4/10/08

POR QUE PROTEGER A LOS PUEBLOS INDIGENAS

El Centro de Derechos Humanos de las Naciones Unidas estimó al comienzo de los años 90 la existencia de unos 5.000 pueblos indígenas con un total aproximado de 300 millones de personas distribuidas en las Américas, Región Circumpolar, Europa Septentrional, Nueva Zelanda, Australia, Archipiélagos de Polinesia, China, India y Repúblicas Africanas. Todos ellos, descendientes de los ocupantes originarios de vastas tierras del planeta y portadores de culturas, idiomas, religiones, organizaciones socioeconómicas y de milenarias sabidurías sobre los ecosistemas de tan diversas regiones del mundo.
Los innumerables y valiosos aportes indígenas que la Humanidad entera ha estado recibiendo y acogiendo en el seno de sus múltiples Estados Nacionales, sufrieron hasta hace poco del silenciamiento, camuflamiento e inclusive persecución por parte de erróneas teorías y concepciones al servicio del colonialismo y del neocolonialismo (evolucionismo cultural, desarrollo unilineal, homogeneización), utilizando para ello diversos medios de persuasión y desinformación (crónicas, historias, documentos, charlas, foros, congresos, películas, videos, etc.)
Afortunadamente, en las tres últimas décadas y paradójicamente al proceso de globalización que se empeña en proyectar el desarrollismo occidental ( aún aferrado al caduco evolucionismo cultural), se ha ido progresivamente estructurando a nivel internacional un marco jurídicos de protección y defensa a la potencialidad intrínseca al pluralismo cultural, a la trascendencia de la sociodiversidad y al respeto de los derechos humanos colectivos sin desmedro de los individuales; todo ello con la suprema finalidad de consolidar la justicia social, la libertad, la solidaridad, la convivencia y el bien común entre los pueblos indígenas y las sociedades nacionales.

Estos avances se han logrado en buena parte debido a la tenaz participación de las Organizaciones Indígenas ( con los necesarios aliados de las causas justas) en los escenarios y organismos intergubernamentales, estableciendo inclusive relaciones permanentes con el Consejo Económico y social de las Naciones Unidas, con la Organización de Estados Americanos, con la Organización Internacional del Trabajo, la Organización Mundial de la Salud, la Organización Panamericana de la Salud , el Banco Interamericano de Desarrollo y, con diversas organizaciones no gubernamentales especializadas en derechos humanos, biodiversidad y desarrollo sustentable.

En el contexto venezolano, los pueblos indígenas descienden igualmente de los descubridores, ocupantes y defensores originarios de las amplias costas, sabanas, selvas, montañas, sierras, lagos, ríos y deltas que conforman hoy la geografía y territorio de la República. Son también portadores y generadores de milenarias culturas que se remontan a unos 20.000 años de antigüedad. Constituyen actualmente al menos 32 pueblos con una población censada en el 92 de 310.994 personas, de las cuales el 50% conviviendo en 1500 comunidades indígenas propiamente dichas y la otra mitad distribuida en diversos centros poblados y áreas urbanas del país. En los actuales momentos, se presume que dicha población podría estar por el orden de los 500.000, lo cual deberá ser corroborado de manera oficial por el próximo Censo Nacional e Indígena (Año 2002).

Sin pretender reducir la importancia que reviste el dato poblacional actualizado, es de interés nacional ponderar adecuadamente la rica multietnicidad indígena presente en nuestro territorio, luego y a pesar de centenarios y sucesivos procesos que de una u otra forma han buscado diluir a estos pueblos y culturas de claras raíces Prehispánicas en el seno de la sociedad nacional.
Esta gran diversidad etnocultural se expresa cotidianamente a través de idiomas; cosmovisiones; músicas; tradiciones y costumbres; artesanías; arquitecturas; organizaciones socioeconómicas y políticas; etnomedicinas; patrones de asentamiento equilibradamente dispersos; técnicas de producción preservadoras de ecosistemas; conocimientos milenarios sobre faunas y floras regionales; arte y técnicas culinarias; implementos e instrumentos utilitarios; tecnologías blandas de eficiente aplicación; alto sentido de pertenencia y correspondencia con la madre tierra y sus recursos naturales. Todos ellos, legados ancestrales e históricos que debemos como nación preservar y dinamizar en beneficio del colectivo nacional, continental y mundial.
Hoy en día, lamentablemente, cada uno de nuestros pueblos indígenas (raíces primarias y fecundas de la venezolanidad) siguen enfrentando y resistiendo a problemas similares pero cada vez más críticos, al punto de que muchos de ellos están amenazados gravemente de la extinción cultural (etnocidio) e inclusive física (genocidio). Los pueblos Yanomami, Warao, Kuiva (Jivi), Pumé (Yaruro), Wanai (Mapoyo), Eñepa (Panare), Añu (Paraujano), Yavarana, Baré y Yukpa, figuran en los primeros lugares de tan crítica situación existencial.
Como consecuencias acumuladas de los procesos de conquista, colonización y globalización, de la proliferación y excesos cometidos por religiones no indígenas, así como de la expansión del desarrollismo con su concepción rentista de la tierra y sus recursos; las culturas indígenas han venido siendo erosionadas y coartadas en sus potencialidades y sus cosmovisiones desarticuladas, las comunidades afectadas por sus tierras invadidas o cedidas ante presiones económicas, los pueblos sufriendo contaminación de sus hábitats y la expoliación de sus recursos naturales y patrimonios intelectuales colectivos.
Ante esta compleja realidad, surge hoy más que nunca el imperioso deber por parte del Estado y de la sociedad en general de asumir responsablemente un nuevo proceso: el del entendimiento y reconocimiento pleno de los derechos que le asisten a los pueblos indígenas, forjadores e integrantes de la República Bolivariana de Venezuela. De modo que logremos internalizar en la colectividad nacional la firme convicción de que los pueblos y comunidades indígenas no son " partes estancas" de la nación, ni mucho menos "rémoras del pasado" de las cuales avergonzarse, sino más bien pueblos y culturas con capacidades coartadas pero de amplías potencialidades que pueden y deben ser dinamizadas en beneficio de ellos, de nosotros y de todos.
Los problemas y obstáculos que plantea la realidad indígena del país son complejos y nada fáciles de resolver. Señala un largo camino que comienza con la necesidad de que se reconozca a los pueblos y comunidades indígenas como verdaderos sujetos de derechos, y no solo como partes integrantes del medio ambiente y los recursos naturales que habitualmente les rodean. Son pueblos que han venido siendo afectados por un paulatino proceso globalizador (ayer colonizador y al principio conquistador) en el cual la historia generalmente ha sido narrada y escrita por el Alijuna, Jotarao o Napë, y no por el Wayuu, Warao o Yanomami.
Afortunadamente en la actualidad los pueblos indígenas venezolanos cuentan con un nuevo marco constitucional, amplio y favorable, que les permite superar los viejos conceptos de asistencialismo, paternalismo e integracionismo unilateral; desenvolviéndose ahora en un plano participativo y protagónico en la toma de las decisiones que se adoptan y en las acciones que se implementan. Esta autogestión y protagonismo indígena establecido en nuestra Constitución Bolivariana, debe ser apoyado oportuna y adecuadamente por el concurso desinteresado de los aliados de los derechos humanos de los pueblos indígenas.
No obstante el camino que nos corresponde recorrer como Estado es largo, debiendo lograr la adopción de una política integral y coherente en la materia, orientada primordialmente a la justa convivencia y plena participación de los pueblos y comunidades a nivel nacional y en sus respectivos contextos regionales, municipales, locales. Para ello, es requisito básico que todos procedamos a respetar, defender y consolidar los derechos de los pueblos indígenas consagrados muy especialmente en el capítulo VIII de nuestra Constitución Bolivariana, así como en los tratados, convenios y acuerdos internacionales válidamente suscritos por la República.

Este interesante artículo proveniente de la página:
http://www.defensoria.gov.ve/
También aparece citado en:
http://pueblo.blogcindario.com/