la necesidad de mejoras en las vías de comunicación y la urgencia de más ayuda para la formación de pequeñas o medianas empresas.

Si un niño se nos enferma en la noche, debemos llevarlo hasta Ciudad Quesada, si es que hay un carro disponible, aunque disponemos de nuestras medicinas naturales, comentó Tafa.

Según dijeron él y otros miembros de la comunidad, en la actualidad el turismo es la clave para sacar adelante a sus comunidades y, desde hace dos años, promueven un proyecto para impartir enseñanzas sobre su cultura y sacarle provecho económico.

Turismo Maleku
Desde hace dos años, los indígenas malekus buscan otras alternativas para sobrevivir: la agricultura ya no les sirve.

Nadie nos compra los productos, porque se nos dificulta sacarlos por los caminos. Creemos que el turismo es nuestra salvación, aseguró Wilson Morera Elizondo, chamán de la comunidad de Tonjibe.

La llegada del turismo, añadió, tiene un beneficio adicional, pues permitirá a esa etnia preservar su cultura y darla a conocer a otras personas.
En este momento, la comunidad maleku cuenta con ranchos típicos que los visitantes pueden admirar. Además, los malekus venden artesanías de gran calidad y efectúan paseos y caminatas por senderos donde los turistas pueden observar belleza escénica, conocer sobre plantas medicinales y ver tumbas indígenas.

Pueden visitarnos, pues aquí todos son bienvenidos para mejorar esta comunidad, pero no para destruirla, comentó Morera, al señalar que hacen rituales, si los turistas lo desean, para exponer algunos aspectos de sus creencias.

Al son de tambores multicolores, indígenas malekus realizan una de sus tradicionales ceremonias: Dios, Naturaleza y Hombre, en la que piden por la armonía entre el ser humano y la vida silvestre. Hablan su lengua y visten sus atuendos ancestrales. Lo particular es que no sólo lo hacen para ellos, sino para un nutrido grupo de turistas que se ha desplazado desde La Fortuna para presenciar su ceremonia.

Pocos turistas e incluso nacionales conocen que en el país existen 24 pueblos indígenas, algunos de los cuales están dispuestos a compartir su cultura y su conocimiento.
Es así como grupos de las etnias bribrí, en Talamanca; Kekoldi, en el Caribe Sur y maleku, en la zona Norte, se han abocado al turismo ecológico y cultural con el objetivo de obtener ingresos que les permitan mejorar su calidad de vida. Al mismo tiempo, le ofrecen al turista una oportunidad única de entrar en contacto con la naturaleza y con la poco conocida cultura indígena del país.
A una hora de La Fortuna y a una distancia similar del Refugio de Vida Silvestre Caño Negro, la Reserva Indígena Maleku recibe diariamente a turistas interesados en conocer la utilización de plantas con fines medicinales, así como su historia y tradiciones.
Dagoberto Elizondo es un indígena maleku que al igual que su familia está involucrado en la atención de turistas. Un área de 9 hectáreas en regeneración le sirve a Dagoberto como laboratorio natural para explicarle a los turistas el uso medicinal o comestible que la etnia indígena hace de cada planta: el hombre grande para la anemia, la presión alta y como fórmula para combatir el alcoholismo; la madera del pejibaye para elaborar arcos; la raíz de una platanilla para fabricar tintes naturales; la jamaica y el fruto del pejibaye para elaborar bebidas; la caña agria para los riñones; y el jícaro como cantimplora. El recorrido es también un repaso de la cultura maleku: de cómo el cacao es considerado sagrado, el mastate es usado como velo para las viudas y la madera de balsa es empleado como un importante material para artesanías.

Dagoberto explica con orgullo: Somos admiradores de la naturaleza, gracias a esta sobrevivimos.

El recorrido por el bosque descubre también un pequeño cementerio indígena y un petroglifo. Cerca de allí una muestra de objetos de jade, metates y esferas de piedra sirve de escenario a más inquietudes de los turistas.

TRADICIONES MALEKUS
Dentro de este grupo étnico existe una tradicion relacionada con la cacería de tortugas en las lagunas de Cano Negro. Ellos tienen el dios “Javara” que es el de las tortugas, este va a darles los alimentos y los va a proteger, el guia el bote por buen camino durante la travesía, sino cazan nada es porque Javara lo habia dispuesto asi. Esta actividad se realiza entre los meses de marzo y abril; en ella van a participar jóvenes y ancianos de ambos sexos. Esta actividad dura alrededor de quince días, llevan redes y alimentos como café, azúcar, arroz, entre otros. Salen en la madrugada y de camino van pescando y cazando tortugas, iguanas, tepezcuintles, monos colorados, tigres, principalmente. Al caer la noche hacen ranchos de hojas de palma para dormir.
De regreso algunas familias indígenas los esperan con chicha y música, lo cual hace de este viaje una verdadera fiesta. En estas actividades se comparte la carne traída con los vecinos.
Además, existen otras manifestaciones artísticas como las danzas napuratengeo y la nakikonarajari. En ellas participan tanto hombres como mujeres y se bailan de la misma manera, el acompañamiento es realizado con flautas, tambores, maracas y cánticos, existiendo un cantor, principal que lleva la tonada y el resto de los participantes van respondiendo en estribillo. Para realizar estas danzas todos se toman de las manos formando una larga fila, dan tres o cuatro pasos hacia delante, levantan un pie y las manos hacia arriba, luego retroceden a su lugar original. Asi sucesivamente se siguen dando los mismos movimientos. Las flautas que se utilizan para estas danzas son diferentes a las utilizadas en las actividades fúnebres.

En otra de las ceremonias, los indígenas malekus claman a su dios por la naturaleza y el futuro, incluye danzas, rezos y una profunda devoción. La realizan una vez cada tres meses o en fechas especiales coincide casi siempre con la luna llena y tiene lugar en horas de la tarde, pero solo participan los hombres, ni una sola mujer.

En ella, los integrantes invocan al Gran Espíritu, y le piden por sus necesidades concretas. Diez de ellos dirigieron el rito y el resto de los presentes permaneció de pie todo el tiempo, pero en ciertos instantes, todas las rodillas se doblaron con profunda solemnidad.

¿Por qué, Gran Espíritu, has permitido que cometamos tantos errores contra nuestra madre naturaleza?
Oh, Gran Espíritu, ya no se escucha el rugido del jaguar ni el silbido del halcón.
Ya no cae en nuestra cara el rocío del amanecer, ni sentimos el olor de las flores del campo. Ya no están nuestros hermanos los animales, ni nuestras hermanas las aves.
¿Por qué se fueron?
Las plantas medicinales también se han ido. ¿Por qué? ¿Por qué ya no corren las aguas por los cauces de los ríos?
Oh, Gran Espíritu, que nos has tenido en estas tierras por tantos siglos.
Por eso cantamos y danzamos en tu honor, inclinamos nuestros rostros a la tierra y alzamos la voz para que escuches nuestros ruegos.

3 comentarios:

Paige dijo...

Saludos. Quisiera ponerme en contacto para visitar la tribu; sin embargo no quiero ir con un grupo turistico, sino individual. A quien puedo llamar, como puedo contactarme con alguien para realizar la visita. Les agradeceria la informacion. loaiza.cata@gmail.com

Anthony Jimenez C dijo...

Buenas Tardes, tengo una pregunta al respecto, ocupo saber de donde obtuviste esta información para citarla en un proyecto de graduación. Me parece buena información y encuentro algunos datos de gran importancia.
Gracias.

Anthony Jimenez C dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.