3/8/10

32 tumbas precolombinas dan luz sobre ritos funerarios indígenas

Tomado de nación.com/aldea global

Hallados restos de 26 individuos, así como objetos de cerámica y piedra
El diseño arquitectónico de los sepulcros sorprende a científicos ticos
El lote donde se construirán tres condominios en Tres Ríos de La Unión, Cartago, escondía bajo tierra un cementerio precolombino creado por un grupo indígena antecesor a los huetares.
Un equipo de arqueólogos del Museo Nacional confirmó ayer el hallazgo de 32 tumbas con los restos de al menos 26 individuos que yacían bajo un terreno ubicado en un barrio residencial cerca del centro de la ciudad de Tres Ríos.
La directora del Museo Nacional, Patricia Fumero, calificó el descubrimiento como “muy importante”, debido a la cantidad de material arqueológico que se pudo rescatar y la información que se puede extraer sobre los antepasados de los costarricenses.

Camino a la muerte.
En un área de excavación de 900 metros cuadrados, los arqueólogos descubrieron un complejo funerario que data de 1.100 a 1.200 años después de Cristo, conformado por 32 tumbas rectangulares, llamadas “de cajón”, que presentan un diseño complejo.
“Lo más sorprendente en la construcción de las tumbas es la forma en que combinaron piedras de río grandes y lajas para levantar una estructura con un diseño en varios niveles”, explicó la arqueóloga Maritza Gutiérrez, directora del proyecto.
Según la arqueóloga, las piedras fueron trabajadas meticulosamente y estructuradas con una intención específica que, posiblemente, obedecía a la visión particular que estos grupos tenían sobre la vida y la muerte.
Los expertos también hallaron osamentas humanas con una disposición particular. “No se encontraron esqueletos completos, sino más bien conjuntos de huesos grandes correspondientes a las extremidades, así como cráneos organizados en los distintos niveles de la tumba”, reveló Gutiérrez.
Esto arroja luz sobre los rituales funerarios desarrollados por estos grupos. La experta confirmó que ese reordenamiento de los restos en la sepultura indica que son de enterramientos secundarios.
“El cadáver no era sepultado inmediatamente, sino que colocaban el cuerpo a la intemperie para que ‘secara’ y, una vez descompuesto, removían músculos, tejidos y otras partes blandas para quedarse solo con los huesos y enterrarlos siguiendo rituales funerarios que aún debemos estudiar con detalle”, agrega la experta costarricense.
Gutiérrez declaró que los huesos encontrados pertenecieron a individuos de todas las edades: niños, jóvenes y adultos; aunque todavía no se ha podido determinar el sexo. Las osamentas fueron enterradas con piezas de cerámica como vasijas, platos y ollas a modo de ofrenda para el difunto.
Otra de las particularidades de esta excavación es la presencia de muchos fragmentos de carbón vegetal, que serán sometidos a los análisis radiométricos, específicamente a la prueba del llamado carbono 14, para establecer con mayor exactitud la antigüedad del sitio funerario y los materiales hallados.
El equipo investigador permanecerá en el sitio de la excavación dos semanas más.

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