22/6/08

REY CURRE: MAS DE 3000 AÑOS DE HISTORIA

Francisco Corrales Ulloa
Tomado de www.cedin.info

Curré es una de las comunidades indígenas actuales más decididas en la defensa de su territorio, tradiciones y recursos naturales. Sus raíces se inician alrededor de 1500 años antes de Cristo cuando sus fértiles terrenos fueron ocupados por primera vez por grupos humanos. Su ocupación se dio durante los diferentes períodos precolombinos como lo atestiguan los depósitos y estructuras precolombinas y continuó luego de la llegada de los españoles en el siglo XVI. El rastro se pierde un poco durante la época colonial, pero es posible que haya sido habitado al margen de los principales centros poblacionales, Boruca y Térraba.

A principios del siglo XX, se renueva la ocupación al migrar familias indígenas de Boruca, a las riberas del río Térraba en búsqueda de mejores tierras de cultivo. El desarrollo de Curré se verá profundamente afectado a partir de los años cincuenta con la construcción de la carretera Interamericana que atraviesa el poblado.
La población indígena de Curré, directamente emparentada con los grupos precolombinos continua aferrándose a su identidad cultural ante los embates de "progreso" y luchan sin descanso por sus derechos y evitar su disolución como grupo indígena.
Los Primeros Pobladores (1500-300 a.C.)
La historia de Curré se inicia en algún momento entre 1500 y 300 años antes de Cristo, cuando habitó allí un grupo humano que se dedicaba a la agricultura de tubérculos, como la yuca, como principal medio de subsistencia. La aldea en ese momento era bastante pequeña y estaba rodeada de bosques y campos de cultivo. La organización pudo ser a nivel tribal con un jefe natural. Los individuos habrían mantenido relaciones igualitarias entre sí y se contaba con la propiedad comunal de los medios de producción: la tierra, herramientas y otros utensilios. La agricultura de tubérculos se complementaba con la caza, la pesca y la recolección de frutos silvestres.
Para atender las diferentes tareas domésticas se fabricaron utensilios de cerámica: ollas, escudillas, tecomates, platos, los cuales se decoraron con diferentes diseños geométricos hechos con incisos o canales delgados, estampados o marcas repetitivas hechas con la uña, conchas y palitos aguzados, pastillaje o pequeñas pelotitas o tiras y punzonado. La cerámica de este periodo se encontró por primera vez en Curré por lo que se llamó Complejo Cerámico Curré y es la más antigua para el Sureste de Costa Rica.
Para preparar las áreas de cultivo se limpió el bosque por medio del método de roza y quema, en el cual se utilizaron hachas acinturadas fabricadas con rocas ígneas (basaltos, granitos) disponibles en forma abundante en las riberas del río Térraba que corría junto a la aldea.
Los fabricantes de cerámica bicroma (300 a.C.-800 d.C.) En el periodo entre 300 años antes de Cristo y 800 después de Cristo, la aldea de Curré volvió a ser ocupada. La ocupación no fue muy intensa pero si significativa. Curré fue parte de grupos de aldeas pequeñas que se ubicaron en las terrazas aluviales y en terrenos mas altos. Además del cultivo de tubérculos también se cultivaron semillas, resaltando en importancia el maíz.
Los fértiles terrenos asociados al río Térraba fueron muy apropiados para todo tipo de cultivos y en los playones del río abundan las piedras que sirvieron de materia prima para fabricar diferentes instrumentos como hachas, metates, manos de moler, necesarios para atender las actividades agrícolas. La caza y recolección de frutos en los bosques vecinos y la pesca en el caudaloso río también fueron actividades complementarias.
La cerámica en este periodo presenta una decoración en dos colores conocida como bicroma en zonas. Las vasijas se decoraban con un baño de barro rojo (engobe), que se alternaban con zonas sin pintar. También se decoraban con diseños ejecutados con acanaladuras finas (incisos) y pastillaje. Se realizaban adornos con elementos de la fauna local como mapaches, pizotes, tucanes y otros.
El Cacicazgo Tardío (800-1500 d.C.)
Alrededor de 800 años después de Cristo se da un notable incremento y complejidad en el diseño interno de Curré. La aldea fue un centro principal des una cadena de aldeas a lo largo del río Térraba. El poblado crece hasta abarcar toda una terraza aluvial de unas 5 hectáreas de extensión. El límite de la terraza se reforzó con la construcción de un muro de piedras de río. Dentro del área de ocupación se construyeron varios montículos de tierra, acaso delimitados por piedras obtenidas de la ribera del río Térraba. Estos montículos fueron la base de las viviendas de los personajes políticos y religiosos más importantes de la aldea. El tipo de organización de este periodo fue el cacicazgo, con un cacique o jefe, un líder religioso o chaman, artesanos, guerreros y pueblo común.
La subsistencia giró alrededor del maíz, aprovechando la planicie aluvial cuyos nutrientes se renovaban con las crecidas del río. Pero también se cultivaban otras plantas como frijoles, ayotes y tubérculos. También se utilizaban palmas como el coyol y la palma real. Se cazaban animales como el venado, el armadillo, los zainos y otros que abundaban en los bosques que rodeaban al poblado. Había mucho intercambio con otros poblados que se ubicaban río abajo hasta la desembocadura en el océano Pacifico y río arriba hasta las estribaciones de la Cordillera de Talamanca. El río Térraba era una vía de transporte sumamente concurrida con canoas llevando personas y productos.
La cerámica de este periodo destaca por la alta presencia de policromía o decoración con varios colores (crema, rojo y negro), que hace suponer que Curré fue un centro fabricante de dicha cerámica. También había cerámica monocroma (un solo color) con diferentes decoraciones o sin ella. Los utensilios cerámicos (ollas, platos, tazones) eran utilizados para labores cotidianas pero también como objeto de intercambio y ofrenda para colocar dentro de los enterramientos.
Las piedras de las riberas del río se utilizaban para fabricar diferentes instrumentos desde metates para moler el maíz hasta hachas para desmontar y preparar el terreno. Habían verdaderos talleres para la fabricación de herramientas de piedra.
Para este periodo también se tiene información de las costumbres funerarias. En el extremo del poblado, frente al río se construyó un cementerio sobre un promontorio elevado que se delimitó con un muro de piedras. Adentro se ubicaron tumbas con paredes y tapas de piedra donde se enterraron los individuos con ofrendas de cerámica especial, objetos de piedra y oro. También fueron construidos pequeños cementerios en las lomas que rodean la aldea.
Una expresión simbólica-artística fueron los petroglifos o grabados en piedra. En el área habitacional de Curré se ubicó un pilar de granito, con un petroglifo que representa una cara humana estilizada, y aguas arriba de la Quebrada Curré se localizaron otros dos petroglifos con motivos de espirales dobles conectadas.
Del Contacto con los españoles al Siglo XX (1500-1900)
A la llegada de los españoles en el siglo XVI, Curré estaba aún ocupado como lo demuestra el hallazgo de dos cuentas de vidrio europeo en un basurero indígena. Estas cuentas eran utilizadas como objetos de intercambio por los españoles para obtener alimentos, oro y ayuda.
También se tuvieron referencias verbales de un cementerio ubicado en el emplazamiento actual del templo católico, del cual se extrajeron herramientas de hierro (hachas y cuchillos) colocadas como ofrendas junto con artefactos indígenas.
Entre los siglos XVI y XIX no existen referencias directas sobre Curré, pues los documentos escritos solo se refieren a los poblados de Boruca y Térraba, que fueron los asentamientos principales de la región durante ese período.
Es posible que a pesar de los procesos de desintegración y explotación durante la época colonial (repartimientos, encomiendas, traslados masivos), Curré haya mantenido algún tipo de ocupación dada su posición favorable y fértiles tierras.
La Ocupación Reciente (1900-Presente)
La historia reciente de Curré da inicio a principios de siglo cuando varias familias indígenas provenientes de Boruca, migraron al lugar en razón de las buenas tierras para el cultivo del arroz.
Ante la ausencia de caminos, el río Térraba fue el principal medio de comunicación hasta los años 50 cuando se construyó un camino lastreado y posteriormente la Carretera Interamericana. Cada año se realizaba un viaje a la costa para obtener sal y múrice.
A partir de 1957 Curré pasó a formar parte de la Reserva Indígena Boruca-Térraba, pero actualmente es una reserva independiente.
Los pobladores actuales de Curré se dedican principalmente a la agricultura, pero se ha dado una concentración de la tenencia de la tierra, agotamiento de los suelos e invasión de no-indígenas de los terrenos de la reserva. La producción, con algunas excepciones es para la autosubsistencia. Comerciándose el pequeño excedente.
También se da el trabajo asalariado para propietarios locales y la migración a otras zonas para trabajar como peones agrícolas (plantaciones de café, banano y piña), obreros en fábricas o la construcción y trabajadoras en servicios domésticos.
Todavía se práctica la pesca en el río Térraba, especialmente en la época seca, y la caza ocasional de animales como el venado y el tepezcuintle.
Otra labor económica muy importante es la artesanía. Los principales productos artesanales son las jícaras labradas, máscaras y muñecos de madera de balsa y tejidos de algodón.
Curré es uno de los principales poblados borucas; su población va sufriendo un lento proceso de mestizaje con varios matrimonios o uniones mixtas, además de la presencia de no-indígenas. Su lengua se ha perdido mayormente, pero aún quedan elementos de su religiosidad original.
A pesar del despojo material y cultural que han sufrido, los pobladores de Curré se identifican con su legado indígena histórico y defienden la tierra que han habitado por más de tres mil años. Su historia nos lleva, a través de cambios internos y externos, a una actualidad en la cual domina la esperanza.
Copyright © 1998 Museo Nacional de Costa Rica.