30/3/11

MEGAPLANTA DIQUIS AMENAZADA

Tomado del Periódico La República Edición 30/03/2011
Danny Canales
dcanales@larepublica.net

Indígenas térrabas demandan al ICE y exigen salir de su territorio
ICE espera alcanzar acuerdo que permita utilizar tierras
La construcción del proyecto hidroeléctrico Diquís, vital para que el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) logre abastecer de energía a todo el país hasta 2021, se complica por una disputa legal.
La comunidad indígena Térraba demandó la semana pasada a los representantes del ICE, acusándolos de usurparles casi 900 hectáreas del territorio que les fue asignado en la Ley Indígena promulgada en 1977.
En la querella los nativos solicitan al Tribunal Contencioso Administrativo la salida inmediata tanto de los trabajadores como de la maquinaria que hay en el lugar, así como una indemnización por los trabajos que ya han ejecutado en su comunidad.
El ICE le arrendó parte del terreno en disputa a un no indígena en 2008, quien aseguró que lo había adquirido antes de la promulgación de la Ley Indígena y por lo tanto no había inconveniente para desarrollar el plan hidroeléctrico en ese sitio.
Pero los indígenas aseguran tener los documentos para demostrar que las casi 900 hectáreas en disputa fueron usurpadas a la comunidad Térraba en 1986 y no en 1976, como se había asegurado, dijo Jeiny Gutiérrez, presidenta de la Asociación de Desarrollo de la reserva Térraba.

Lejos de entrar en una disputa legal, que en caso de no alcanzar una pronta conciliación podría llevarse años en pleito, el deseo del ICE es encontrar una solución que le permita disponer pronto de las tierras que reclaman los indígenas, ya que el inicio de la construcción del proyecto está fijado para 2013, comentó Gravin Mayorga, gerente de Electricidad del Instituto.
Como solución al diferendo, el ICE tiene la intención de ceder a los nativos de Térraba un terreno con las mismas dimensiones y más apto para la explotación humana que el que reclaman, adelantó Mayorga, quien afirmó que la zona en disputa es muy quebrada y propensa a ser afectada por el río.
Pero los indígenas no tienen intención de negociar con los representantes del ICE hasta que no salgan por completo de su territorio.
Esa fue la principal exigencia que le hicieron a Mayorga el 24 de febrero pasado en el primer encuentro que sostuvieron para tratar de solucionar el diferendo. En la cita estuvieron presentes personeros de la Defensoría de los Habitantes como garantes.
“¿Cómo vamos a sentarnos a negociar si ellos se mantienen explotando nuestras tierras; permitir que permanezcan sería violentar nuestros propios derechos?”, cuestionó Gutiérrez, quien denunció que el ICE ya inició la construcción de los túneles en territorio térraba.
Por otra parte, Mayorga, aseguró que lo que están realizando en este momento en la zona son los estudios de factibilidad.
Sobre la solicitud planteada por los nativos de salir de la zona previo a entablar negociaciones, el ICE lo está considerando; aunque Mayorga dijo que no es justo abandonar la zona si el Instituto ha cumplido al pie de la letra el compromiso asumido con la anterior directiva de contribuir con el desarrollo de la zona a cambio de poder establecer Diquís en tierras indígenas.
No obstante el acuerdo que habrían alcanzado los jerarcas del ICE con la anterior directiva de la Asociación de Desarrollo fue “de palabra”, pues el gerente eléctrico del Instituto reconoció que el convenio no fue firmado por ninguno de los representantes de la anterior Asociación.
La importancia que tiene este terreno que reclaman los indígenas para el ICE es que es el sitio idóneo para erigir la gran represa que requiere la planta eléctrica.
Diquís es el proyecto más ambicioso emprendido por el ICE en sus más de 60 años de historia. Con 620 megavatios de potencia, esa obra será suficiente para abastecer más de 1 millón de hogares.
La intención del Instituto es completar este año los estudios ambientales y que la Secretaría Técnica Nacional Ambiental se tome el próximo año para los análisis. El inicio de las obras está previsto para 2013 para que empiece a operar cinco años más tarde.