14/11/08

Denuncian actividad minera de extranjeros en reserva indígena de Costa Rica

Por Arturo Gudiño
San José (AFP). Organizaciones ecologistas y dirigentes indígenas emplazaron al gobierno para que investigue denuncias por la supuesta presencia de extranjeros que habrían instalado campamentos ilegales en Alta Talamanca, una montaña de selva en el sur de Costa Rica, para buscar minerales.
La Federación Nacional para la Conservación del Medio Ambiente (Fecon) indicó que los extranjeros en Talamanca fueron detectados por los indígenas desde julio de 2006 cuando helicópteros comenzaron a sobrevolar la zona y posteriormente trabajadores talaron cerca de una hectárea de bosque para instalar un campamento.
Según Fecon, un supuesto ciudadano noruego identificado como Helge Haaversene es quien estaría realizando las exploraciones en busca de minerales.
"Los indígenas de Talamanca dicen que hay campamentos y que están sacando muestras, constatamos que están botando partes en la montaña, durante una gira que hicimos a fines del año pasado", dijo a la AFP Mauricio Alvarez, uno de los activistas de Fecon.

Talamanca es el cantón más grande de Costa Rica, con 50.900 km2 (5% del territorio nacional), de los que el 55% corresponde a Parques Nacionales de Chirripó, la Amistad y Cahuíta, un 31% son reservas indígenas (Kekoldi, Talamanca Bribrí, Talamanca Cabécar y Telire), un 2% al Refugio de Vida Silvestre Gandoca Manzanillo y un 12% a áreas no protegidas.
El pueblo indígena Bribri, que habita la zona, "guarda celosamente recursos geológicos, biológicos y agua. Desde siempre las compañías mineras han querido esos recursos", señaló Fecon.
Según Fecon, el ciudadano noruego invirtió este año alrededor de 40.000 dólares, de cara a unos comicios en los que se nombrará la directiva de una asociación indígena en julio próximo. "Este oscuro personaje noruego está trabajando en base a la necesidad y el hambre de la población para comprar y dividir a las comunidades", denunció la federación medioambiental.
Fecon afirmó que los indígenas de Talamanca aseguran que Haaversene tendría relación con el presidente de Panamá, Martín Torrijos, y con el ministro de la Presidencia de Costa Rica, Rodrigo Arias, aunque Alvarez aclaró a la AFP que la federación no tiene pruebas de que eso sea así.
Señaló que según los indígenas el extranjero busca todo tipo de minerales, entre ellos oro, uranio o cobre, así como petróleo y esmeraldas.
Fecon señaló que "algunos vecinos de la comunidad de Amubri reconocen al noruego como un benefactor pero también advierten que este extranjero reactivó hace pocos meses una cooperativa indígena llamada Coopetauyulok, que significa 'buscando el oro'".
Alvarez dijo que los indígenas y los ecologistas piensan pedirle cuentas al gobierno de Oscar Arias próximamente, pues se tiene proyectada una reunión del Consejo de Gobierno en ese cantón, donde la pobreza campea, pese a ser una de las regiones ecológicas más ricas del país.

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13/11/08

Problemas fundamentales que afectan a los pueblos indígenas

La pérdida de los territorios, y del dominio territorial de muchas extensiones de sus tierras de manos de personas no indígenas, es el problema vital de estas comunidades.
Pero como un verdadero corolario de esta situación, se presentan asimismo problemáticas conexas, tales como la implantación de sistemas educativos, de esquemas ideológico-políticos, etc. Todo lo cual redunda en la pérdida de la identidad cultural.
Hoy los indígenas sufren problemas de toda índole, que afectan directamente su concepción del mundo. Sus prácticas tradicionales siguen siendo negadas, cuando no perseguidas, como es el caso de la medicina tradicional, las creencias religiosas autóctonas, y las costumbres sociales.

Si bien en algunos pocos flancos se advierten signos de mayor tolerancia por parte de los representantes de la sociedad dominante (autoridades administrativas, funcionarios judiciales, etc.) hacia las costumbres de estos pueblos, en general se mantiene el trato integracionista como característica de las relaciones indígenas-no indígenas, o indígenas-instituciones de la sociedad no indígena.

LA TIERRA:
En general, las comunidades indígenas sufren el flagelo de las usurpaciones por parte de personas individuales, grupos o grandes empresas.
La legislación vigente ha mostrado su ineficiencia en la resolución de este tipo de asuntos, y las autoridades nacionales no se han interesado en procurar soluciones reales y estables a la problemática.
Situaciones inconcebibles ejemplifican muy bien el papel de la ley en la resolución de este tipo de situaciones relacionadas con los derechos territoriales. Así se puede enunciar el caso de que desde el año 1977 la Ley indígena dispuso que las tierras que fueron declaradas Reservas Indígenas que se mantenían inscritas a nombre del Instituto de Desarrollo Agrario (IDA) debían ser traspasadas a las propias comunidades indígenas (artículo 9 Ley indígena), y aún hoy tales traspasos no se han efectuado.
Pero en esta misma línea, pese a que la Ley Indígena enseña en su propio numeral 5, que en caso de que existan usurpaciones contra las tierras indígenas, la autoridad administrativa estarán en la obligación de erradicar este quebranto, actualmente muchas de las reservas indígenas mantienen en sus jurisdicciones hasta un 80% de sus áreas en posesión de personas no indígenas.
Cuando la Ley Indígena consagró que este tipo de propiedad se regiría por una forma de titularidad comunal y posesión individual (artículo 3 Ley indígena), se dispusieron normativas que pretendían crear sistemas de financiamiento en favor de los indígenas, pero esta circunstancia nunca se dio, por ello actualmente muchos indígenas recurren a la venta de sus tierras a personas no indígenas por razones económicas.
También cabe citar que en virtud de razones constitucionales, en muchos casos la ley previó (artículo 5 Ley indígena) que las personas no indígenas que tuvieran propiedades inscritas en estas zonas, o que fueran "poseedores de buena fe" en las mismas, serían indemnizados para efectos de dejar estas áreas como tierras de uso exclusivo para los indígenas, sin embargo el fondo que en la ley se fijó nunca fue girado en su totalidad en los períodos que la normativa indicaba.
Como se puede inferir, en lo que respecta al asunto de la tenencia y disposición de la tierra, en el sistema jurídico nacional no existe normativa que tutele efectivamente el derecho de los indígenas, y no hay voluntad política de parte de las autoridades de hacer cumplir las disposiciones jurídicas relacionadas con esta realidad.

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¿Se puede regalar la génesis de un pueblo a las trasnacionales?

Por Guillermo Quirós Alvarez oceanógrafo.
Nuestra historia patria inicia a la llegada de los europeos y olvida las raíces precolombinas. Por ello la mayoría de nuestro pueblo desconoce el texto del Génesis en la tradición oral BríBri. Algunos párrafos me interesa destacarlos:
“ ….Sibö trajo las primeras semillas. Nosotros los indígenas vinimos como semillas a este mundo. Sibö nos trajo de allí abajo donde nace el Sol. El trajo cuatro grupos de semillas, cuatro bancos y dos ollas.
Los bancos están en Suláyöm y su colina se llama SuLáyibi. Allí está la semilla original que se llama Sulayabi; ese era el rey de la semilla; la piedra … en forma de piedra y también semejante a un diablo. Cuando El celebró la fiesta en ese tiempo El les dio nombre a los cuatro grupos de semillas; a los reyes llamados usekölpa, a los jtsököLpa, a los cantores y los otros eran semillas como twariwak, bubuLwak y otros. Por eso los bribris nacimos en Bribrikta y SuLayöm…. Allí aparecimos, por eso allí hay piedras como animales, caimanes, árboles como personas.
Sibö a cada semilla le dio un nombre diferente. Estos eran los nombres de los clanes…”.

Observe como a diferencia de las religiones asiáticas, el hombre deriva desde la semilla y no desde el barro. La Madre Tierra da fertilidad a la semilla y es a partir de esta unión que se origina la vida humana. En la variedad de la semilla reside la variedad de los hombres (etnias). De allí se deriva la concepción filosófica indígena de respeto y armonía con la naturaleza –su madre-; y de un desarrollo que hoy llamaríamos ecológico o sustentable.

Qué podrán pensar las etnias indígenas de que el Gobierno de todos apruebe leyes donde a la esencia de la creación –en libertad por excelencia- se le entregue a un propietario? Donde se trasladen sus semillas a grandes transnacionales y se depositen en fríos bancos de germoplasma a miles de kilómetros de su Madre Tierra?. …! Una verdadera tragedia!

Una razón más para detener las leyes de implementación que amenazan lo más sagrado de quienes nos antecedieron en esta bendita tierra.

Defendamos sus valores esenciales. ! No les fallemos de nuevo!

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Indígenas de Costa Rica se oponen a un nuevo proyecto hidroeléctrico

21 de febrero del 2008
Tomado de soitu.es

San José.- Los grupos indígenas del sur de Costa Rica anunciaron hoy que se oponen a la construcción de un proyecto hidroeléctrico valorado en 1.850 millones de dólares, debido a que causará daños al medioambiente y la cultura.
Representantes de los territorios indígenas del sur de Costa Rica, donde viven unos 15.000 pobladores, afirmaron que están en contra del Proyecto Hidroeléctrico Diquís.
Representantes de los territorios indígenas del sur del país, donde viven unos 15.000 pobladores, afirmaron hoy en conferencia de prensa, que están en contra del Proyecto Hidroeléctrico Diquís (PH Diquís) y exigieron al gobierno efectuar una consulta en esas zonas.
Jehry Rivera, miembro de la asociación cultural indígena de Térraba, afirmó que la construcción de la planta de energía traerá consigo graves consecuencias al medioambiente, además de que inundará 200 sitios arqueológicos y 800 hectáreas de territorios ancestrales.

"El ICE ha hecho una mal llamada consulta en los pueblos, pues solo nos ha informado de las cosas buenas y no de las consecuencias negativas. Ha sido casi como una propaganda en la que nos dicen que habrá empleos y turismo", dijo Rivera.
El PH Diquís, que se construirá en la cuenca del Río Térraba, es uno de los proyectos claves del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), monopolio estatal de telecomunicaciones y electricidad, pues tendría la capacidad de generar 630 megavatios de energía limpia.
A inicios de este año el Poder Ejecutivo emitió un decreto en el que declaró el proyecto hidroeléctrico de interés nacional, debido a que permitiría cubrir la demanda nacional de las próximas dos décadas y exportar una parte de la energía.
Durante este año está planificado que se realicen las perforaciones, estudios de suelos y otras actividades técnicas, para iniciar el proceso de construcción en enero de 2009, el cual tardaría unos cinco años.
Actualmente, el 80 por ciento de la electricidad que consume Costa Rica es producida por plantas hidroeléctricas, mientras el restante 20 por ciento se divide en plantas de combustible, eólicas y geotérmicas.
Según los representantes indígenas, la construcción de la planta Diquís abriría unos 5.000 empleos, pero esto dista mucho de lo que ellos desean, que es un plan de desarrollo de los pueblos indígenas más integral.
Además, afirman que el no haberles consultado atenta contra sus derechos humanos y tratados internacionales firmados por Costa Rica, que están relacionados con la protección de las comunidades ancestrales.
Los representantes aborígenes afirmaron que acudirán a todas las instancias legales del país para evitar la construcción de la planta y de no conseguir resultados en su favor, demandarían al Estado ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
"Tenemos años de luchar por nuestro medioambiente y este proyecto será un monstruo más que se comerá a nuestra madre tierra y la diosa agua que nos da sustento a nosotros y nuestras futuras generaciones", expresó Cristino Lázaro, un anciano indígena.

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MILES DE INDIGENAS SUFREN PENURIAS, DESNUTRICION Y ABANDONO

Imagínese que usted debe caminar durante ocho días seguidos cargando un bebé, en medio de una lluvia incesante, y la única forma de cruzar un caudaloso río es mediante un tronco resbaloso, sin barandas para sostenerse. Quizás le parezca que esta escena corresponde a alguna película, pero, para miles de indígenas que habitan en las espesas montañas de Talamanca, así es su vida.
Se trata de una triste realidad que muchos costarricenses no conocen, y que se desvanece entre la algarabía del fútbol, la política, la farándula, la moda y tantos otros desvelos de nuestra sociedad.
El lunes pasado, Adelinio Jiménez, su esposa, Percifes Murcia, y su pequeña hija, Rosalba, de 2 años, murieron ahogados cuando una cabeza de agua los arrastró mientras intentaban cruzar el río Schiquiali, en Alto Chirripó.

Muchas carencias
Pero la falta de buenos puentes no es la única amenaza que enfrentan nuestros indígenas. Niños desnutridos, enfermedades, alcoholismo, mala alimentación y difícil acceso a los sistemas de salud y educación son algunos de los problemas que aquejan a estos costarricenses.
"Uno encuentra aquí chiquitos tan desnutridos, que se parecen a los de Somalia. La gente no cree que esto esté sucediendo en nuestro país", afirma el doctor Mauricio Ureña, quien trabaja para la Caja Costarricense de Seguro Social como coordinador de la Sub área de Talamanca. Durante ocho años, Ureña ha trabajado de cerca con la población indígena en sitios como Bríbri, Piedra Meza y Alto Telire. En Telire hay casi 20 mil hectáreas, y los indígenas que bajan a vender sus productos para conseguir comida, deben caminar con su carga hasta 14 días. "En todos estos años no he visto que exista un avance significativo para ayudarle a esta gente. Los gobiernos no han asumido la responsabilidad que les corresponde", agrega Ureña.
Según datos proporcionados por la UNICEF, nueve de cada diez habitantes en territorios indígenas son calificados como pobres. La mortalidad infantil presenta una tasa de 18,5 por cada mil bebés nacidos vivos, casi el doble del promedio nacional. Y el porcentaje de analfabetismo es de 26,6 por ciento, muy por encima del que existe en el resto del país (4,8 por ciento).
"Los pobladores en la montaña no están vacunados, toman agua sucia y se llenan de parásitos. Muchas veces, mueren niños y nadie se da cuenta", comenta Ureña por teléfono desde Bríbri. "Mire, esta gente es muy buena y quizás esto suene muy cruel: aquí, cuando un chiquito nace enfermo, sus padres piensan, incluso, en matarlo, porque, con las pésimas condiciones de vida que tienen, eso es una carga casi imposible de soportar".
La mayoría de la población indígena del país es campesina, y sobrevive gracias a sus cultivos y a la cría de animales domésticos. Pero ¿se imagina usted lo que es caminar durante varios días para salir a vender unos pocos racimos de plátano y algún cerdo?
En Talamanca también es común ver a niños con profundas heridas infectadas en su cuerpo, causadas por el piquete del papalomoyo. No en vano, a este mal se le llama "lepra de la montaña".

SOLIDARIOS
"Nosotros hemos encontrado chiquitos sin pedazos de oreja o nariz, con unas heridas tan horribles, que dan ganas de llorar", afirma Ana Yancy Saborío, una ama de casa de Alajuela que fundó la Asociación Pro Indígena de Talamanca. Saborío es una de las muchas personas que se han unido durante los últimos años para ayudar a los indígenas del país.

El miércoles pasado, ella regresó a Alajuela con un niño en sus brazos. El pequeño Gerald es de la remota zona de Piedra Meza, padece de parálisis motora y estaba a punto de morir por una profunda desnutrición. "Ahora está en el hospital de Alajuela y lo tratan como un rey, pero pasarán varios meses hasta de que se recupere y pueda volver con su familia", explica Saborío.
Por su parte, Soley Picado pertenece a un grupo de seis voluntarias que viajan, varias veces al año, hasta la comunidad de Brazo de Oro de Cabagra, al sur del país. Ellas les llevan a los indígenas ropa, botas de hule y alimentos que compran con el dinero de donaciones y de las rifas que hacen cada mes.
"Hay pobreza y explotación. Muchos indígenas trabajan todo el día y reciben como pago un litro de leche", dice Picado.
Sus palabras son el testimonio de una Costa Rica que muchos desconocen o no quieren ver.

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ECOTURISMO INDÍGENA COMO ALTERNATIVA DE REINVINDICACIÓN ÉTNICA.

El Ecoturismo Indígena consiste en el manejo de los recursos naturales y culturales al interior de los valores filosóficos, también permite una recreación, educación e intercambio de experiencias en agricultura orgánica y ecológica con otros pueblos o culturas, guardando el respeto a las expresiones étnicas, a sitios arqueológicos, lugares sagrados, cosmovisión y a la biodiversidad.
El Ecoturismo como desarrollo sustentable en las comunidades, es reconocido en todas partes del mundo como el desarrollo socioeconómico que postula la utilización de los recursos para la satisfacción de las necesidades tanto de las generaciones actuales como futuras en una población determinada.

EL ECOTURISMO COMO DESARROLLO SUSTENTABLE DE LAS COMUNIDADES
Tradicionalmente el ecoturismo se ha entendido como la modalidad turística encaminada a un beneficio económico de las comunidades y sus recursos naturales y principalmente el desarrollo de la parte viva y cultural de los ecosistemas que lo constituyen las personas de dichas comunidades.

En el caso particular de los pueblos indígenas el ecoturismo constituye hoy por hoy el mismo esquema de turismo tradicional en el sentido de que los indígenas son uno de los principales atractivos por sus particularidades en la manera de vivir, de vestir y principalmente su cosmovisión; pero han sido tomados únicamente como objetos de atracción turística y no como sujetos de la empresa ecoturística.

Por tal motivo en 1999 con motivo de la primera reunión de “Diálogos Indígenas”, en Wassenar Holanda, los delegados indígenas de varios continentes discutimos arduamente sobre las posibilidades de cambiar el enfoque del ecoturismo y la forma en que beneficiara directamente a las comunidades.

Fue entonces como surgió la idea de organizar en las instituciones indígenas de base para que las comunidades se constituyeran en las administradoras, promotoras y principalmente las empresarias de la actividad ecoturística. De esta manera se estaría cambiando el enfoque tradicional del turismo por un enfoque renovador y reivindicativo en el cual los pueblos indígenas son sujetos de todas las actividades empresariales.

Para el efecto distintos pueblos en diferentes continentes han iniciado un trabajo de organización y legislación en este sentido, en Centro América el ejemplo más evidente lo constituye el pueblo Kuna de Panamá que ya cuenta con una ley propia para su comunidad.

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DESAPARICION DE LAS LENGUAS INDIGENAS DE AMERICA

En cinco siglos desaparecieron la mitad de las lenguas indígenas de América
Tomado de soitu.com


La mitad de las 1.500 lenguas y dialectos indígenas que existían a la llegada de los españoles a América ha ido desapareciendo a lo largo de los últimos cinco siglos, dijo hoy el vicedirector de la Academia Chilena de la Lengua, Gilberto Sánchez.
La mayor aportación de las lenguas indígenas al español se plasmó en una herencia léxica que refleja la visión del mundo que tenían los pueblos originarios.
Sin embargo, a diferencia de lo que sucedió en el caso del inglés o del francés, muchas palabras amerindias quedaron definitivamente incorporadas como préstamos al léxico del idioma español, explicó a Efe el profesor Sánchez Cabezas.
Ello se debió, probablemente, a que los conquistadores españoles se mezclaron con los pueblos originarios de América, lo que dio lugar al mestizaje de razas, lenguas, culturas y creencias, señaló este investigador chileno.
La mayor aportación de las lenguas indígenas al español se plasmó en una herencia léxica que refleja la visión del mundo que tenían los pueblos originarios.

Un ejemplo de ello es el nombre de Chile (derivado de "chili", un pájaro parecido al tordo), que es una de las 70 palabras de la fauna autóctona que junto a otras 115 palabras de la flora local se han integrado en el español procedente de las lenguas aborígenes de este país austral.
"El léxico indígena incorporado al español pone de manifiesto el carácter mestizo de América", sostuvo Gilberto Sánchez.
Aunque en las lenguas amerindias una palabra a veces equivale a una frase completa de un idioma europeo, su influencia no modificó la estructura morfológica del español estándar, agregó.

Las principales familias de las lenguas amerindias son arahuacana, caribe, mayas, yutoazteca, quechua, tupiguaraní y mapuche, explicó Gilberto Sánchez durante una conferencia sobre "El aporte de las lenguas indígenas al español".
A la familia arahuacana pertenecen 126 lenguas y dialectos que se hablan desde la península de Florida, en Estados Unidos, hasta la Patagonia, entre las que figura el taíno, que proporcionó la primera palabra aborigen incorporada al español -canoa-, junto con otras como hamaca y guacamayo.
De la rama caribe perviven actualmente medio centenar de lenguas que han legado palabras como cacique, caníbal y colibrí y que cuentan con apenas 40.000 hablantes repartidos por las Guayanas, Surinam, Venezuela, Brasil y Colombia.
El maya se subdivide en una veintena de dialectos que se hablan en México y Centroamérica, en tanto que la familia yutoazteca abarca 16 lenguas, la más importante de las cuales es el nahuátl, con un millón y medio de hablantes en México, y que ha legado voces como aguacate, cacahuate, chicle o tiza.
El grupo quechua abarca 60 lenguas muy distintas entre sí y algunas de ellas ininteligibles, que son habladas por diez millones de personas que habitan en Perú, Ecuador, Colombia, Bolivia, Argentina y Chile.
Las lenguas quechuas han hecho una gran aportación de préstamos al español, como mama, papa, cóndor, chirimoya, mate, puma y vicuña.
Del grupo del tupiguaraní, que posee unos 40 dialectos, proceden voces como jaguar, en tanto que a la familia mapuche pertenecen guata (panza), poto (nalgas), pino (pajitas de cebada o trigo) o pololo (mosca que revolotea, de donde viene el chilenismo pololeo, que quiere decir noviazgo).

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DERECHOS HUMANOS, ÉTICA Y PRÁCTICA ANTROPOLÓGICA

UNA REFLEXIÓN DESDE LA EXPERIENCIA CON MUJERES DE LOS PUEBLOS NGÄBE EN COSTA RICA
Ponencia presentada en el III Congreso Centroamericano de Antropología,
Universidad de Panamá, 28 de febrero al 3 de marzo de 2000.
Rocío Loría Bolaños rloria@cariari.ucr.ac.cr
Antropóloga Social, Investigadora en la Universidad de Costa Rica.

Presentación
La ponencia busca traer a la mesa una discusión con la cual nos ponemos en aprietos cada vez que toca dar señal respecto a las dinámicas de vida de algunas poblaciones y dentro de éstas, nos topamos con prácticas culturales que ya sea por propio resguardo del grupo social o bien, reacción ante nuestros propios estigmas, omitimos o minimizamos muchas veces en los relatos y etnografías.

La inclusión u omisión de aspectos de la cultura cuando los mismos tratan de situaciones adversas, cuya expresión social y sus efectos limitan y amenazan la vida de todas/os o una parte de las o los pobladores de un lugar determinado, es mi punto de partida para reflexionar sobre la justificación y/o el deber que como antropólogas/os tendríamos para dar razón o no de aquellos hechos culturales de los cuales llegamos a ser testigos, en tanto observadores y participantes.

Históricamente en el hacer antropológico, algunas prácticas culturales se han ignorado o tergiversado por los posibles efectos sociales (y por qué no, hasta personales) que su divulgación podría generar. La discriminación en contra de las mujeres y sus consecuencias en las distintas sociedades, es solo una de esas situaciones a los que hago alusión, y sobre la que particularmente planteo mi discusión.


Silenciamientos en la historia
Para nadie es desconocido que la discriminación genérica ha sido una práctica cultural desde la que históricamente han estado posicionadas las mujeres (en la diversidad de lugares, sociedades y culturas), la cual ha favorecido la ocultación de su condición y situación sociocultural. La visibilización de esta historia y de las situaciones a las cuales han estado sujetas, no se propicia sino por la participación de mujeres en espacios de producción de conocimiento y expresión, desde los cuales se plantea la necesidad de dar a conocer aquellos eventos que hasta entonces habían sido negados u ocultados por las oficialidades.

En este marco de reflexión-acción, desde la antropología también surge la atención por las mujeres en la disciplina, así como una revisión respecto al tratamiento y las interpretaciones que tradicionalmente se venían realizando en los informes etnográficos. Se plantea entonces, la necesidad de centrarse en la mujer en el sentido de estudiar y describir lo que realmente hacen las mujeres. La llamada antropología de la mujer y los denominados estudios de la mujer convergen en ésta propuesta. Estos vienen a señalar la necesidad de realizar una construcción histórica desde las mujeres, con lo cual se empiece a recuperar su presencia, los hechos y las circunstancias de las que son objeto, no obstante, queda claro que su inclusión no llega a resolver la invisibilidad analítica provocada hasta entonces.

La presencia o mención de las mujeres en los estudios antropológicos se caracterizaba, y aún sucede, por un patrón tradicional androcéntrico, desde donde se nombra la mujer en la familia, las relaciones de parentesco, las tareas y la organización económica familiar, es decir, en aquellos espacios donde es claro y admitido socialmente el papel femenino. No obstante, en el mayor de los casos, se llega a hacer omisión de aquellos acontecimientos relacionados a éstas prácticas y otros intrínsecamente relevantes para las mujeres, esto muchas veces porque los enfoques de las y los profesionales se basan en modelos masculinos de la propia cultura que buscan explicar los mismos masculinos en otras culturas, donde la consulta y la participación de mujeres en el proceso de investigación es ausente o muy parcializada. De esta manera, no se logra que el antropólogo o la antropóloga capte, oiga o entienda muchas especificidades de las mujeres, pues en el mayor de los casos la afinidad con el relato proviene de los modelos y personas (hombres) objeto de estudio, pero además donde la lectura de la realidad observada está condicionada a los intereses del observador.

En la antropología, la focalización de los estudios sólo sobre algunos grupos o sectores de la población es válida, así como la especialización en temas y situaciones particulares de una cultura; pero la ocultación de temas que siendo fundamentales dentro de la dinámica organizacional del grupo de estudio, y vinculados a los mismos aspectos específicos estudiados resulta importante de analizar, particularmente si éstos demandan una discusión necesaria de la población y de la cultura, por los efectos que generan y los controles que sobre algunas(os) establecen.

Esto particularmente ha sucedido en aquellos temas relacionados con la construcción simbólica y social del género y respecto a las relaciones sociales que de esta resultan, donde la desigualdad, la violencia y la exclusión generalizada contra las mujeres resultan prácticas complejas claramente instaladas en las distintas sociedades.


Hechos culturales que incomodan
Diferentes temas y prácticas sociales se llegan a obviar o minimizar, en su significado e impacto, al momento de dar cuenta respecto a la vida y cultura de poblaciones específicas. No es suficiente argumentar que los mismos se dejan de abordar por ser secretos de la población estudiada, porque los textos y experiencias antropológicas han demostrado a lo largo de décadas, que el o la antropóloga de una u otra forma logra llegar a temas y prácticas muy íntimas de las culturas, cuando se lo propone. Tampoco puede resultar siempre justificable, que se trata de elementos que escapan a la vista o el olfato antropológico del o la investigadora, aunque esto pudiera suceder. De ahí que llame la atención, porqué la omisión de algunos aspectos y eventos culturales o bien, su minimización al plantearlos, en el material etnográfico existente.

Si tradicionalmente se abordan temas tales como las relaciones de parentesco, las prácticas sexuales, los hábitos alimenticios e higiénicos, la organización económica familiar, los roles distribuidos por género, temas privados y que requieren al menos, la participación directa de quien investiga en los ámbitos familiares y de su relacionamiento directo e íntimo con la gente, es de esperar que situaciones inherentes a la subordinación por género, suscitadas desde esas prácticas, sean también identificadas; o al menos observadas en la investigación de campo.

Los textos existentes sobre algunos grupos, muchas veces carecen de información importante, respecto algunos problemas y situaciones controversiales, como son la violencia y la discriminación por género contra las mujeres. En algunos casos, parcialmente se menciona la distribución diferenciada de roles y oportunidades, por lo general como papeles asimétricos y distintos, pero difícilmente se señalan aquellas condiciones desiguales y discriminatorias que les legitiman y que culturalmente son reproducidos por el grupo a lo largo de su desarrollo vital.

Si bien es cierto, la discriminación, subordinación y opresión en las mujeres, han sido abordadas recientemente por espacios de mujeres sobre todo, a través de los estudios de la mujer y en investigaciones especializadas en la construcción sociocultural del género. Estas, en el mayor de los casos, se tratan de prácticas históricas que por mucho tiempo han existido, reproduciéndose y diversificando en las distintas culturas, más esa reproducción, legitimada social y culturalmente, se ha visto favorecida por el silenciamiento y la negación de los eventos. Aún, cuando hoy en día se reconozcan las mismas en nuestra cultura de origen, cabe recordar, que este tipo de prácticas no son solamente estrategias masculinas exclusivas de la occidental, sino cotidianidades del poder y el control patriarcal también de las "menos" occidentalizadas.

Para que esto se evidenciara, quizás ha sido necesario que las propias afectadas (las mujeres) tomaran la palabra para hablar de las otras cosas dentro de las culturas, de las cuales no se hablaba ni se decía nada, porque lamentablemente solo quienes viven esa experiencia histórica pueden denunciar las situaciones que les afecta y subordina, que les inhibe e invisibiliza como sujetos con realidades específicas y limitaciones concretas.

A lo largo de mi experiencia formativa y profesional, he tenido muchas dudas, tratando de entender por qué algunas cosas se abordan y otras no en los informes y estudios antropológicos, aunque vale señalar que éste no es un vicio exclusivo de ésta disciplina, sino una tendiente tradición en las ciencias sociales.

Al respecto, distintos han sido las observaciones y comentarios suscitados en el ámbito académico y en encuentros informales entre profesionales de la antropología, respecto a las prácticas observadas en diversos escenarios culturales, dentro de los cuales cito especialmente los pueblos indígenas. Para algunos el respeto a la diferencia cultural, pasa por no "inmiscuirse" en los problemas o temas escabrosos de las culturas. Otras/os, consideran que las relaciones observadas en distintos espacios culturales, no necesariamente significan subordinación y violencia, sino a lo mejor se trata de una asimetría culturalmente aceptada entre los miembros de ambos géneros y que probablemente contribuye al equilibrio social del grupo mediante cierta complementariedad genérica. También, hay quienes plantean como necesaria y urgente una revisión al manejo de ciertos temas en la práctica antropológica.

El caso desde el cual quisiera plantear la reflexión, está focalizado a mi experiencia con la población indígena ngäbe ubicada en Costa Rica. Desde mis primeras visitas a éstas localidades topé con múltiples acontecimientos que han ocupado mi atención, no solo por los hechos y las implicaciones de lo observado, sino además por las respuestas encontradas entre profesionales respecto a lo que el/la antropólogo/a debería o no reconocer a partir de lo observado.

La subordinación genérica en la cultura ngäbe
Tuve la oportunidad de insertarme a laborar con la población indígena ngäbe, desde hace aproximadamente 5 años y desde entonces he convivido con algunos pueblos localizados en el Pacífico sur del país. Al principio mi principal relacionamiento o contacto fue con la población masculina, porque como las mujeres no hablaban, y por "respeto" a su cultura, era de buen entendimiento hablar, coordinar y decidir con los hombres. En los espacios organizacionales, creía que no podía intervenir o mencionar tan siquiera, que las mujeres no hablaran, no comieran, no participaran en las discusiones y proyectos, que estuvieran fuera de los salones, también por "respeto" a la cultura. De alguna manera, eso se decía en la cátedra y se creía en muchas de las organizaciones o instituciones que trabajaban con esta población para entonces; supuse así que esas formas de proceder eran correctas, pero eso solo fue posible en un corto tiempo.

Conforme convivía en la cotidianidad de esa cultura, se manifestaban situaciones que difícilmente podía dejar pasar por desapercibidas: cuando las mujeres estaban fuera de un salón en el invierno con sus hijas e hijos soportando fuertes lluvias, o mientras los hombres solos deliberaban sobre las decisiones y necesidades de la comunidad; también cuando éstas servían los alimentos en sus casas y esperaban a que los demás repitieran para ver si quedaba algo que pudieran comerse después; o en muchas otras ocasiones en que soportaban hambres, dolores o simplemente el deseo de opinar, y un silencio obligatorio no les permitía exponer ni dar lugar a ninguna de sus necesidades.

En algún momento consideré que a lo mejor yo no observaba debidamente los hechos (es decir antropológicamente) o bien, que aquellas cosas sucedían así, natural y necesariamente, pues el acervo cultural del grupo contenía la suficiente sabiduría y experiencia para saber lo que hacía, practicaba y creía, a pesar de que pareciera muy extraño e injusto a mi propia percepción.

Tratando de entender más la cultura y el pensamiento ngäbe, he revisado textos de ésta y otras poblaciones, que nada o muy poco (levemente) tratan respecto a aquellas y otras situaciones observadas, la discusión pública también topó con resistencias y temores. Podría sospecharse que parte de mis interpretaciones fueran adversas a lo que realmente significaban o implicaban para la gente ngäbe, no obstante, el diálogo desarrollado con muchas de las mujeres me permite entender paulatinamente, que aún existiendo una tradición cultural en algunas prácticas instaladas dentro de esta sociedad, para muchas las mismas implicaban sufrimiento, dolor, preocupación, tristeza y humillación.

Desde el silencio, hay mujeres que soportan el maltrato, las amenazas constantes, el abuso sexual y psicológico, la exclusión patrimonial y de medios propios para subsistir, entre otras. La abnegación y la humillación son patrones obligatorios para las mujeres en la enseñanza ngäbe de muchas familias, las cuales probablemente han permitido que muchas situaciones y valores no lleguen a ser evidenciados ni expuestos por quienes las sufren. El silencio en estas mujeres muchas veces se ha interpretado desde fuera como algo cultural que no debe pasar a más, es decir del que no hay nada que decir ni pensar.

Algunos estudios han tendido a interpretar éste tipo de prácticas y valores como acordes al equilibrio ancestral o armónico de ésta y otras poblaciones indígenas, y bueno, quizás esto sea acertado para un sector de la población: los hombres. Si bien es cierto, pueden existir prácticas culturales que genéricamente sean complementarias y aceptadas entre hombres y mujeres, también existen otras de subordinación femenina y de violencia que afectan sistemáticamente el potencial humano y el desarrollo personal de muchas mujeres, aún cuando sean sutilmente invisibilizadas.

Entonces, qué ha permitido la ocultación de temas como estos desde la antropología, se me ocurren varias motivaciones: nuestra interpretación androcéntrica para ver lo que queremos y escribir lo que debemos, el interés particular a efecto de cuidar la imagen profesional no abordando aquellos temas que pueden implicar un conflicto con algún sector empoderado de la población de estudio o bien al momento de rendir cuentas en nuestro propio contexto (a las universidades, los organismos internacionales y gubernamentales); también los pocos elementos que tenemos para abordar situaciones como la violencia y subordinación contra las mujeres en contextos culturales específicos, quizás la falta de comunicación entre colegas y de la posibilidad de atrevernos a tratar lo prohibido y protegido hasta entonces; o existirán otras que escapen a mi análisis.


Notas finales para una Discusión: Ética y responsabilidad antropológica
Las situaciones vividas por las mujeres ngäbe, de las cuales apenas he hecho una breve mención, se han sabido y conocido desde hace tiempo, al igual que las reproducidas en nuestra propia cultura y que no son sino recientemente que se vienen a evidenciar y cuestionar. En cualquiera de los casos, tales prácticas se han dejado pasar, ignorándolas u minimizándolas, con la justificación del "respeto" a la cultura y a las diferencias, o bien porque son consideradas de naturaleza privada o íntima, razones todas que han posibilitado permanezcan al margen de ser confrontadas. No obstante, es difícil aceptar un supuesto respeto, bajo el cual se ocultan acontecimientos y valores socioculturales que denigran o deterioran la dignidad humana de las personas, máxime si las mismas inhiben sus necesidades básicas de seguridad (personales, comunitarias, del medio ambiente, económicas y políticas), limitando directamente las posibilidades de elección al destruir su salud y erosionar su autoconfianza y autoestima.

En ese sentido, desde la práctica antropológica la no-intervención o invisibilización de factores socioculturales que atenten contra la vida humana, resulta una forma de complicidad para perpetuar o legitimar prácticas violatorias de los derechos humanos, como lo son el maltrato a las personas, la discriminación étnica, racial y genérica y la violencia, en sus distintas expresiones.

Ha de ser consecuente con la práctica antropológica dar cuenta de las distintas manifestaciones y normas culturales, según los hechos observables y no a partir de una selección parcializada, motivada por estereotipos, perjuicios o intereses particulares. Considero que debe ponderar una ética responsable, con la cual exista la obligatoriedad de dar razón de aquel tipo de creencias y valores que amenazan y denigran la vida de otras(os), en este sentido ha de prevalecer un principio que defienda la vida y los derechos humanos de las personas.

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CUANDO LAS LAPAS SE FUERON DE CARTAGO

María Martha Durán

"Héroe" (Fragmento)

El traslado de los aborígenes
a Buenos Aires
trajo muerte y desgracia,
la voz de la alarma despertó
a toda la comarca.
Los blancos llegaban con armas
que vomitaban fuego,
y mataban de lejos
mujeres, hombres,
niños y viejos.
Los indígenas aprendieron
que su libertad se había ido
que ya no podrían vivir
como su pasado idilio.
En esos momentos
surge de la selva Pablo Presbere
y en su pecho palpitando,
un corazón rebelde,
a su pueblo defendería,
aunque le costara la muerte.
Pablo con gran valentía
organizaba a su pueblo
porque pasara lo que pasara,
a su gran Talamanca
no acabarían.
El 4 de julio de 1710
Pablo Presbere fue ejecutado
muriendo por el pueblo
con gran heroísmo
y sin temor demostrado.

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Costarricenses conocen poco sobre Pueblos Indígenas

Los hallazgos del estudio se presentaron por Rigoberto Astorga, Oficial de Programas UNICEF Costa Rica e Irma Sandoval, de la UNA.

San José, 30 de noviembre 2007 - La mayoría de los costarricenses conocen poco acerca de las personas y de los pueblos indígenas del país; sin embargo, reconocen que ellos son discriminados y valoran positivamente la relación de armonía que establecen con la naturaleza, su conocimiento sobre medicina natural y el respeto por sus ancianos.
La señora Elizabeth Ramírez, Vice Rectora de acción social de la UNA, Dora Sequeira, Directora Ejecutiva del Museo del Banco Central y Seija Toro, Representante de UNCIEF Costa Rica inauguraron la presentación.Tal es la conclusión general del documento CONOCIMIENTOS Y PERCEPCIONES DE LA POBLACIÓN SOBRE LOS PUEBLOS INDÍGENAS EN COSTA RICA, primero de una serie de estudios que sobre los pueblos indígenas que realizarán UNICEF y el Instituto de Estudios en Población de la Universidad Nacional (IDESPO-UNA), en el marco de un convenio de cooperación para contribuir con la disminución de los prejuicios y la discriminación contra los pueblos y personas indígenas. Además, las organizaciones buscan informar sobre sus derechos, cultura y realidad como personas y como pueblo.

Unos Hallazgos del estudio
En el imaginario costarricense predomina la imagen de la persona indígena reconocida principalmente por sus costumbres; así lo consideró el 28% de las personas entrevistadas en abril 2007; en segundo lugar, se les asocia con personas humildes y tímidas (20%) y en tercer lugar, se les asocia directamente con la pobreza (13%).
Los datos del concuerdan con las percepciones que tienen las personas entrevistadas en la encuesta de noviembre 2006, donde a las personas indígenas se las percibe como un grupo de población excluido y sin oportunidades. Un 66% de las personas entrevistadas telefónicamente y un 73% de la encuesta personal así lo manifestaron.
Los hallazgos del estudio se presentaron por Rigoberto Astorga, Oficial de Programas UNICEF Costa Rica e Irma Sandoval, de la UNA. Entre los datos más relevadores resalta que las personas entrevistadas consideran que existe discriminación hacia la población indígena. Los porcentajes son elevados: lo afirma así un 83% de las personas entrevistadas telefónicamente y un 85% de las personas entrevistadas personalmente.

Entre las personas que consideran que sí existe discriminación hacia los indígenas, la principal razón se encuentra relacionada con la “falta de apoyo del gobierno y de las instituciones” (43%), seguido por el irrespeto que existe hacia los derechos de estas poblaciones (33%).
Alrededor del 87% en ambas encuestas estuvieron muy de acuerdo o de acuerdo con que los niños y niñas indígenas aprendan en primer lugar su idioma, lo mismo que en su educación se incluya la cultura y costumbres. Esta situación muestra el apoyo de las personas entrevistadas hacia la reivindicación de la cultura indígena desde el sistema educativo.
Una gran mayoría, 2 de cada 3, considera que los tópicos acerca de la población indígenas que se deberían incluir en la educación deberían relacionarse con aspectos socioculturales, principalmente sus costumbres. Otros temas se relacionan con las condiciones socioeconómicas y legales, sus actividades económicas y técnicas de cultivo.
En América Latina habitan más de 40 millones de personas indígenas que hablan más de 400 idiomas diferentes. De ellos, el 50 por ciento son menores de edad. Aunque representan un grupo importante de población siguen siendo víctimas de la exclusión y la discriminación.
“En el estudio, queda como hallazgo final, la imprescindible necesidad de iniciar el camino hacia la interculturalidad, como dinámica social, como tarea de gobierno y como política de Estado, que posibilite plantearse políticas diferentes, de acuerdo a las realidades y culturas. Así apuntamos a la construcción de sociedades más incluyentes, donde el diálogo intercultural y la diferencia entre las personas se reconoscan como riqueza colectiva,” destacó Seija Toro, Representante de UNICEF Costa Rica.
Para contribuir a eliminar esta barrera, UNICEF e IDESPO-UNA realizaron dos sondeos de opinión acerca del conocimiento y las percepciones que poseen los y las costarricenses no indígenas sobre los pueblos indígenas, cuya reflexión final concuerde con el hecho que no es posible construir un país integrado, inclusivo y con oportunidades en igualdad de condiciones para todos y todas, mientras no se conozcan y reconozcan el diálogo intercultural, a las personas y pueblos indígenas, a la población afrodescendiente y a otras poblaciones que integran la sociedad pluricultural costarricense.

Para mayor información
Xinia Miranda, xmiranda@unicef.org, UNICEF Costa Rica
Michael Marín, mimartin@unicef.org, UNICEF Costa Rica
Maribelle Quirós, mquiros@una.ac.cr, UNA Comunicación

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3/11/08

Tradición Indígena: LA SECA DEL RIO

Esta es una actividad realizada tanto por Bríbris como por Cabécares.
La actividad se realiza durante todo el año pero especialmente en la estación seca, es una actividad familiar. Se realizaban ancestralmente juntas o actividades colectivas para secar un brazo del río para pescar. Se pesca con anzuelos, con pequeñas redes y mediante estas secas. La práctica de utilizar leche de árboles como jabillo o gavilán está casi extinta.
No existen restricciones sobre la pesca ya que según el conocimiento ancestral estos animales no le ayudaron a Sibú a construir su casa o sea el Universo. En todo caso, está claro que el pescador no debe abusar de la pesca, ni dejar peces heridos pues corre el riesgo de ser castigado por Dualkö o el dueño de los animales.
Ancestralmente había normas como la alimentación, por ejemplo, antes de ir a pescar, no comer alimentos suaves como el pejibaye o palmito porque los peces se escapan fácilmente. Hay restricciones para comer chile porque ahuyenta a los peces. También si una mujer está embarazada o con la menstruación, está impura y se le prohíbe participar en la seca del río, pues la pesca sería escasa.

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27/10/08

Pronunciamiento de los pueblos indígenas Bríbris, acerca de las exploraciones mineras en Talamanca

La Madre Tierra, no se vende ni se destruye, ella nos da vida y protección, Sibö nos la dio para cuidarla y respetarla, no para entregarla a las empresas extranjeras y traidores.
CONSIDERANDO:
1.Que hemos tenido conocimiento mediante consulta y análisis de los expedientes No. 150T-2007 Y 95-T-2008 de Geologías y Minas del MINAE de que la Asociación de Desarrollo Integral del Territorio Indígena Bríbri de Talamanca ha realizado solicitud de permiso para la exploración minera en nuestro territorio.

2.Que dichas solicitudes fueron realizadas una por medio del actual presidente de ADITRIBI y la otra por el expresidente de esta misma asociación, hoy ejecutivo del CONAI.

3.Que la minería es una de las actividades más contaminantes y destructoras del ambiente que existen. Destruye los bosques, contamina las aguas, degrada los suelos, mata la flora y la fauna y la vida humana. Amenaza la riqueza natural que los pueblos indígenas hemos respetado y cuidado durante siglos y pone en peligro mortal a nuestras comunidades.

4.Que las comunidades indígenas del Territorio Bríbri de Talamanca no hemos sido consultadas sobre estas solicitudes de exploración minera, ni ADITRIBI nos ha informado sobre las mismas.

5.Que en el plan de trabajo aprobado en la última Asamblea General de Asociados de ADITRIBI se acordó que las decisiones sobre el manejo de recursos naturales estratégicos como el agua, bosques, energía, petróleo y minerales debían ser de competencia exclusiva de la Asamblea General de Asociados de ADITRIBI y no de la Junta Directiva.

MANIFESTAMOS LO SIGUIENTE:
Las comunidades indígenas Bríbri de Talamanca rechazamos rotundamente la realización de actividades mineras en nuestros territorios. Iniciar exploraciones mineras en Talamanca es abrirle las puertas a nuestro hogar a la voraces corporaciones mineras. Es totalmente contradictorio argumentar que se puede proteger la naturaleza, solicitando exploraciones mineras, existiendo otras formas y experiencias para conservar y proteger los recursos naturales.
Por lo tanto, rechazamos que se afirme que somos los pueblos indígenas quienes estamos solicitando realizar exploración minera en nuestro territorio.
Denunciamos que estas gestiones realizadas a espaldas de las comunidades violentan los artículos 6 y 15 del Convenio #169 sobre los Pueblos Indígenas de la OIT, ya que no ha existido consulta adecuada a las comunidades con base en el principio de buena fe. No pueda haber buena fe si se oculta información y se pretende hablar de las comunidades sin consultarlas.
Informamos a la opinión pública que la Junta Directiva de ADITRIBI no está autorizada para solicitar permisos para exploración minera a nombre de las comunidades indígenas y no ha consultado estas acciones con la Asamblea de Asociados de ADITRIBI, con esto ha irrespetado el acuerdo de la última asamblea de la asociación.
Denunciamos además, la complicidad de la CONAI y sus abogados con la Asociación, quienes desde su investidura de representantes indígenas pretenden a través de las gestiones legales entregar el territorio y sus recursos naturales.
Exigimos al Estado costarricense el archivo inmediato de todas las solicitudes de permisos y concesiones de exploración y explotación minera en territorios indígenas Bríbri de Talamanca y la cancelación de todos los proyectos dirigidos a la exploración irracional de los recursos naturales de nuestros territorios, como extracción de materiales de ríos y causes, represas y maga proyectos hidroeléctricos, extracción maderera y destrucción de los bosques entre otros.
Exigimos a los demás miembros de la Junta Directiva de ADITRIBI que se pronuncien en forma inmediata sobre esta grave situación, haciendo constar su posición sobre las exploraciones mineras en Talamanca. Así mismo, demandamos a la Junta Directiva de ADITRIBI la cancelación de todos los poderes legales otorgados para realizar trámites de minería y la urgente convocatoria a una asamblea general extraordinaria de la asociación para conocer sobre las irregularidades cometidas por el presidente de la junta directiva y demás miembros responsables en relación con estas solicitudes de exploración minera, la destitución inmediata de sus cargos previo debido proceso y el nombramiento de los puestos vacantes. Si la Junta Directiva no convoca a esta asamblea a la mayor brevedad posible, procederemos a convocarla directamente los asociados mediante la recolección de firmas.
Bríbri, Talamanca, 29 de agosto del 2008.
MOVIMIENTO TALAMANCA POR LA VIDA Y POR LA TIERRA

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8/10/08

LA OPINION ABORIGEN SOBRE LA CONQUISTA

Hubo un tiempo en el que todo era bueno. Un tiempo feliz en el que nuestros dioses velaban por nosotros.
No había enfermedades entonces, no había pecado entonces, no había dolores de huesos. No había fiebres, no había viruela, no había ardor de pecho. No había enflaquecimientos. Sanos vivíamos.
Nuestros cuerpos estaban entonces rectamente erguidos. Pero ese tiempo acabo, desde que ellos llegaron con sus odios pestilentes y su nuevo dios y sus horrorosos perros de caza, sus sanguinarios perros de guerra de ojos extrañamente amarillos. Sus perros asesinos.
Bajaron de sus barcos de hierro: sus cuerpos envueltos por todas partes y sus caras blancas y sus cabellos amarillos y la ambición y el engaño y la traición y nuestro dolor de siglos reflejados en sus ojos inquietos, nada quedo en pie, todo lo quemaron, todo lo arrasaron, lo aplastaron, lo torturaron, lo mataron. Cincuenta y seis millones de los nuestros, cincuenta y seis millones de hermanos indios esperan desde su oscura muerte, desde su espantoso genocidio, que la pequeña luz que aun arde como ejemplo de lo que fueron algunas de las mas grandes culturas del mundo, que se propague y arda en una llama enorme y alumbre por fin nuestra verdadera identidad, y de ser así que se sepa la verdad, la terrible verdad de cómo mataron y esclavizaron a un continente entero para saquear el oro, la plata y la tierra. De cómo nos quitaron hasta las lenguas, el idioma y cambiaron nuestros dioses atemorizándonos con terribles castigos, como si pudiera haber castigo mayor, que el de haberlos confundido con nuestros propios dioses y dejarlos que entraran en nuestras casas y templos y valles y montañas.
Pero no nos han vencido, hoy, al igual que ayer todavía peleamos por nuestra propia identidad."

Antes de la invasión, el continente americano era habitado por seres humanos iguales unos a otros a pesar de las castas sociales. A estas personas que habitaron miles de años estas tierras, sin tener ningún tipo de contacto con el hombre blanco en todo este tiempo (salvo tal vez algunas incursiones vikingas en Norteamérica) se los conoce como aborígenes.
Ahora bien, si previamente a la conquista existieron seres humanos capaces de organizarse en ciudades-estados teocráticos y crear calendarios y alfabetos, no se explica la concepción del aborigen acuñada por los europeos; sino a través de una óptica religiosa intolerante, en conjunto con el verdadero móvil de la invasión, que no fue otro que la ambición, convirtiéndose el primero en justificación del segundo.
Es así como el conquistador, al expandir por América su verdadera y absoluta religión, junto con sus sistemas cuasifeudales y esclavizantes, impulsado por la codicia desmoralizada de la cual está impregnada la invasión de América, produce una transmutación en el aborigen, cuyo resultado es el indio, un ser inferior e infrahumano.
En esta metamorfosis sufrida por el ser autóctono americano, tuvieron gran relevancia las masacres y las enfermedades que diezmaron la población, además de las creencias religiosas que los inducía a una vida pacífica y resignada.
Pero el invasor no se conformó con degradar al aborigen a un plano casi animal , sino que su exacerbado etnocentrismo lo llevó también a envilecer la cultural autóctona por medio del etnocidio y la deculturación.
Hoy, más de 500 años después, el indio es conciente de lo que le ocurre a sí mismo y a sus hermanos en toda América; se da cuenta del lugar que ocupa en la sociedad occidental y del concepto de sí mismo que esta cultura etnocéntrica le impone. Él conoce de discriminación, violencia y miseria más que nadie; sabe del peso de creerse inferior.
Pero es en la actualidad cuando comienza a reencontrarse con sus raíces, comienza a rechazar la universalidad de la historia europea para creer en la propia, callada por varios siglos. Es precisamente en ésta, junto con la cotidianidad de sus costumbres y la repetición de sus ritos ancestrales, en donde reside la base de la nueva identidad india. Ésta, ya no será de pseudoinferioridad, sino que se basará en una escala de valores propia de su cultura, que es la continuación de la aborigen previa a la invasión.
Finalmente, el europeo transforma al aborigen (un ser humano pensante, racional, con un patrón cultural propio) en un ente casi animal, sin capacidad de pensar y gobernado por instintos viles, que no es otro que el indio. Esta concepción, que tilda a los pueblos americanos autóctonos de inferiores, perduró casi cinco siglos en la mente de todos los pueblos, y es en la actualidad cuando el indio se reconoce como igual, ve en su historia una continuidad que no ha sido interrumpida por la invasión y gracias a eso, es que puede rescatar parte de su antigua identidad cultural para conformar la nueva.
Fragmento tomado de Monografias.com
LOS PUEBLOS INDIGENAS Y LA BUSQUEDA DE SU PROPIA IDENTIDAD
TRABAJO REALIZADO POR:
MARCELO GALAZ
AVELLANEDA-SANTA FE-ARGENTINA
galazmarcelo14[arroba]hotmail.com
mgalaz13[arroba]yahoo.com.ar


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4/10/08

LA DISCRIMINACION HACIA LAS MUJERES INDIGENAS

Marisol Nolasco Melesio, 2001
Cuarta Visitaduría General México
Dirección General de Asuntos Indígenas
Comisión Nacional de los Derechos Humanos

Resulta poco novedoso, pero es importante recalcarlo, las mujeres indígenas sufren cuatro discriminaciones: por ser mujeres, en lo laboral, por ser pobres y por ser indias. Las tres últimas se manifiestan en los ámbitos regionales y nacional, la última, además, se manifiesta al interior de su sociedad. No existe un concepto de mujer indígena, son tantas como Pueblos Indios hay.
México alberga la concentración más numerosa de indígenas en el Continente Americano. Según proyecciones de población, hay poco más de 10 millones de indígenas, la mitad de ellos son mujeres. La diversidad se ve reflejada en la existencia de, al menos, 62 Pueblos Indios, que tienen como rasgos comunes el uso de lenguas originarias, sentido de pertenencia a un colectivo étnico diferenciado, esquemas de valores diferentes y sistemas sociales propios, mediante los cuales se organizan para la toma de decisiones, para la reglamentación del acceso y distribución de los recursos, para la definición de derechos y obligaciones de sus integrantes y para la resolución de conflictos.
Es necesario recordar que uno de los elementos que mantiene unidos a las comunidades y Pueblos Indígenas, es la identidad cultural. Los individuos aprenden la cosmogonía, ese sistema de creencias que explica y da coherencia a su forma de vida y por medio de la cual se relacionarán con el mundo a lo largo de su existencia y también, aprehenden su cultura a través del proceso de endoculturación, en él adquieren el idioma propio, conocen a su familia cercana y distinguen a los de su pueblo. En este proceso, el papel de la mujer es fundamental, ya que ella hereda los patrones culturales básicos, por ello, es la que tiene mayor capacidad para introducir cambios sociales.

La identidad cultural pasa, necesariamente, por el reconocimiento de que los sujetos sociales se organizan a partir de un orden y una clasificación, que forma y consolida identidades colectivas, diferentes a la identidad nacional. Es decir, que da lugar al establecimiento de grupos sociales que se cohesionan a partir de ciertos principios. La idea de ”todos diferentes y todos iguales" cobra especial significación en el reconocimiento del derecho a la identidad cultural.
Es necesario distinguir al menos dos niveles de significado para el concepto de identidad cultural. Por un lado, la identidad individual, en la que se destacan las notas o los rasgos que caracterizan a un sujeto determinado frente a todos los demás y, por el otro, la identidad colectiva, que es aquella que se hace patente cuando una persona se representa o reconoce como miembro de una comunidad determinada. Ambos tipos de identidad son fundamentales para el reconocimiento de derechos al interior del grupo.
Las culturas indígenas, depositarias de una concepción del mundo y de la vida que pregona la complementariedad entre hombres y mujeres, sin embargo, otorgan una jerarquía mayor a lo masculino y circunscriben el ámbito de acción de lo femenino a la dimensión mítico-ritual de reproducción de la vida y al espacio doméstico.
Esta mayor jerarquía de lo masculino se traduce en una posición privilegiada que permite a los varones decidir el rumbo de sus vidas y satisfacer prioritariamente sus necesidades esenciales. En varias culturas indígenas, el destino principal de las mujeres es estar junto a sus hombres, cuidar de sus familias y apoyar para la satisfacción de las necesidades básicas de su comunidad.
Las mujeres indígenas, como los demás integrantes de sus comunidades, pasan por determinadas etapas y ceremonias cíclicas durante el transcurso de sus vidas. Las prescripciones, normas y expectativas de comportamiento que se espera que cubran por su sola pertenencia a la comunidad, se inician desde su nacimiento, cuando se les atribuye un estereotipo de género al que tendrán que amoldarse en las diferentes etapas de su vida. Así cuando son niñas se les educa para aprender las labores domésticas, la subordinación a los varones, la sumisión en cuanto al cumplimiento de instrucciones y, en general, un conjunto de actitudes de obediencia hacia los demás. En la pubertad se anuncia que ya están aptas para procrear y por tanto para el matrimonio, etapa en la que adquieren las responsabilidades para las que fueron preparadas. En su vejez adquieren el derecho a mandar, sobre todo a las mujeres más jóvenes. Al morir, pasan a formar parte del panteón de antepasados míticos del grupo.
Estos ciclos de vida forman parte de la organización y la estructura sociales así como de las relaciones entre los géneros y se concatenan con el calendario agrícola, la organización territorial, la organización social del trabajo, la constitución de la estructura de autoridades y sus funciones y hasta con las festividades religiosas.
Con frecuencia se escucha que en las comunidades indígenas persisten tradiciones y costumbres que pueden resultar lesivas para las mujeres; por ejemplo, las costumbres asociadas al matrimonio o a la formación de la pareja. Según algunas de estas tradiciones el matrimonio es un asunto que compete principalmente a los padres y a los parientes de los posibles contrayentes, quienes deciden si se efectuará o no la unión y los términos de la misma. Éstos generalmente implican la entrega de dinero o bienes de diferente valor a la familia de la novia, muchas veces sin tomar en consideración la opinión de la elegida. Hay que considerar también, que con frecuencia individuos de la sociedad occidental cometen abusos aprovechando los Usos y Costumbres, por ejemplo el comprar jóvenes indígenas para el trabajo doméstico o para la prostitución.
Laboralmente se les discrimina porque cuando se contratan como peones, ya sea en su propia tierra o en otros estados, se les paga un salario menor que el del hombre, así sucede en las plantaciones de San Quintín, Baja California, las de Sinaloa, en las fincas cafetaleras de Chiapas y en las zonas cañeras del Sur Veracruz.
También sufren la discriminación de la pobreza que les impide acceder, de manera digna, a los servicios elementales de salud, nutrición, educación, etc., llegando a carecer hasta de los servicios de seguridad y procuración de justicia. Es bien sabido que los narcotraficantes obligan, por la compra o la amenaza, a los indígenas a sembrar y transportar enervantes y no existe cuerpo de seguridad que los defienda de estas agresiones. Cuando un indígena llega a la ciudad, desde la estación de camiones hay grupos prestos a asaltarlo y robarle las pocas pertenencias y dinero que traen, cuando tratan de levantar una queja se encuentran con las barreras del idioma y la discriminación. Lo mismo sucede cuando, también con frecuencia, se solicita a mujeres que viajan en autobuses foráneos que lleven “encargos” que resultan ser droga, la mayor parte de las mujeres indígenas encarceladas por delitos contra la salud, se encuentran privadas de su libertad por esta razón.
Otra de las discriminaciones más frecuentes es la de pertenecer a un grupo étnico diferente, la competencia entre el “nosotros” y el “ellos” provoca exclusión de derechos. Esta intolerancia imposibilita la convivencia armónica entre grupos y personas que tienen diferentes estilos de vida, costumbres y tradiciones.
Finalmente, el ser mujer, en un mundo gobernado e inventado por los hombres acarrea problemas que pueden llegar a ser tan serios como el denominado “venta de mujeres” o los matrimonios obligados. Un ejemplo interesante se presentó en la reciente reunión del Congreso Nacional Indígena en Nurío, Michoacán, el tema de discusión era sobre Los Acuerdos de San Andrés y la propuesta de Ley Indígena de la COCOPA. Aquí, las mujeres indígenas ahí presentes solicitaron contar con una mesa de discusión sólo para mujeres, porque en las mesas mixtas los hombres las cohíben, no les permiten hablar libremente.
Los puntos resolutivos de esta mesa, además de aquellos relativos a la legislación indígena, contemplaron problemas exclusivos de las mujeres:
Exigir la participación de las mujeres.
Establecer alianzas con mujeres
Trabajar de manera conjunta las mujeres con las organizaciones
Realizar una campaña de capacitación dirigida especialmente a las mujeres en torno a la propuesta de la COCOPA
Establecer el contacto con las Comisiones de Género y Equidad de los Congresos de los Estados y a nivel federal, para convencer a las diputada y senadoras para que apoyen y aprueben los acuerdos de la COCOPA.
Que las mujeres emitan sus propias propuestas. (decidir).
Este tipo de peticiones también se refleja en la “Ley Revolucionaria de las Mujeres", vigente en las comunidades de bases de apoyo zapatistas.
Ley revolucionaria de Mujeres:
Primero: Las mujeres, sin importar su raza, credo, color o filiación política, tienen derecho a participar en la lucha revolucionaria en el lugar y grado que su voluntad y capacidad determinen.
Segundo: Las mujeres tienen derecho de trabajar y recibir un salario justo.
Tercero: Las mujeres tienen derecho a decidir el número de hijos que pueden tener y cuidar.
Cuarto: Las mujeres tiene derecho a participar en los asuntos de la comunidad y tener cargo si son elegidas libre y democráticamente.
Quinto: Las mujeres y sus hijos tienen derecho a atención primaria en su salud y alimentación.
Sexto: Las mujeres y sus hijos tienen derecho a la educación.
Séptimo: Las mujeres tienen derecho a elegir su pareja y a no ser obligadas por la fuerza a contraer matrimonio.
Octavo: Ninguna mujer podrá ser golpeada o maltratada físicamente ni por familiares ni por extraños. Los delitos de intento de violación o violación serán castigados severamente. (trato digno).
Noveno: Las mujeres podrán ocupar cargos de dirección en la organización y tener grados militares en las fuerzas armadas revolucionarias.
Décimo: Las mujeres tendrán todos los derechos y obligaciones que señalan las leyes y reglamentos revolucionarios. (equidad).
Así, queda en evidencia que las demandas de las mujeres indígenas, tanto en el foro de Nurío, como en Chiapas, son similares. Sin embrago, no se puede soslayar el hecho de que las mujeres en general y las indígenas en particular sufren discriminación.
La discriminación [2], como práctica social, implica separar, distinguir, diferenciar y excluir, se refleja en costumbres que hacen distinciones injustificadas y arbitrarias, o que niegan a ciertos individuos igualdad de trato con respecto a otros debido a su pertenencia a un grupo diferente y tienen como objeto anular o restringir el goce de sus derechos, libertades, prerrogativas y consideraciones sociales.
La discriminación obedece a patrones socioculturales largamente aprendidos y repetidos, en cuya transmisión y perpetuación, la conducta de quienes nos rodean –medio familiar y entorno sociocultural- juega un papel importante ya que es aquí donde el ser humano comienza a establecer criterios de selección de personas, grupos y comunidades. Por ejemplo, si un niño observa que en su grupo familiar y social cercano las mujeres juegan un papel de mucha menor jerarquía que los hombres, es posible que aprenda rápidamente a discriminarlas, a repetir esta conducta y a enseñarla a sus hijos. Lo que es peor, estas conductas son interiorizadas y las mujeres y los indígenas se sienten menos y actúan bajo esa preconcepción.
Hay tres factores constantes dentro de las prácticas sociales discriminatorias: los prejuicios, los estereotipos y la intolerancia, los tres son a la vez causa y efecto. El estereotipo es una creencia rígida y generalizada sobre determinados grupos de personas, que permite considerar a todos los miembros de un grupo como portadores del mismo conjunto de características. Un ejemplo es la imagen estereotipada que se tiene de los indígenas en la sociedad nacional, donde se considera que todos los indios son ignorantes, sucios, tontos y flojos.
El prejuicio es una opinión o idea que una persona se forma con relación a otra o a un grupo determinado, frecuentemente se traduce en una actitud o conducta de reserva o rechazo. Se trata de una cuestión totalmente subjetiva, donde la diferenciación es lo más importante, a pesar de que estas diferencias, en la mayoría de los casos, sean falsas. Es pertinente aclarar que el prejuicio no obedece a cuestiones genéticas o hereditarias, nadie nace con prejuicios, éstos se adquieren, se aprenden y se reproducen socialmente.
Finalmente, la intolerancia es el resultado de la incomprensión, el temor y el rechazo a lo que se considera diferente, y se traduce en la falta de respeto por las distintas opiniones, costumbres, tradiciones y estilos de vida ajenos, situación que fomenta la adopción de conductas discriminatorias.
Vivir con todos estos tipos de discriminaciones le ocasiona a la mujer indígena el enfrentarse a la constante negatividad de sus derechos. Sabemos que los derechos obtenidos por las personas son el resultado de procesos históricos y de la propia participación de los grupos sociales en su elaboración. De esta manera, los derechos se pueden dividir en:
Derecho a la Igualdad y a la Diferencia
Derecho a la equidad
Derecho a la Solidaridad
Derecho a la Justicia y a la Democracia
Derecho a la Libertad y a la Autonomía
Derecho a la Información y a la Expresión
Derecho a la Vida y al Bienestar Social
Lo interesante de estos derechos es que sirven tanto en lo individual como en lo colectivo, aun más, son derechos relacionados con la Tolerancia, la Intolerancia, la Convivencia en la Pluralidad (igualdad y diversidad) y su práctica cotidiana conllevará a la construcción de una cultura de la convivencia solidaria.
Se trata de observancias que se deben practicar por todos los mexicanos, ya que, de esta manera, las desigualdades, la falta de equidad entre géneros y la intolerancia religiosa, entre otras, serán atacadas y excluidas de la vida social.
Los Derechos Humanos de la mujer indígena no se pueden implantar por decreto, deben ser un trabajo constante de aprendizaje y convencimiento, la construcción de una Cultura de los Derechos Humanos, a la que debemos consagrarnos, de manera urgente, todos los mexicanos y mexicanas.
Hoy día México se encuentra listo para iniciar un nuevo proyecto de nación donde la convivencia intercultural, la tolerancia y la democracia definan el futuro. Los Derechos Humanos no sirven si solamente se otorgan, sólo son útiles cuando se practican, y no son sólo asunto jurídico, sino que permean todos los ámbitos de las sociedades. Esperamos que su práctica cotidiana nos lleve a todos a la construcción de una Cultura de los Derechos Humanos.


Referencia
Nolasco Melesio, Marisol (2001). La Discriminación hacia las Mujeres Indígenas. Ponencia presentada en el ciclo “La Mujer Indígena y la Libertad Religiosa.” Facultad de Derecho – UNAM- Comisión Nacional de los Derechos Humanos.
Dirección electrónica:

http://www.naya.org.ar/congreso2002/ponencias/marisol_melesio_nolasco_.htm

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SOBRE EL LIBRO Las mujeres indígenas: estadísticas de la exclusión

Autor: Alejandra Ducca, Lorena Camacho, Róger Esquivel, Yensy Herrera, Gina Valitutti
Editorial: INAMU
Pais: Costa Rica
Año: 2006

El presente estudio se enmarca dentro del objetivo de visibilizar la situación de las mujeres indígenas en el contexto general de las poblaciones indígenas. El documento se ha compuesto de ocho apartados. En el primero, se presenta una aproximación conceptual en la que se definen las principales categorías de análisis: género, etnicidad y desarrollo. A su vez, en cada categoría se desprenden una serie de conceptos que buscan servir de referencia para la interpretación de los datos que se presentan en los apartados siguientes. El segundo contiene datos generales de la población indígena. En ella se encuentra la distribución según grupos de edad, territorios, provincia. El tercer apartado, contempla las características de la población femenina, aspectos de natalidad y mortalidad. El cuarto apartado, aborda de manera específica las condiciones socioeconómicas de la población indígena y las mujeres, desde la metodología de las Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI).


El quinto apartado, se refiere a la situación educacional de las mujeres indígenas en Costa Rica; enfatizando en indicadores básicos tales como: matrícula por niveles y sexo; deserción por sexo, nivel y posibles causas del mismo, ausentismo, acceso a los centros educativos. Las condiciones de salud de los pueblos indígenas, especialmente el de las mujeres, es el tema que se trata en el sexto apartado. El sétimo apartado versa sobre la información que se obtuvo respecto a la situación de vivienda de las mujeres indígenas en Costa Rica, en relación con su acceso a programas de vivienda desarrollados en territorios indígenas. Se ha incluido el apartado octavo correspondiente a tres estudios de casos, donde se retoma información que especifica las condiciones de salud de las comunidades indígenas: Talamanca, Guatuso, Matambú.

Uso:
Para desarrollar una aproximación a la realidad contemporánea de las mujeres indígenas en Costa Rica, con el fin de brindar insumos que hagan posible la identificación de acciones afirmativas y políticas públicas dirigidas a esta población doblemente discriminada, por etnia como por género.

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MUJERES INDIGENAS ALZAN LA VOZ

TRAS PRIMER ENCUENTRO NACIONAL DE MUJERES INDIGENAS
Tomado de INAMU.COM
•Mujeres de 24 territorios indígenas claman por tierras, participación ciudadana, frenar la violencia, viviendas que respeten sus tradiciones y la pronta aprobación del proyecto de Ley de Desarrollo Autónomo de los Pueblos Indígenas.
•Comisión dará seguimiento a acuerdos alcanzados.
Con la participación de 38 mujeres provenientes de los 24 territorios indígenas costarricenses, se realizó el pasado jueves 19 y viernes 20 de junio, en el Seminario Nazareno de las América, el I Encuentro Nacional de Mujeres Indígenas Costarricenses.
El evento promovió un espacio de intercambio y de reflexión en torno a los derechos de las mujeres indígenas organizadas en diferentes grupos étnicos: huetares, chorotegas, ngöbes, malekus, bribris, cabécares, teribes, y borucas.
Respetar derechos
“Nosotras no somos extranjeras, somos costarricenses”. Con esas palabras la lidereza ngöbe hizo un llamado a las autoridades para que respeten los pueblos indígenas.
El encuentro sirvió para hacer una síntesis de los principales problemas que enfrentan estos pueblos.
La lidereza teribe, Isabel Rivera Navas, dijo que uno de los principales obstáculos que enfrentan las mujeres indígenas en general es la poca participación en espacios de toma de decisiones.
“Nosotras no participamos en espacios de toma de decisiones, sólo los apoyamos, sin embargo, queremos cambiar esa situación, queremos tener participación plena en los espacios de participación política”, comento Isabel.
María Adelita Lázaro Navas, lidereza Boruca, fue muy clara al señalar que en la zona Sur existe una gran discriminación hacia los pueblos indígenas.
“Las indígenas son más discriminadas que el resto de las mujeres, por ejemplo en las clínicas y los hospitales de Buenos Aires, hacen diferencias en la atención, influye incluso el color de piel y la forma en la que hablan y por eso las discriminan”, destacó María Adelita.

Por su parte, Jenny Lacayo Elizondo, lidereza Maleku, dijo que su máxima preocupación radica en los problemas de vivienda que enfrentan constantemente, sobretodo porque no toman en cuenta sus tradiciones y su cultura en el momento en que les otorgan una vivienda.
“Venimos a defender los derechos de nuestros pueblos”, puntualizó Marina López, lidereza Bribri, al tiempo que María Adelita aclaró que los pueblos indígenas no se oponen al desarrollo, a la vez que aclaró que el mismo debe realizarse respetando su cultura y entorno.
Otras de las demandas que realizaron las mujeres indígenas es la exigencia de buenos y accesibles servicios de salud, agua potable y educación, respeto hacia los recursos naturales y frenar proyectos que atenten contra la naturaleza como lo son el proyecto hidroeléctrico de Boruca y el proyecto petrolero del Caribe.
Autonomía indígena
“Vinimos como mujeres y como madres a este encuentro para defender nuestro territorio y nuestras leyes”, destacó Marina López, lidereza del pueblo Bribri.
Una de las principales acciones que arrojó el encuentro fue la redacción de una carta dirigida a los diputados y diputadas, la cual se le entregó a la legisladora del Partido Acción Ciudadana, Patricia Romero Barrientos. La misiva exhorta a las legisladoras y legisladores a que aprueben el proyecto de Ley de Desarrollo Autónomo de los Pueblos Indígenas, expediente No. 14.352.

“La importancia de este proyecto es vital para nuestros pueblos porque nos garantiza una participación directa en las tomas de decisiones que nos afectan y que orientan el desarrollo de nuestras comunidades y por ende, el fortalecimiento de la democracia en nuestros territorios. Este proyecto nos permitiría ser dueñas de hecho y derecho de nuestra tierra y poder vivir y desarrollar nuestra identidad cultural, sin ningún tipo de amenaza”, enfatizó Elida Rodríguez Santos, lidereza del pueblo ngöbe.
Como parte de los acuerdos alcanzados, se conformó una Comisión de seguimiento a los acuerdos alcanzados en este I Encuentro Nacional de Mujeres Indígenas. La Comisión queda conformada por dos personas de territorio, siendo una de ellas propietaria y la otra suplente.

¿59 años de voto?
El I Encuentro Nacional de Mujeres Indígenas se realizó en el marco de la conmemoración del 59 aniversario del derecho al voto de las mujeres en Costa Rica, esto a pesar de que no todas las mujeres lograron ejercer este derecho al mismo tiempo.
Las indígenas han enfrentado obstáculos para el ejercicio real de este derecho básicamente por dos razones: por la complejidad que ha significado para ellas obtener una cédula por razones económicas, geográficas, de falta de registros de nacimiento, etc. Y porque al pueblo ngöbe no se le otorgó, por parte del Estado, la nacionalidad costarricenses hasta 1993.
A esta situación se suma además, que el derecho de las mujeres a ser electas ha estado limitado a una serie de prácticas culturales que ubican a las mujeres en el espacio privado y a los hombres en el espacio público.

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FORO INDIGENA 2007 TALAMANCA COSTA RICA

En Foro Iriria, en Shiroles Talamanca 2007
MUJERES INDÍGENAS IDENTIFICAN SUS PRINCIPALES NECESIDADES

Tras el Foro “Iriria*: Hacia la construcción de una agenda de mujeres cabécares y bribris de la provincia de Limón”, realizado el pasado jueves y viernes en Shiroles, Talamanca; las mujeres indígenas bribris y cabécares que participaron señalaron como problemas urgentes por resolver los relacionados con el área social, de salud, tierra, educación, producción y ambiente.
Para las participantes del Foro, el problema es que todos estos servicios son excluyentes para la población indígena.


“Las mujeres indígenas luchan muy fuerte para protegerse y seguir manteniendo su identidad cultural, quieren que respeten sus valores autóctonos, por eso debemos trabajar en políticas públicas nacionales y específicas que permitan proteger la identidad de estos pueblos”, comentó Jeannette Carrillo Madrigal, Presidenta Ejecutiva del Instituto Nacional de las Mujeres (INAMU).
Tras la actividad, la institución asumió una serie de compromisos:
• Apoyar la confección, en un período de dos meses, de la memoria de la actividad.
• Apoyar en la elaboración de la propuesta de la Agenda de Mujeres Indígenas de la Región Huetar Atlántica, la misma debe estar lista para finales de año.
• Realizar -el próximo año- un foro con el fin de validar la Agenda de Mujeres Indígenas de la Región Huetar Atlántica. En esta validación participarán las asistentes al Foro Iriria.
• Apoyar en el diseño, negociación y seguimiento de una estrategia de negociación de propuestas concretas sobre la base de la Agenda de Mujeres Indígenas de la Región Huetar Atlántica, donde asumirán compromisos entidades como el Ministerio de Educación Pública, la Caja Costarricense de Seguro Social, el Ministerio de Salud, el Ministerio de Vivienda y Asentamientos Humanos y el Ministerio de Ambiente y Energía.
“Lo que buscamos es emprender políticas públicas dirigidas a cerrar brechas, así como crear políticas con perspectiva de género, donde incluyan elementos que potencien las capacidades ciudadanas de las mujeres indígenas”, destacó Carrillo.
El objetivo del Foro Iriria era propiciar un encuentro entre las mujeres indígenas bribris y cabécares con el fin de identificar necesidades y líneas de trabajo de estos dos pueblos y construir una Agenda de Mujeres Indígenas de la Región Huetar Atlántica.
Según el Censo de Población realizado en el año 2.000, en el país, la población indígena está conformada por 63.876 personas, es decir, representa el 1,68% de la población total de Costa Rica. De ese total el 48,5%, (30.996) son mujeres y el 51.5% (32.880) son hombres.
El libro: Las Mujeres Indígenas: Estadísticas de la Exclusión, elaborado por el INAMU, señala que estas poblaciones enfrentan serios problemas especialmente de salud, educación y satisfacción de necesidades básicas.
* En Bribri, Iriria significa mujer y tierra
Instituto Nacional de las Mujeres

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POR QUE PROTEGER A LOS PUEBLOS INDIGENAS

El Centro de Derechos Humanos de las Naciones Unidas estimó al comienzo de los años 90 la existencia de unos 5.000 pueblos indígenas con un total aproximado de 300 millones de personas distribuidas en las Américas, Región Circumpolar, Europa Septentrional, Nueva Zelanda, Australia, Archipiélagos de Polinesia, China, India y Repúblicas Africanas. Todos ellos, descendientes de los ocupantes originarios de vastas tierras del planeta y portadores de culturas, idiomas, religiones, organizaciones socioeconómicas y de milenarias sabidurías sobre los ecosistemas de tan diversas regiones del mundo.
Los innumerables y valiosos aportes indígenas que la Humanidad entera ha estado recibiendo y acogiendo en el seno de sus múltiples Estados Nacionales, sufrieron hasta hace poco del silenciamiento, camuflamiento e inclusive persecución por parte de erróneas teorías y concepciones al servicio del colonialismo y del neocolonialismo (evolucionismo cultural, desarrollo unilineal, homogeneización), utilizando para ello diversos medios de persuasión y desinformación (crónicas, historias, documentos, charlas, foros, congresos, películas, videos, etc.)
Afortunadamente, en las tres últimas décadas y paradójicamente al proceso de globalización que se empeña en proyectar el desarrollismo occidental ( aún aferrado al caduco evolucionismo cultural), se ha ido progresivamente estructurando a nivel internacional un marco jurídicos de protección y defensa a la potencialidad intrínseca al pluralismo cultural, a la trascendencia de la sociodiversidad y al respeto de los derechos humanos colectivos sin desmedro de los individuales; todo ello con la suprema finalidad de consolidar la justicia social, la libertad, la solidaridad, la convivencia y el bien común entre los pueblos indígenas y las sociedades nacionales.

Estos avances se han logrado en buena parte debido a la tenaz participación de las Organizaciones Indígenas ( con los necesarios aliados de las causas justas) en los escenarios y organismos intergubernamentales, estableciendo inclusive relaciones permanentes con el Consejo Económico y social de las Naciones Unidas, con la Organización de Estados Americanos, con la Organización Internacional del Trabajo, la Organización Mundial de la Salud, la Organización Panamericana de la Salud , el Banco Interamericano de Desarrollo y, con diversas organizaciones no gubernamentales especializadas en derechos humanos, biodiversidad y desarrollo sustentable.

En el contexto venezolano, los pueblos indígenas descienden igualmente de los descubridores, ocupantes y defensores originarios de las amplias costas, sabanas, selvas, montañas, sierras, lagos, ríos y deltas que conforman hoy la geografía y territorio de la República. Son también portadores y generadores de milenarias culturas que se remontan a unos 20.000 años de antigüedad. Constituyen actualmente al menos 32 pueblos con una población censada en el 92 de 310.994 personas, de las cuales el 50% conviviendo en 1500 comunidades indígenas propiamente dichas y la otra mitad distribuida en diversos centros poblados y áreas urbanas del país. En los actuales momentos, se presume que dicha población podría estar por el orden de los 500.000, lo cual deberá ser corroborado de manera oficial por el próximo Censo Nacional e Indígena (Año 2002).

Sin pretender reducir la importancia que reviste el dato poblacional actualizado, es de interés nacional ponderar adecuadamente la rica multietnicidad indígena presente en nuestro territorio, luego y a pesar de centenarios y sucesivos procesos que de una u otra forma han buscado diluir a estos pueblos y culturas de claras raíces Prehispánicas en el seno de la sociedad nacional.
Esta gran diversidad etnocultural se expresa cotidianamente a través de idiomas; cosmovisiones; músicas; tradiciones y costumbres; artesanías; arquitecturas; organizaciones socioeconómicas y políticas; etnomedicinas; patrones de asentamiento equilibradamente dispersos; técnicas de producción preservadoras de ecosistemas; conocimientos milenarios sobre faunas y floras regionales; arte y técnicas culinarias; implementos e instrumentos utilitarios; tecnologías blandas de eficiente aplicación; alto sentido de pertenencia y correspondencia con la madre tierra y sus recursos naturales. Todos ellos, legados ancestrales e históricos que debemos como nación preservar y dinamizar en beneficio del colectivo nacional, continental y mundial.
Hoy en día, lamentablemente, cada uno de nuestros pueblos indígenas (raíces primarias y fecundas de la venezolanidad) siguen enfrentando y resistiendo a problemas similares pero cada vez más críticos, al punto de que muchos de ellos están amenazados gravemente de la extinción cultural (etnocidio) e inclusive física (genocidio). Los pueblos Yanomami, Warao, Kuiva (Jivi), Pumé (Yaruro), Wanai (Mapoyo), Eñepa (Panare), Añu (Paraujano), Yavarana, Baré y Yukpa, figuran en los primeros lugares de tan crítica situación existencial.
Como consecuencias acumuladas de los procesos de conquista, colonización y globalización, de la proliferación y excesos cometidos por religiones no indígenas, así como de la expansión del desarrollismo con su concepción rentista de la tierra y sus recursos; las culturas indígenas han venido siendo erosionadas y coartadas en sus potencialidades y sus cosmovisiones desarticuladas, las comunidades afectadas por sus tierras invadidas o cedidas ante presiones económicas, los pueblos sufriendo contaminación de sus hábitats y la expoliación de sus recursos naturales y patrimonios intelectuales colectivos.
Ante esta compleja realidad, surge hoy más que nunca el imperioso deber por parte del Estado y de la sociedad en general de asumir responsablemente un nuevo proceso: el del entendimiento y reconocimiento pleno de los derechos que le asisten a los pueblos indígenas, forjadores e integrantes de la República Bolivariana de Venezuela. De modo que logremos internalizar en la colectividad nacional la firme convicción de que los pueblos y comunidades indígenas no son " partes estancas" de la nación, ni mucho menos "rémoras del pasado" de las cuales avergonzarse, sino más bien pueblos y culturas con capacidades coartadas pero de amplías potencialidades que pueden y deben ser dinamizadas en beneficio de ellos, de nosotros y de todos.
Los problemas y obstáculos que plantea la realidad indígena del país son complejos y nada fáciles de resolver. Señala un largo camino que comienza con la necesidad de que se reconozca a los pueblos y comunidades indígenas como verdaderos sujetos de derechos, y no solo como partes integrantes del medio ambiente y los recursos naturales que habitualmente les rodean. Son pueblos que han venido siendo afectados por un paulatino proceso globalizador (ayer colonizador y al principio conquistador) en el cual la historia generalmente ha sido narrada y escrita por el Alijuna, Jotarao o Napë, y no por el Wayuu, Warao o Yanomami.
Afortunadamente en la actualidad los pueblos indígenas venezolanos cuentan con un nuevo marco constitucional, amplio y favorable, que les permite superar los viejos conceptos de asistencialismo, paternalismo e integracionismo unilateral; desenvolviéndose ahora en un plano participativo y protagónico en la toma de las decisiones que se adoptan y en las acciones que se implementan. Esta autogestión y protagonismo indígena establecido en nuestra Constitución Bolivariana, debe ser apoyado oportuna y adecuadamente por el concurso desinteresado de los aliados de los derechos humanos de los pueblos indígenas.
No obstante el camino que nos corresponde recorrer como Estado es largo, debiendo lograr la adopción de una política integral y coherente en la materia, orientada primordialmente a la justa convivencia y plena participación de los pueblos y comunidades a nivel nacional y en sus respectivos contextos regionales, municipales, locales. Para ello, es requisito básico que todos procedamos a respetar, defender y consolidar los derechos de los pueblos indígenas consagrados muy especialmente en el capítulo VIII de nuestra Constitución Bolivariana, así como en los tratados, convenios y acuerdos internacionales válidamente suscritos por la República.

Este interesante artículo proveniente de la página:
http://www.defensoria.gov.ve/
También aparece citado en:
http://pueblo.blogcindario.com/

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SON UNOS ASESINOS DEL PUEBLO INDIGENA

Benjamín Mayorga contra Gobierno por eliminar consulta del TLC
Tomado De Diario Extra el Sábado 20 de setiembre 2008

Uno de los indígenas más reconocidos del país, Benjamín “Mincho” Mayorga, no dudó en increpar al gobierno por su propuesta de eliminar el inciso 6 del artículo 78 de la Ley de Biodiversidad, que obliga a una consulta a la población indígena sobre el último proyecto de la agenda de implementación del Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos.
Mayorga es el presidente de la Asociación Amigos de Talamanca y recibió con muy mal modo la noticia de que el Ministerio de Comercio impulsa esa idea, para evitar un retraso de un año en la entrada en vigencia del TLC.
“Siempre el indígena es maltratado, en esta oportunidad es una vergüenza. Para salir del apuro solo dicen que se olvidan de nuestra comunidad y ya. A golpe de tambor quieren violar nuestros derechos. Lo que más pena da es que lo hacen delante del pueblo costarricense y la comunidad internacional”, recriminó.

“Es extraño, Arias (Oscar) habla de que las mayorías se deben respetar, pero le pasa por encima a las leyes y los convenios firmados por Costa Rica” en relación a normativas de la Organización Internacional del Trabajo, que promueve la defensa de derechos por parte de los indígenas.
Adelantó que distintos gremios se alistan para poner una denuncia ante la OIT y un recurso de amparo y obligar a la consulta. “Se debe dar; así lo exige la Sala Cuarta”.
“Algunos padres de la patria son más pillos que lo propios bandidos. Son unos delincuentes y asesinos que nunca han tomado en cuenta los derechos de la población indígena”, concluyó Mayorga.

MARCELINO RIVERA SALAZAR
mrivera@diarioextra.com

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5/7/08

JUICIO Y MUERTE DE PABLO PRESBERE

En los Archivos de Indias del Reino de España se mantienen los documentos originales en que consta el juicio, la condenatoria y el cumplimiento de la sentencia de muerte que se dictó contra quien entre los españoles quedó identificado para la posteridad como PABLO PRESBERE. Esta cruel sentencia de "muerte por descuartizamiento" era la acostumbrada en la época, a la que fueron sometidos otros líderes de los pueblos originarios como Tupac Amaru.
En un acto de reconocimiento a la acción irreductible, de dignidad heroica y ejemplar de tantos indígenas que cayeron ante la conquista europea, consideramos que PABLO PRESBERE tiene los méritos para ser declarado "Defensor de la Libertad de los Pueblos Originarios". Fueron incontables las sublevaciones contra el conquistador en la región atlántica, hoy conocida como Talamanca por el nombre que impuso el "Pacificador" Diego de Sojo, originario de una región española del mismo toponímico. Desde la primera incursión en 1540, se manifestó el espíritu guerrero y libertario de los antecesores de nuestros pueblos Bribri y Cabécar. Ya en 1610 el Useköl (máximo jefe religioso de los Bribris y Cabécares) Guaykara jefeó una acción indígena que arrasó con la Ciudad de Santiago de Talamanca.

En 1613, el Blu (que significa el "principal jefe político y militar") Coroneo sublevó a todas las tribus del este de la Provincia colonial. En 1620 se ahorcaron como "Caciques de Talamanca" a Juan Serraba, Francisco Kagrí, Diego Hebeno y Juna Ibaezara. En 1662 el Blu Kabsi con sus huestes, toma y destruye la recién fundada Ciudad de San Bartolomé de Duqueiba, fundada en los márgenes del Río Telire. A pesar de los intentos por someter a la población de esta zona y la política de despoblamiento recomendada por los Frailes Recoletos que entraron a la zona en 1689, la fuerza indómita de los teribes, llevaron a su traslado al sur, sobre el río Térraba en 1699.
Ya para entonces el Blu era PABLO PRESBERE, quien interceptó una carta de dichos religiosos dirigida a Guatemala, por lo cual se enteró que se había dado la orden de "sacar a poblar los indios... a la provincia de Boruca los que estuvieren cercanos a ella y a Chirripó y Teotique los que pudieren salir por la misma razón". Esta política de desarraigo de la Corona Española provocó la insurrección.
El 28 de setiembre de 1709 se ajustició a los frailes Pablo de Rebudilla y Antonio de Andrade, con 10 soldados y una mujer. Bajo el liderazgo de PABLO PRESBERE, de quien se dice era conocido por el verdadero nombre "Pa Blu" o "Rey Lapa", la totalidad de las tribus asentadas en la zona, que barca lo que ahora se conoce como Almirante hasta Turrialba, hicieron la guerra incendiando los templos y guarniciones de los españoles.
La misión de "pacificación" jefeada por el Gobernador comprendió una fuerza de 80 soldados que envió por Chirripó de Turrialba y otra apoyada por indígenas Borucas.
A Cartago llegaron 505 prisioneros, porque los demás fueron muertos de camino por hambre, castigos y ahogados por ir amarrados. Los indígenas fueron repartidos y los líderes puestos en prisión para ser enjuiciados en un proceso que duró escasamente 15 días.
Junto con PRESBERE fueron enjuiciados los UjtéoLpa Baltazar Siruro (Alianza de AWAPAS o perteneciente al clan Tsiruruwak), Pedro Bocrí (¿bakaLi o zorro?), PedroVetuqui (significa en sus piernas), García Uraburo (clan Urabruwak), Cipriano Sicagua (clan Skawak) y Antonio Uruskara (clan Uruskawak). También los Yeria (cazadores o guerreros), Ventura Sodé, Melchor Daparí (lugar de Talamanca) y Antonio Cachaverri (Kachabri). El Useköl Pedro Comesala (principal líder religioso) no pudo ser capturado por los españoles.
En el juicio, PRESBERE mostró una gran entereza moral y fortaleza en sus principios al negarse a responder y acusar a sus compañeros:
"Fuele preguntado cómo se llama, de á dónde es natural, que edad y oficio tiene: dijo que se llama PABLO PRESBERE y que es de la nación que llaman, en la Provincia de Talamanca, Suinse; no pudo decir su edad: parece por su aspecto ser de más de cuarenta años y que es cacique de dicha nación, y esto responde.

Fuele preguntado si sabe que el Rey nuestro Señor (Dios le guarde) tiene todas sus ciudades, villas y lugares tiene puestos sus reales justicias para castigar lo malo y premiar lo bueno: dijo que lo ha oído, y esto responde.

Fuele preguntado si estando en la inteligencia de lo que contiene la pregunta antes de ésta ¿cómo cometió en grave y atroz delito de conspirar los indios de las naciones que estaban reducidos al yugo de nuestra fe católica por medio de ministros evangélicos y con ellas ejecutó el dar muerte a los Reverendos Padres Fray Pablo Rubudilla, Fray Juan Antonio Zamora, diez soldados y la mujer de uno de ellos en los, pueblos de Chirripó, Urinama y Cabécar quemando iglesias, cogiendo los ornamentos sagrados, los cuales parecieron hechos pedazos haciendo menosprecio de ellos?.

Dijo que porque vinieron los indios de Tuina, Cabécar y San Buenaventura y los de San Juan y Santo Domingo escribir papeles, así a los Reverendos Padres como al Padre Fray Antonio de Andrade y soldados de los que estaban en su compañía, para esta ciudad, juzgando era para que fuera los españoles a sacarlos de sus pueblos para ello, cuya voz corrió entre ellos: vieron los que se aunaron y cometieron el delito que contiene lo que se le pregunta, y esto responde.

Fuele preguntado si sabe ó vio que Balthasar, Pedro Pocrí, Antonio Truscara, Pedro Bettuqui y Melchor Daparí, á quienes trajo presos el dicho maestro de campo á esta ciudad y hoy prendí al último en ella, cooperaron en dicho alzamiento y muerte: dijo que no sabe que ninguno de los contenidos cometiesen tal delito y esto responde. Fuele preguntado si conoce á sabe que otros indios de los que sacó dicho maestro de campo á esta dicha ciudad, sean cómplices en el alzamiento y muerte: dijo que no sabe ni oyó decir que ninguno de los dichos indios hiciese tal cosa y esto responde. Y aunque se le hicieron otras preguntas y repreguntas en razón de la dicha conspiración, muertes de dichos Reverendos Padres y soldados, dijo que dice lo mismo que tiene dicho en los antecedentes..." (Fernández, 1976:252-253)

El 1 de julio fue sentenciado a morir arcabuceado, ya que en la ciudad de Cartago no había verdugo para aplicar el martirio llamado "dar garrote", consiste en que al preso se le sienta en una silla aplicándosele un torniquete en el cuello al cual se le da vuelta lentamente.

La sentencia decía así: "... fallo que de condenar al dicho Pablo Presbere, por lo que contra él está probado, sin embargo, de la negativa que tiene hecha en su confesión, que sea sacado del cuarto donde le tengo preso y puesto sobre una bestia de enjalma y llevado por las calles públicas de esta ciudad con voz de pregonero que diga y declare su delito, y estramuros de ella, arrimado á un palo, vendado los ojos, ad módum deli sea arcabuzceado, atento a no haber en ella verdugo que sepa dar garrote; y luego que sea muerto le sea cortada la cabeza y puesta en alto que todos la vean en el dicho palo..." (Fernández, 1971:258)
La muerte de PABLO PRESBERE ocurrió el 4 de julio de 1710. Sin embargo, el Useköl Pedro Comesala le sobrevivió para reorganizar la nación de Ará o Talamanca. La conquista española nunca pudo doblegar a los talamanqueños, abandonando su lucha por cegar la libertad de este pueblo al momento de la independencia de Costa Rica en 1821, ya Talamanca era libre del oprobioso yugo español.

Hoy día, Talamanca sigue mostrando el mismo espíritu indómito y liberatorio. Como ayer, la unidad de su pueblo y dirigentes, sigue siendo clave para enfrentar los retos del presente y del futuro. Ante la afrenta de los que quieren celebrar la conquista española, se levanta desafiante el espíritu y el puño de Pablo Presbere, Cacique de Suinsi.
El miércoles 19 de marzo de 1997, a las cinco de la tarde, el Plenario Legislativo declaró a PABLO PRESBERE como DEFENSOR DE LA LIBERTAD DE LOS PUEBLOS ORIGINARIOS.

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