26/5/08

RESERVAS DE LOS INDIGENAS DEBEN SER DE LOS INDIGENAS

Por Alexander Bonilla Durán
Octubre 2007
alebodu@hotmail.com

Los bosques del mundo se han preservado gracias a los indígenas. Ahí donde existen o hayan existido son los lugares donde se mantienen los bosques. ¿Porqué sucede esto?
Porque el bosque es parte de su vida, de su religión, de su cosmografía. Porque el bosque es sagrado; le da alimento, medicinas, y ahí viven sus dioses.
Los bosques han caído en las zonas indígenas cuando el hombre blanco, con su avaricia y consumismo, ha llegado a explotar sus tierras; a sacrificar la madera; a expoliar los suelos; a sacar el oro, el cobre o el petróleo. El hombre blanco ha llevado la contaminación a las aguas. Ha irrespetado tradiciones, lenguajes, y costumbres. El hombre blanco erróneamente ha querido, a sangre y fuego ayer, “culturizar y catequizar” al indígena. Hoy los espejitos son proyectos de “desarrollo sostenible”, utilizados como vitrinas internacionales para la promoción y venta.

Costa Rica cuenta con reservas indígenas en vastos territorios, aunque algunos lo quieras ocultar, principalmente en la parte Caribe y Pacífica de la cordillera de Talamanca.
Estas reservas son muy ricas. Ricas en montañas, biodiversidad, petróleo, carbón, y posiblemente oro (recordemos las minas de Tisingal) y cobre.
Pero… como hace muchos años, de nuevo extranjeros andan ofreciendo “explotaciones sostenibles”. Se abren espacios en la selva para que lleguen los pájaros de acero de grandes aspas. Andan detrás de los ricos minerales del subsuelo virgen.
Las reservas indígenas son y deben ser de los indígenas, que están ahí desde cuando Costa Rica ni siquiera existía en los mapas terráqueos.
Los indígenas deben forjar su propio destino. Ellos con sus sabios y las enseñanzas sagradas de sus antepasados deben decidir lo que mejor les convenga. El Estado y asociaciones y/o fundaciones lo único que tienen que hacer es convertirse en entes canalizadores y facilitadores de recursos e infraestructura para que ellos puedan mantener su identidad, su cultura, sus idiomas, el manejo y control, de sus territorios protegidos por la ley y los espíritus celestiales.
Desgraciadamente las condiciones en que viven los indígenas son paupérrimas y hasta infrahumanas. Son los “pobres mas pobres” del país de la ecología, aunque viven rodeados de riqueza y de las maravillas mas grandes de la naturaleza.
La riqueza natural y las necesidades de los pueblos indígenas de Costa Rica han servido para que muchos “vivillos”, bajo el amparo de organizaciones a favor del ambiente o de los grupos indígenas, hayan usufructuado de recursos económicos y donaciones. En nombre de los grupos étnicos de este país muchos han recorrido el mundo, gastado fortunas; recibido jugosos salarios y comprado equipos y vehículos. Han utilizado las espaldas oscuras de los indígenas para conocer las europas o Norteamérica. Muchos “defensores” de los indígenas conocen mejor las calles de Paris, Roma o Nueva York, que los trillos, veredas y ríos que surcan las montañas de Talamanca. Muchos conocen la Estatua de la Libertad, la Torre Eiffel; pero no conocen el ceibo ni la catarata de la selva.
Señores del gobierno, protejan a estos ciudadanos y su entorno. Ellos son los ancestros originales de este país. Es un deben y obligación hacer que se respeten sus territorios.
No se debe permitir ningún tipo de minería en los territorios indígenas. Las catedrales de las montañas sagradas nunca deben caer para satisfacer intereses particulares de los blancos.
Los indígenas deben explotar su biodiversidad, sus valores culturales y sus costumbres. Todo en la forma sostenible como por siglos lo han hecho.
Así como los turistas van a Europa y otros lugares del mundo a ver sus bellezas históricas y arquitectónicas, así debemos abrir los territorios indígenas para que lleguen gentes de todo el mundo a ver una forma de vivir y ser de armonía con la naturaleza. Ahí se vive en verdadera paz con la naturaleza.
Ayudemos a los indígenas a lograr un verdadero desarrollo de paz con la naturaleza; no uno de exportación como se quiere pregonar.
Los pueblos indígenas merecen respeto y estar representados en las decisiones que se tomen que los afecten. Es más, abogo para que tengan representación en la Asamblea Legislativa, según su población. Deben estar ahí por derecho propio cada 4 años, resultado de elecciones directas en sus comunidades.
También considero que los indígenas dentro de sus reservas, deberían tener un cuerpo capacitado y acondicionado de guardabosques, pagados por el Estado.
Los organismos internaciones, las asociaciones o fundaciones deberían ayudar para dar protección a los bosques; para construir infraestructura básica, centros de educación, de salud; en fin, para consolidar las reservas indígenas de cara al siglo 21.
Y porqué no pensar en una Universidad Ecológica en los territorios indígenas, donde los libros y los laboratorios sean los no impresos que se encuentran en las entrañas de los bosques y en la sabiduría de los ancestros y ancianos de las comunidades autóctonas.
Abramos esa universidad al conocimiento mundial y llevemos investigaciones que promuevan en desarrollo a favor de los pueblos indígenas.
¡Ay...Cuanto hace falta Pablo Presbere en los territorios indígenas de la Costa Rica de hoy¡