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Encuentran cementerio indígena en Tres Ríos

Tomado de RedCultura.com
Edición del 27/07/2010
El hallazgo de un antiguo complejo funerario continúa dando pistas sobre cómo era la sociedad costarricense 500 años antes de la llegada de los españoles.
Un complejo funerario indígena en Tres Ríos, que data de 1000 a 1200 años después de Cristo, fue hallado por arqueólogos del Museo Nacional.
Se trata de un área de unos 900 metros cuadrados, en donde se encontraron gran cantidad de “tumbas de cajón”, elaboradas en lajas y piedras de río, informó Maritza Gutiérrez, arqueóloga a cargo de la excavación.
Hasta el momento los arqueólogos han descubierto 26 individuos, entre infantes, jóvenes y adultos, además de 100 artefactos de cerámica y 5 líticos.
Entre la cerámica encontrada hay vasijas de hasta 30 centímetros de diámetro, ollas, escudillas, platos moldeados, y figuras trípodes zoomorfas como lagartos, monos, zorros, entre otros.


Más ofrendas que osamentas
Para Gutiérrez, lo más extraño de esta excavación es la minuciosidad, trabajo y detalle que pusieron en la arquitectura y elaboración de la tumbas, lo que denota una ideología muy particular de la población que habitó este sitio.
Según la arqueóloga, este tipo de tumbas son comunes en las zonas del Valle Central, sin embargo estas son únicas debido a varios factores. El primero de ellos es el trabajo de las lajas, normalmente se colocaban tal y como se encontraban, en este caso fueron cuidadosamente trabajadas.
Llama la atención también la combinación de materiales, entre piedras de río y lajas y, finalmente la colocación de los cuerpos.
Según la arqueóloga, lo normal en esta época era que el personaje moría y lo sacaban a las afueras del pueblo para que sus partes blandas se descompusieran. Ocho o diez meses después regresaban por las osamentas y las desarticulaban para formar paquetes que depositaban en las tumbas junto a sus ofrendas funerarias. En cada tumba había hasta cuatro osamentas.
Otra particularidad de este sitio, es que las osamentas están dispuestas de forma tal que forman niveles (hasta cinco niveles) y las ofrendas ocupan el 90% de las sepulturas.

Hallazgo de importancia
Durante toda la semana pasada, el Museo Nacional trabajó en la extracción de la mayor cantidad de evidencia para llevarla a los laboratorios de investigación y determinar algunas otras características de la población que habitó la zona. Las muestras de carbono encontradas se enviarán a Florida, Estados Unidos para las pruebas de Carbono 14 que determinarán la fecha exacta del sitio funerario, mientras que los dueños del terreno podrán seguir con la construcción prevista.
Según Gutiérrez, este hallazgo reviste especial importancia por varias razones: “en primera instancia, se amplía el conocimiento relacionado a las prácticas de enterramiento, rituales y ceremoniales, en el sentido de un sistema religioso”.
Sobre las particularidades de la sociedad de la época, la arqueóloga explica: “estamos hablando de 500 años antes de la llegada de los europeos. Los patrones de asentamiento para esta época ya están bastante desarrollados en el sentido de que son grandes asentamientos, dirigidos por una cúpula social que tenía el poder político y económico. Ya el territorio era importante en la medida en que resguardaban los bosques, el espacio. Existía una capa media de artesanos, guerreros y una última capa social en función de la agricultura", manifestó.
Además, agrega que en esta época había una sociedad jerarquizada, no estratificada. "A nivel político ya se podían clasificar cacicazgos. El cacique dominaba una amplia región, la Gran Área Metropolitana y quizás más allá. La organización social era extensa, la familiar nuclear, con 20, 30 individuos, con una forma particular de enterramiento, una de ellas es esta que estamos observando aquí”.
Para la arqueóloga, con el hallazgo también queda en evidencia el uso de materiales que distinguían a esos grupos sociales para ostentar poder, como metales y ciertos productos escasos como los dientes de tiburón. “Cuando estudiemos los diseños decorativos podremos ver si hay algún ícono recurrente”.
Gutiérrez explicó finalmente que el hallazgo conmueve especialmente por tratarse de un acto humano. “Es un asunto de sensibilidad, de admiración y de respeto a la hora de manejar los restos humanos. Cuando trabajamos con restos humanos la admiración y el respeto por el trabajo y la obra que realizaron es simplemente de sentirse muy orgulloso”.